Actualizado hace 51 minutos
La diarrea es, tal y como así la definen los especialistas de la Clínica Universidad de Navarra, "un aumento en la frecuencia de las deposiciones (más de tres al día) acompañada de una disminución de la consistencia de éstas. A veces, puede contener sangre, moco, pus y alimentos no digeridos. No suele requerir tratamiento y se aconseja una dieta blanda y tomar muchos líquidos. También pueden asociarse otros síntomas, como la presencia de fiebre, intolerancia a la comida, acompañada de náuseas y vómitos y dolor abdominal. Si es muy cuantiosa, puede aparecer deshidratación por pérdida de líquidos".
Un problema de lo más común que, para desgracia de quienes lo sufren, puede aparecer en el momento menos indicado y terminar jugando muy malas pasadas. Aunque no hay buen momento alguno para afrontar esta problemática, lo cierto es que hay situaciones en las que se vuelve especialmente inoportuna y temida, aún si cabe, como ocurre cuando se está en plena carrera o entrenamiento y comienzan a aparecer los primeros síntomas propios de la denominada diarrea del corredor.
¿Qué es la diarrea del corredor y por qué aparece?
La diarrea del corredor, asociada con la colitis (inflamación del colon), es, según explican los especialistas, más frecuente entre los corredores de maratones de larga distancia. Aunque la causa que la genera no está clara, la realidad es que es habitual entre los runners.
Pueden sumársele factores psicológicos como la ansiedad y el estrés antes de una competición. También influye la exigencia física a los órganos, la falta de riego sanguíneo en los intestinos o por algún cambio en la dieta que ha sensibilizado al sistema gástrico. La combinación de todo ello, puede derivar en la temida diarrea del corredor.
Según un estudio con más de 1200 corredores en una carrera de fondo, "hasta el 50% de los corredores de fondo ha tenido diarrea, urgencia o molestias gastrointestinales al correr", asegura Carlos Rojo corredor y entrenador en referencia al trabajo publicado en 'Scandinavian Journal of Gastroenterology'. A lo que añade lo siguiente: "Hay razones fisiológicas ya que cuando corres, la sangre va a los músculos y deja de llegar al intestino. Si a eso le sumas el impacto continuo, el estrés de carrera y ciertos alimentos tenemos el cóctel perfecto para sufrir este tipo de episodios".