Polideportivo

¿Hay que cambiar el tenis para salvarlo?

Djokovic sienta el debate sobre la introducción de posibles modificaciones con el objetivo de modernizar el deporte y convertirlo en más atractivo para garantizar su futuro
Novak Djokovic está sembrando el debate en el tenis.
Novak Djokovic está sembrando el debate en el tenis. / Europa Press

Actualizado hace 4 minutos

Novak Djokovic ha adoptado un discurso que pretende sentar un debate en el tenis. El jugador con más títulos de todos los tiempos ha puesto sobre la mesa una propuesta que a su juicio garantizaría la supervivencia del deporte ante la llegada de nuevas generaciones de potenciales aficionados, que al fin y al cabo representan la base sobre la que se asienta cualquier disciplina. “¿Cómo hacemos para atraer a las nuevas generaciones? Quizá vean los Grand Slams, pero poco más. No van a sentarse cuatro o cinco horas al día a ver tenis. Su capacidad de atención es distinta y debemos entender cómo funciona el mercado”, expresó hace apenas un mes.

Para Djokovic los partidos de tenis son demasiado extensos, alejados de la nueva realidad. Los jóvenes consumen de otra manera. Se puede tomar como referencia los modelos de éxito afianzados por las redes sociales, donde los vídeos poseen una duración de apenas segundos pero logran enganchar a las audiencias. Siguiendo estas tendencias, el serbio propone bogar en esa dirección y reducir la duración de los partidos.

"Habría que cambiar el formato de los circuitos, con partidos más cortos y dinámicos, algo más atractivo y de menor duración. Sobre los partidos al mejor de cinco sets tengo mi propia opinión. Pero deberíamos experimentar con nuevos formatos. Es necesario”, sentenció el de Belgrado, actual número 5 del mundo, que a sus 39 años se erige en pionero del cambio.

Djokovic, en acción en Wimbledon.

Djokovic, en acción en Wimbledon. Europa Press

Pionero del cambio

Cabe recordar que en 2021, en compañía del canadiense Vasek Pospisil, fundó un sindicato internacional de tenistas. Entonces se alzó en adalid de la lucha contra el sistema actual de la ATP, una batalla en la que pretendía que los tenistas ganaran peso en el apartado de los ingresos generados por las competiciones o en la toma de decisiones, entre otros aspectos, acerca de los cada vez más extensos calendarios deportivos.

Djokovic no se ha limitado a cuestionar la duración de los partidos, especialmente los que se deciden a cinco sets. Ha ido un paso más allá. En una entrevista realizada por Nick Coutracos hace apenas unas horas, planteó modificar la propia arquitectura del marcador. “¿Cuál es su opinión sobre el tenis que defendería a toda costa, independientemente de las críticas?”, preguntó el entrevistador. “Debemos cambiar el sistema de puntuación. Los sets ya no deberían jugarse a seis juegos, sino a cuatro. Y también eliminaría las ventajas. En sets al mejor de cinco, esto mantendría los partidos en una duración aproximada de dos horas. Sería mejor para todos”, respondió el ganador de 24 Grand Slams y 101 títulos de la ATP.

La propuesta de Nole alberga una paradoja. El serbio de 39 años no quiere eliminar el mejor de cinco en los torneos de Grand Slam, una de las señas de identidad del tenis masculino, sino comprimirlo. Cinco sets, sí; pero más pequeños. Los partidos conservarían su estructura, pero tendrían menos juegos y menores posibilidades de que un 40-40 se convierta en una sucesión de iguales y ventajas capaz de prolongar un encuentro durante varios minutos.

La idea realmente no es una novedad. Existe un precedente que se aproxima a la visión de Djokovic del futuro del tenis. Las Next Gen ATP Finals llevan años funcionando como laboratorio. Su formato utiliza sets a cuatro juegos, al mejor de cinco, con tiebreak cuando se alcanza el 3-3 y sistema No-Ad en los juegos, lo que significa que cuando se alcanza un 40-40, el siguiente punto decide el ganador. Es decir, se trata de una versión muy cercana a la que ahora defiende el serbio y que ya ha sido utilizada en una competición oficial que reúne a los ocho mejores tenistas de la temporada menores de 20 años.

Duración no es sinónimo de aburrimiento

La cuestión es si el problema está realmente en la duración. Porque un partido largo, en sí, no es sinónimo de aburrimiento, aunque Andy Murray manifestó en su día: “Como aficionado, personalmente ya no vería un partido al mejor de cinco sets de principio a fin”. En ocasiones, esa característica es lo que lo convierte en atractivo. Así lo defendió Rafa Nadal al ser cuestionado por los cinco sets de un Grand Slam: “Realmente creo que es lo correcto”, dijo, al considerar que ese formato forma parte de la exigencia especial, tanto física como mental, de estos torneos. Las posibles remontadas épicas, el ejercicio de resistencia, la supervivencia en situaciones límite, la incertidumbre… son factores que forman parte de la identidad del tenis. Reducir los sets y eliminar las ventajas haría el juego más rápido, más ágil, pero también concedería mayor valor a cada punto. “La verdad es que me gusta jugar al mejor de cinco”, defendió Jannik Sinner.

Por otro lado, reducir la duración aportaría frescura a los tenistas, que pasarían menos horas a lo largo del año sobre la pista, lo que a su vez podría reducir el número de lesiones. En este sentido, para Alexander Zverev “no se trata de la cantidad de tenis que jugamos durante el año. Se trata más de cuánto tiempo libre podemos tener realmente”. En su caso, apunta a la extensión del calendario en lugar de a la longitud de los partidos.

El formato determina cómo se juega

El estudio ‘Making tennis fairer: The grand tiebreak’ publicado en el Journal of Sports Analytics analizó más de 50.000 partidos de Grand Slam y más de 340.000 de la ATP y WTA para estudiar cómo las probabilidades de ganar puntos se van transformando en probabilidades de ganar juegos, sets y partidos. Un ejemplo es la final de Wimbledon de 2019 entre Djokovic y Roger Federer, que necesitó casi cinco horas y terminó con una curiosidad: Federer ganó más juegos (36) que Djokovic (32), pero perdió el partido. El estudio señala que más del 50% de las finales masculinas de Grand Slam se deciden en cuatro o cinco sets y analiza hasta qué punto los sistemas de puntuación pueden provocar que el jugador que obtiene más puntos o juegos no sea necesariamente el ganador del partido. Es una prueba de que el formato actual determina cuánto duran los partidos, pero también qué tipo de tenis se juega.

El debate no es solo la confrontación entre tradición y modernidad. El tenis ya ha demostrado que puede experimentar sin desmontar su estructura. La cuestión quizás sea decidir dónde implantarlo. ¿En los Grand Slam? ¿En determinados torneos? ¿Solo en fases iniciales? ¿Deben convivir distintos formatos de partido en el mismo deporte? Aunque esto último es algo que ya sucede, puesto que los Masters se desarrollan al mejor de tres sets y los Grand Slams, el mejor de cinco.

Tal vez el tenis deba ser más accesible para una audiencia acostumbrada a consumir contenidos breves. Este debate también está instalado en el fútbol, donde cada vez son más las voces que dicen observar que la juventud difícilmente se sienta delante del televisor prestando atención durante todo un partido. La diferencia del fútbol con el tenis es que el primero tiene un tiempo determinado, cerrado, y el segundo, no.

Por otra parte, la velocidad o el tiempo no pueden ser los únicos criterios para el cambio. Porque si todo se reduce, también puede reducirse aquello que diferencia al tenis de otros deportes. Porque una cosa es modernizar el tenis y otra es hacerlo irreconocible. Djokovic ha abierto el debate: ¿cuánto del tenis tradicional se debe sacrificar para conseguir que el tenis siga siendo relevante en los próximos años?

2026-08-04T14:36:33+02:00
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