Actualizado hace 1 hora
¿Entras en una habitación y olvidas para qué ibas? ¿Te cuesta encontrar una palabra que antes te salía automáticamente? ¿Apuntas una nota y, aun así, unos minutos después no recuerdas dónde la has dejado? Durante el embarazo, muchas mujeres aseguran sentirse más despistadas, olvidadizas o con dificultades para concentrarse. Es lo que popularmente se conoce como el “cerebro de embarazada”.
Aunque esta expresión se utiliza con frecuencia, no se trata de un diagnóstico médico ni significa que el embarazo provoque una pérdida de memoria. Los cambios que algunas mujeres perciben pueden estar relacionados con una combinación de cambios hormonales, falta de sueño, cansancio, estrés y adaptación emocional al embarazo.
¿Realmente afecta el embarazo a la memoria?
La relación entre embarazo y cambios cognitivos ha sido estudiada durante años y los resultados no siempre son iguales. Algunas investigaciones han encontrado pequeñas variaciones en determinadas funciones cognitivas, mientras que otras no observan un deterioro significativo de la memoria.
Lo que sí es frecuente es que las embarazadas tengan la sensación de estar menos concentradas o más distraídas. Y hay una explicación sencilla: durante estos meses la mente tiene muchas cosas nuevas en las que pensar.
Las citas médicas, las pruebas, la preparación para la llegada del bebé, los cambios físicos y las preocupaciones sobre el parto pueden ocupar buena parte de la atención. Cuando la cabeza está centrada en varias cuestiones a la vez, es más fácil olvidar dónde se han dejado las llaves o qué se iba a comprar.
Mujer embarazada.
Las hormonas también tienen algo que decir
Durante el embarazo se producen importantes cambios hormonales, especialmente en los niveles de estrógenos y progesterona. Estas hormonas participan en numerosos procesos del organismo y también pueden influir en el estado de ánimo, el sueño y otros aspectos relacionados con el funcionamiento cerebral.
Sin embargo, no hay que pensar que las hormonas “estropean” la memoria. El embarazo es un periodo de enorme adaptación fisiológica y psicológica, y los cambios que se producen pueden influir indirectamente en la capacidad para concentrarse. Además, el cansancio tiene un papel fundamental.
Embarazada descansa sobre la cama.
Dormir peor puede hacer que olvides más
A medida que avanza el embarazo, dormir bien puede resultar complicado. El tamaño de la barriga, las ganas frecuentes de orinar, el dolor de espalda, los movimientos del bebé o la dificultad para encontrar una postura cómoda pueden interrumpir el descanso.
Y dormir mal afecta directamente a la atención y la concentración. Una persona cansada puede tener más dificultades para recordar información, organizar tareas o mantener la atención, aunque su memoria funcione correctamente.
Por eso, parte de lo que se atribuye al “cerebro de embarazada” puede estar relacionado con algo tan sencillo como estar agotada.
El estrés también puede jugar un papel
El embarazo puede venir acompañado de ilusión, pero también de dudas y preocupaciones. ¿Estará todo bien? ¿Cómo será el parto? ¿Estará sano el bebé? ¿Cómo cambiará la vida después de su nacimiento?
Cuando existe estrés o ansiedad, la atención puede estar más centrada en las preocupaciones que en lo que sucede alrededor. Esto puede hacer que una conversación, una tarea o una información cotidiana se recuerde peor.
Por eso, olvidar ocasionalmente algo durante el embarazo no significa necesariamente que exista un problema de memoria.
Mujer embarazada con signos de preocupación sentada en el sofá.
¿Se puede hacer algo para mejorar la concentración?
No existe un truco para eliminar estos despistes, pero sí algunas medidas que pueden ayudar. Una de las más sencillas es anotar las cosas importantes en una agenda, calendario o teléfono móvil en lugar de confiar únicamente en la memoria.
También puede ser útil establecer lugares fijos para las cosas que se utilizan a diario, como las llaves o el bolso, y evitar realizar varias tareas simultáneamente. Hacer una cosa cada vez facilita que la información quede registrada.
Y, siempre que sea posible, hay que priorizar el descanso. Mantener horarios regulares de sueño, reducir las pantallas antes de acostarse y crear un entorno cómodo puede favorecer una mejor calidad del sueño.
La alimentación equilibrada, mantenerse físicamente activa cuando el embarazo lo permite y reservar momentos para relajarse también forman parte del cuidado general durante la gestación.
¿Cuándo consultar?
Los pequeños olvidos y despistes pueden ser habituales, pero no conviene atribuir automáticamente cualquier cambio cognitivo al embarazo. Si aparecen confusión importante, desorientación, dificultades graves para realizar actividades cotidianas, pérdida de memoria significativa o síntomas neurológicos, es necesario consultar con un profesional sanitario.
En la mayoría de los casos, ese momento en el que una embarazada se queda en blanco, olvida una palabra o entra en una habitación sin recordar qué iba a hacer no significa que su memoria esté fallando. El embarazo implica una enorme cantidad de cambios y, entre hormonas, cansancio, sueño irregular y preocupaciones, es normal que la atención no funcione exactamente igual que antes.
El llamado “cerebro de embarazada” puede ser una forma simpática de describir esos despistes cotidianos, pero no significa que la futura madre esté perdiendo capacidades. A menudo, simplemente tiene demasiadas cosas en la cabeza.