Vida y estilo

¿Se te ha mojado el móvil? Esto es lo primero que debes hacer

Un segundo de distracción junto a la orilla, un resbalón en el borde de la piscina o un descuido en el río puede terminar con la vida de nuestro móvil si no sabemos que medidas tomar
"Son capaces de ajustarse para modular nuestro comportamiento", concluye la investigadora.
"Son capaces de ajustarse para modular nuestro comportamiento", concluye la investigadora. / EP

Actualizado hace 6 minutos

En ese momento de pánico, la velocidad y, sobre todo, el orden de nuestras reacciones determinarán si el dispositivo se convierte en poco más que un pisapapeles o si sobrevive para contarlo. Aunque la leyenda urbana nos invita a buscar soluciones milagrosas de inmediato, salvar un teléfono mojado depende de una serie de pasos que debemos aplicar con la mente y usando la cabeza.

La reacción inmediata

El primer paso debe hacerse en los cinco segundos posteriores al rescate del dispositivo: hay que apagar el teléfono de inmediato. Si la pantalla sigue encendida, el mayor peligro no es el agua en sí, sino los cortocircuitos que se generan cuando el líquido conecta la energía de la batería con los circuitos de la placa base. Si el dispositivo ya se ha apagado solo por el impacto o la filtración, bajo ningún concepto debemos intentar encenderlo para comprobar si funciona, ya que ese gesto podría ser el definitivo para romperlo del todo.

Móvil en el agua

Móvil en el agua Magnific

Una vez apagado, el agua en la que se ha caído nos dirá el siguiente movimiento: Si se ha caído al mar o a la piscina, Aunque suene contradictorio, hay que enjuagar el teléfono delicadamente bajo el grifo con agua dulce corriente. Es vital eliminar inmediatamente la sal marina o el cloro, ya que estos elementos son muy corrosivos y devoran las conexiones metálicas internas en cuestión de horas cuando empiezan a secarse.

Por otro lado, si se ha caído a un río debemos revisar que no hayan quedado restos de barro, arena, sedimentos o vegetación en el puerto de carga o los altavoces. Se pueden limpiar con un paño suave o un cepillo de dientes limpio sin presionar demasiado hacia dentro.

Tras este lavado, hay que retirar la funda protectora, sacar la bandeja de la tarjeta SIM y la tarjeta de memoria para abrir algunas vías de ventilación, y secar todo el exterior minuciosamente con una toalla o un paño absorbente que no suelte pelusa.

Lo que nunca debes hacer

En la desesperación por arreglar y no perder el móvil es muy común recurrir a trucos caseros que los servicios técnicos desaconsejan por completo debido a los daños secundarios que pueden llegar a provocar.

El rey de los mitos es el arroz. Meter el móvil en un cuenco con arroz no es una solución. Aunque este alimento absorbe la humedad ambiental, no tiene la fuerza para extraer el agua acumulada en las zonas más profundas del teléfono. Además, el arroz desprende un polvo fino y almidón que, al mezclarse con el agua interna, crea una pasta que obstruye los conectores y estropea los componentes de forma irreparable.

Otro error grave es aplicarle una fuente calor directo utilizando un secador de pelo o colocándolo sobre un radiador. El aire caliente no evapora el agua hacia fuera y lo que hace es empujarla con fuerza hacia los rincones más profundos e inaccesibles del teléfono. Además, las temperaturas altas pueden derretir los adhesivos que sellan la pantalla y dañar de forma irreversible los componentes químicos de la batería. Tampoco se debe agitar el teléfono, ya que este movimiento solo conseguirá esparcir las gotas de agua por zonas que aún estaban secas.

El proceso de secado correcto

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La única forma segura de revivir el dispositivo es el secado por evaporación natural y paciencia. El teléfono debe colocarse en posición vertical (con el puerto de carga hacia abajo) en un lugar seco, fresco y que tenga una buena corriente de aire natural, por ejemplo, cerca de una ventana abierta pero sin que le dé el sol directo. Si tenemos bolsas de gel de sílice, las típicas bolsitas que vienen en las cajas de zapatos o aparatos electrónicos, podemos colocar el móvil en un recipiente cerrado junto a ellas, ya que son infinitamente más eficientes y limpias que el arroz.

Hay que dejar reposar el teléfono un mínimo de 24 a 48 horas completas sin tocarlo, sin moverlo y, por supuesto, sin conectarlo al cargador. Una vez transcurrido este plazo, cuando tengamos la certeza de que no queda humedad en los conectores exteriores, llega el momento de la verdad. Introducimos la tarjeta SIM, mantenemos pulsado el botón de encendido y cruzamos los dedos. Si el teléfono arranca con normalidad, conviene hacer una copia de seguridad de todos nuestros datos inmediatamente, por si aparecieran fallos a medio plazo.

2026-07-12T10:22:36+02:00
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