Vida y estilo

Hondarribia: murallas, historia y balcones llenos de flores y color

Una incursión en la villa nos permite visitar su patrimonio medieval, la esencia de sus barrios y una meca gastronómica de Euskal Herria

Esta joya de Gipuzkoa ha sido durante siglos un bastión militar muy codiciado y, a la vez, un gran puerto comercial. Su fisonomía actual y sus calles nos hablan precisamente de eso: la fortaleza señorial que resistió asedios históricos y el barrio marítimo que latía al ritmo de las mareas son el claro ejemplo de ello.

Para entender la grandeza de la villa hay que cruzar la Puerta de Santa María y adentrarse en su casco histórico fortificado. Es uno de los mejor conservados de toda Euskadi, un laberinto de calles empedradas que ascienden flanqueadas por imponentes palacios blasonados, casas solariegas con espectaculares aleros de madera toda tallada y balcones de hierro forjado. Caminar por la Calle Mayor o la Calle San Nikolas transporta de inmediato a la época en la que los Reyes Católicos o el emperador Carlos V reforzaban estos muros para contener los ataques transfronterizos.

El corazón

En la parte más alta de la localidad se encuentra la Plaza de Armas, el icono político y militar de la Hondarribia antigua. El espacio está presidido por el monumental Castillo de Carlos V, una fortaleza de origen medieval con muros de piedra de varios metros de espesor que hoy en día funciona como Parador de Turismo. Asomarse a su terraza fortificada nos permite contemplar una panorámica brutal de la bahía de Txingudi, las playas de Hendaia y las faldas del monte Jaizkibel, un punto de control ideal para comprender la historia geopolítica de la zona.

Su imponente cinturón amurallado es uno de los mejor conservados de toda Euskal Herria. Las fachadas de La Marina se pintaban con las pinturas sobrantes de los barcos pesqueros.

A un paso del castillo se encuentra la Iglesia de Santa María de la Asunción y del Manzano, un templo majestuoso construido entre los siglos XV y XVI que mezcla los estilos gótico y renacentista. Su imponente torre destaca en el skyline de Hondarribia y su interior nos muestra y nos permite acercarnos al pasado de un pueblo que siempre ha estado unido al mar. El contraste llega al bajar al Barrio de La Marina, que es el antiguo hogar de los pescadores de Hondarribia, articulado en torno a calles tan icónicas como San Pedro o Santiago.

Puerta de Santa María, en Hondarribia. Begoña E. Ocerin

Aquí las protagonistas absolutas son las casas tradicionales de pescadores, pintadas con colores verdes, azules y rojos y llenas de flores, creando una de las postales más fotografiadas de la costa vasca. El barrio de La Marina se ha transformado y es ya la zona ideal para probar los platos más típicos y el pescado más fresco de Hondarribia. Situada a apenas 20 kilómetros de Donostia, se ha convertido en una de las referencias de Gipuzkoa.

PARA NO PERDERSE 

Qué ver

Las murallas medievales son uno de los símbolos de Hondarribia y un recorrido por las mismas nos ayuda para comprender la ingeniería militar del siglo XVI. La Puerta de Santa María es una espectacular edificación cuya principal función es dar acceso al recinto fortificado y está coronada por el escudo de la villa tallado en piedra.

Dónde comer

La Hermandad de pescadores es un acierto seguro y su oferta se caracteriza por tener uno de los mejores pescados de la zona. El bar Gran Sol nos ofrece la oportunidad de probar algunos de los pintxos más premiados de Euskal Herria.

Qué comer

Los pescados a la brasa son los reyes. El rodaballo o el besugo asado al estilo tradicional son los más reconocidos. Los pintxos también son un pilar de su gastronomía. Muchos de ellos elaborados con pescado fresco de la zona.

Lo que no puedes perder

Disfrutar del paseo marítimo que bordea la bahía de Txingudi y tomar el pequeño barco que cruza el río Bidasoa en apenas cinco minutos. Este pequeño trayecto permite desembarcar directamente en Hendaia y contemplar la belleza de Hondarribia desde la lejanía.

12/07/2026