Actualizado hace 9 minutos
Pelar ajos es una de las tareas más molestas de la cocina. Intentar quitar la capa de piel fina y pegajosa diente por diente con la punta del cuchillo o con las uñas suele acabar con trozos de cáscara pegados a las manos y con un olor que no se va de nuestros dedos. Aunque existen utensilios de silicona y cuchillos especiales, existe un truco casero, limpio y facilísimo que te permite pelar una cabeza de ajo entera en menos de cinco segundos utilizando únicamente un vaso y un poco de agua.
Cómo funciona el método
El secreto de este truco es tan simple como la fricción que genera el movimiento y la capacidad del agua para ablandar la membrana que une la piel al diente de ajo. La piel seca del ajo es muy quebradiza, pero cuando se humedece y se somete a un impacto, la tensión se rompe y la cáscara se desprende de forma limpia sin dañar el interior.
Coge una cabeza de ajo entera y dale un golpe seco con la palma de la mano sobre la tabla de cortar para separar los dientes de la cabeza. Introduce todos los dientes sueltos dentro de un vaso ancho de cristal o un bote de cristal con tapa. Añade un chorrito de agua (apenas un par de cucharadas, lo justo para mojar los dientes sin cubrirlos del todo) y tapa la boca del vaso con la mano o con la tapa del bote. Agita el recipiente con energía de arriba a abajo durante tres o cuatro segundos y listo. Al abrir el vaso, verás que la fricción del agua con las paredes del recipiente ha desprendido todas las pieles y solo tendrás que volcar los ajos sobre un colador o sobre un papel de cocina.
Las alternativas secas
El truco del agua es buenísimo si vas a picar el ajo para un sofrito, una mezcla en mortero o un guiso, ya que el agua no afecta para nada a la receta. Sin embargo, si necesitas un ajo seco porque vas a dorarlo en aceite muy caliente y quieres evitar salpicaduras, existen dos variantes de este mismo método que funcionan en seco.
La primera opción es el truco de los dos boles. En lugar de usar un vaso con agua, coloca los dientes de ajo sueltos entre dos boles metálicos o de plástico duro encajados, formando una especie de esfera. Agita los boles con fuerza durante cinco segundos y la fuerza de los golpes romperá las pieles al instante y saldrán limpios.
La segunda alternativa es el clásico golpe plano con la hoja del cuchillo. Coloca el diente de ajo sobre la tabla, apoya el lateral ancho de un cuchillo encima y dale un golpe firme con la palma de la mano. Este gesto rompe la estructura del ajo y permite que la piel se separe con un solo movimiento.
Cómo conservar los ajos pelados
Una de las grandes ventajas de pelar una cabeza de ajo entera en tan poco tiempo es que puedes dejarte la preparación lista para varios días, ahorrando tiempo para tus próximos cocinados. Un ajo sin piel pierde rápidamente sus aromas y se seca si se queda expuesto al ambiente.