Vida y estilo

“La maldad que no vemos venir es la que mejor disfrazada está”

‘La mala hija’ ha consolidado a Pedro Martí como una de las voces más destacadas del ‘rural noir’ estatal, con más de 50.000 ejemplares vendidos y 11 ediciones
El escritor Pedro Martín.
El escritor Pedro Martín. / Natalia Garcia Zamora

Actualizado hace 5 minutos

Reconoce sin tapujos que sabía que tenía algo muy bueno entre manos, pero Pedro Martí (Almansa, 1988) no imaginaba alcanzar semejantes cifras con La mala hija. Más de 50.000 ejemplares vendidos y 11 ediciones después, el escritor albaceteño repasa el éxito inesperado de la obra, su relación con las redes sociales y las posibilidades de la novela negra como herramienta para retratar los problemas de la sociedad actual.

La mala hija ya ha pasado por más de 50.000 manos y acumula 11 ediciones. ¿Se imaginaba cosechar semejante éxito o le ha costado asimilar la repercusión alcanzada?

Honestamente, pensaba que podría ir bien. No me gusta la falsa humildad. Pienso que es una buena novela y que podría gustar a la gente, aunque es cierto que hoy en día se publican un montón de novelas, más que nunca. Cuesta mucho romper la barrera de vender mil o dos mil ejemplares; es dificilísimo. Que más de un año después de su publicación funcione tan bien… eso sí que no me lo esperaba. Estoy gestionándolo con mucha ilusión y también con muchísimo trabajo.

¿Y qué cree que ha conectado de una forma tan intensa con los lectores?

En una época en la que el thriller es muy cinematográfico y tiene un ritmo impresionante, La mala hija cumple con esas características, pero también es capaz de parar de vez en cuando para mostrarte personajes secundarios que son humanos, que son profundos y que te acaban importando más que la propia trama principal.

En La mala hija, los vínculos familiares ocupan un lugar central. ¿Qué le interesa explorar de esas relaciones y por qué encajan tan bien con los mecanismos de la novela negra?

La maldad grandilocuente de un asesino en serie nos aterra, pero nos atemoriza aún más pensar que esa maldad pueda llegar a desarrollarse en una comunidad pequeña, en tus vecinos e incluso dentro de tu propia familia, con todas las preguntas éticas que ello conlleva. ¿Lo taparías? ¿No? ¿Qué harías? Todo este tipo de cuestiones hacen que el subtexto real de La mala hija sean las relaciones paternofiliales, maternofiliales y fraternales, como en el caso de Alba y Paula, que son hermanas y se llevan fatal, pero tienen que investigar juntas.

Pedro Martí posando con su libro 'La mala hija'.

Pedro Martí posando con su libro 'La mala hija'. Natalia García Zamora

¿Es lo cercano, lo cotidiano, lo que más terror puede generar?

Cuando te asomas al abismo de un asesino en serie ves una distancia, pero pensar que quien ha cometido un crimen es el tío que te vende el pan te deja pensando en lo cerca que has estado del monstruo. La maldad que está muy cerca y no vemos venir es la que está mejor disfrazada.

Aborda además temas como el silencio comunitario, el maltrato o los abusos de poder. ¿Qué reflexión pretendía despertar en el lector al tratar estos asuntos?

Intento no adoctrinar ni sermonear, pero la novela negra te obliga a hacer crítica social. Los crímenes se cometen por pasión, por dinero… por algo. Mostrarlo y censurar ciertos comportamientos sociales, sobre todo los relacionados con el dinero, las clases o el abuso al diferente, tenía que estar presente. En la sociedad actual existen todo tipo de personas: tememos a un personaje neurodivergente, con TEA. Mostrar este tipo de realidades es una necesidad, no una inclusión forzada.

Las redes sociales cobran cierta importancia en su historia. ¿Qué es lo que más le inquieta de la influencia en la vida cotidiana de plataformas como Instagram o TikTok?

Estoy viendo cómo la gente vive esclavizada por pantallas de cinco pulgadas, lo cual me resulta muy llamativo. De hecho, ya ha afectado al ritmo de la escritura. El otro día leí en una entrevista que esta generación de niños va a ser la primera de la historia en ser menos inteligente que sus padres. Y se debe a este déficit de atención, que no es tal, porque no llega a ser tan grave como un TDAH diagnosticado; se debe al hábito.

Usted es docente. ¿Lo ha constatado con el alumnado?

Les cuesta centrarse en una sola tarea, cuando antes éramos capaces de hacer unas cuantas divisiones del tirón. Muchas veces están con esa dopamina rápida, nos bombardean con estímulos, pero nuestro cerebro no está biológicamente preparado para eso.

Y, sin embargo, La mala hija es ya el thriller más recomendado en estas dos redes sociales. Algunos ‘influencers’ ya son prescriptores literarios consolidados para los lectores más jóvenes.

Es un ejemplo de que las redes sociales, utilizadas de forma conveniente y, sobre todo, para que yo venda libros (risas), están genial. En el caso de La mala hija, han sido ellos quienes han generado ese boca-oreja; la han salvado, relanzado y convertido en un fenómeno viral.

Regresando a la novela, ¿cuál ha sido el mayor desafío de escritura?

Es una novela que parte del cliché máximo de la chica desaparecida en un pueblo pequeño. Eso ya lo hemos visto muchas veces y, de hecho, han bautizado a la novela como el Twin Peaks manchego. Pero esos personajes y ese no-sé-qué-será-exactamente que logra conectar mucho con los lectores hacen que la vean diferente pese a ser muy típica.

Sitúa esta historia en su pueblo natal. ¿Qué reacción ha suscitado la novela en la localidad?

La han recibido muy bien. La inmensa mayoría entiende que es ficción y que lo que cuento ahí no representa a la gente de Almansa, aunque también han tenido sus crímenes sonados a lo largo de la historia. Les encanta que haya una novela de calado nacional ambientada en sus calles y que los lectores visiten el pueblo. De hecho, estamos preparando una ruta oficial por los escenarios de la novela, con la participación del Ayuntamiento y la editorial.

2026-09-19T11:45:10+02:00
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