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A sus 34 años, Kaiene Loroño ocupa la dirección financiera de Lointek tras una trayectoria marcada por el aprendizaje constante y la capacidad para asumir responsabilidades desde muy joven. Con motivo del Día Mundial del Talento, reflexiona sobre el valor del trabajo, el aprendizaje continuo, las oportunidades y los retos de abrirse camino siendo una profesional joven en un sector tradicionalmente masculinizado.
Con 34 años dirige el área financiera de una empresa industrial de referencia. ¿Cómo se vive llegar tan pronto a un puesto de tanta responsabilidad?
No pienso demasiado en la edad. Venía de trabajar en otra empresa donde también estábamos en un contexto de mucha exigencia y surgió esta oportunidad. Simplemente me dedico a hacer lo mejor posible el trabajo que tengo entre manos. No siento una presión especial por ser joven.
¿Qué ha pesado más para llegar hasta aquí: el talento, el esfuerzo o saber aprovechar las oportunidades?
Creo que el talento y los conocimientos técnicos son importantes, porque cada puesto requiere una preparación determinada. Pero, por encima de eso, pondría la capacidad de trabajo, el esfuerzo y las ganas de aprender. Puedes tener un expediente brillante, pero si luego no tienes actitud ni ganas de seguir creciendo, te puedes quedar por el camino. En cambio, una persona quizá menos brillante, pero con más iniciativa y más capacidad de trabajo, puede llegar mucho más lejos. Y luego también hay que saber aprovechar las oportunidades cuando aparecen. A mí me surgió esta y decidí dar el paso.
Detrás de ese recorrido habrá habido mucho sacrificio.
Sí. Cuando empecé a trabajar preferí incorporarme a una empresa donde quizá las condiciones económicas no eran las mejores, pero sabía que iba a aprender muchísimo. Me permitió conocer muchas empresas y tener una visión muy amplia, y eso me ayudó mucho a crecer profesionalmente.
¿Ese esfuerzo continúa hoy?
Sin ninguna duda. Todavía me quedan muchísimas cosas por aprender, así que no puedo estancarme. Evidentemente, este tipo de responsabilidades también implican sacrificios en la vida personal si los comparas con otros trabajos, pero al final todo eso también tiene una recompensa y estoy contenta con el camino que he seguido.
Pregunta. ¿En algún momento ha sentido que tenía que demostrar más por ser joven o por ser mujer?
Sobre todo al principio. Mi trabajo implica mucha relación con bancos y otras instituciones, y sí que notas que a algunas personas les llama la atención que quien tienen delante sea una directora financiera joven. Pero esa impresión dura poco.
¿Qué acaba marcando la diferencia?
Cuando ven cómo trabajas y que las cosas funcionan, esa primera impresión desaparece. Al final, si la empresa va bien es porque todo el equipo hace bien su trabajo, no por una sola persona. Es verdad que la industria sigue siendo un sector bastante masculino, pero cuando demuestras que trabajas bien y que aportas valor, acabas siendo una persona más dentro del equipo.
¿Qué valoran hoy los jóvenes más allá del salario?
El salario sigue siendo importante, por supuesto, pero cada vez pesa más todo lo relacionado con la conciliación, la flexibilidad horaria o las vacaciones. En los procesos de selección vemos que son cuestiones que se preguntan mucho. Además de eso, la gente joven también busca entornos donde pueda aprender y desarrollarse profesionalmente. Al final es un conjunto de factores.
¿Se considera un referente para otras mujeres?
Para nada. He trabajado con hombres y mujeres y he tenido experiencias muy buenas con ambos. Creo que, una vez que demuestras cómo trabajas, la edad o el género pasan a un segundo plano. Lo importante es facilitar las cosas, ser transparente y ayudar a quien tienes delante.
¿Cómo le gustaría que la recordaran sus compañeros?
Me gustaría que me vieran como una persona trabajadora, que intenta aportar todo lo que puede y ayudar al equipo. Para mí eso es lo realmente importante.
Precisamente, el trabajo en equipo es una de las competencias más demandadas hoy en las empresas.
Sí, sin ninguna duda. Es fundamental. Al final, nadie consigue los resultados solo y el trabajo en equipo es imprescindible.
¿Qué consejo daría a un estudiante o a alguien que acaba de incorporarse al mercado laboral?
Le diría que tenga paciencia, porque las cosas no llegan de un día para otro. Hay que trabajar, aprovechar las oportunidades cuando aparecen y, sobre todo, tener una buena actitud. Desde mi experiencia, eso es lo más importante: tener ganas de aprender y de seguir desarrollándose. Luego hay circunstancias que no dependan de ti, pero creo sinceramente que, con esfuerzo y actitud, se puede construir una carrera profesional muy interesante.