Actualizado hace 9 minutos
Mañana a las 18 horas, el Foro Grimaldi de Mónaco será el encargado de albergar el sorteo de la Champions League 2026-2027. Una edición en la que el Paris Saint-Germain defiende título por partida doble, ya que es el campeón continental de las últimas dos campañas, y en la que buscará igualar el récord del Real Madrid de conseguir tres orejonas consecutivas.
"Ahora mismo, tenemos ante nosotros un reto único, algo prácticamente sin precedentes en la historia del fútbol europeo, que consiste en igualar al Real Madrid si conseguimos ganar una tercera Champions League consecutiva", comentaba el técnico del equipo galo, Luis Enrique.
Ya es la tercera temporada desde que se instauró el nuevo formato de decir adiós a la fase de grupos para dar paso a esta gran liga única de 36 equipos. El cambio también jubiló el mítico ritual de las bolitas: con tantas combinaciones y condiciones geográficas, el sistema antiguo era inviable y eterno. Ahora el formato es híbrido; se saca el nombre del equipo a mano y, al instante, un ordenador calcula sus ocho rivales y decide quién juega en casa y quién fuera.
Dentro del elenco de participantes ya confirmados, el Aston Villa presenta una gran peculiaridad técnica que ha condicionado la configuración de los bombos. El histórico club de Birmingham consiguió el billete hacia la máxima competición continental por una doble vía: tanto por su excelente desempeño en la Premier League como por su brillante conquista de la Europa League de la pasada campaña.
Esta inusual redundancia de méritos propició que Portugal obtuviese una plaza extra. El gran beneficiado de esta carambola continental ha sido el Sporting CP, que heredó el billete al ser el equipo con mejor coeficiente UEFA de entre todos los que no habían conseguido clasificar de manera directa para la fase de liga.
Las trampas del nuevo formato
El sistema suizo ya no es un invento nuevo, pero el formato sigue guardando trampas para los teóricos favoritos. Estar en el bombo 1 ha dejado de ser un salvoconducto. En el modelo tradicional, los cabezas de serie respiraban tranquilos sabiendo que no se cruzarían entre ellos, pero la liga única borró esa ventaja. Ahora, el software empareja a cada club con dos rivales de cada uno de los cuatro bombos (jugando un partido en casa y otro a domicilio contra equipos de cada nivel).
Esto significa que habrá cruces entre los gigantes desde la primera jornada. En el bombo 1 acompañan al PSG nombres como Manchester City, Bayern de Múnich, Liverpool, Inter de Milán y Arsenal. La máquina obligará a que se enfrenten entre ellos mucho antes de las eliminatorias.
A esto hay que sumarle el peligro del bombo 2, que este año cuenta con un nivel altísimo. Ahí esperan Manchester United, Borussia Dortmund, AS Roma y Aston Villa, además de clásicos europeos como Sporting CP, Porto, PSV Eindhoven y Brujas. Incluso el bombo 3 esconde salidas complicadas, con equipos como Napoli, RB Leipzig, Lille, Feyenoord, Galatasaray, Shakhtar Donetsk y el Bodo/Glimt noruego.
Los equipos de LaLiga
LaLiga afronta el sorteo de Mónaco con cinco representantes, de los cuales tres estarán en el primer bombo: Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid. Sin embargo, en este sistema el cartel de cabeza de serie no garantiza cruces asequibles. Los tres saben que se medirán a dos rivales directos de su misma copa, lo que asegura enfrentamientos ante entidades como Manchester City, Bayern de Múnich, Liverpool o Arsenal antes de que termine el año.
Para el Real Madrid, la edición 2026-2027 representa el reto de frenar la racha del conjunto parisino y evitar que iguale su histórico récord continental. Los blancos necesitarán recuperar la regularidad en los partidos a domicilio, y lograr una mínima armonía en el vestuario, ya que la historia ha demostrado que, para que los blancos levanten la Copa de Europa, no necesitan el mejor juego combinativo del viejo continente.
Como curiosidad, la entidad madridista no podrá enfrentarse al Liverpool en Anfield en esta 'liguilla' porque ya lo hizo en las pasadas dos ediciones. La UEFA introdujo una norma en la que está prohibido que dos equipos jueguen entre ellos tres veces seguidas en el mismo estadio en esta fase liga.
Rodri, en un partido del Manchester City frente al Real Madrid de la pasada Champions League.
Por su parte, el FC Barcelona busca dar ese salto definitivo de madurez en el plano europeo. Con un bloque ya asentado, el equipo azulgrana necesita sumar con solvencia frente a los equipos de los bombos 3 y 4 para jugarse las plazas de acceso directo a octavos en los choques de máxima exigencia. El fichaje de 'Rodri' supone un claro paso adelante para cumplir estas aspiraciones. El madrileño sabe ya lo que es ganar en Europa y llega con la edad perfecta para aportar ese toque de veteranía que se necesita cuando el balón quema.
El Atlético de Madrid completa la terna del bombo 1. Los de Simeone estarán pendientes de cómo queda el clima en el vestuario y en las gradas tras el culebrón de Julián Alvarez. Si bien no son los principales favoritos al título, han demostrado con creces que son capaces de ganar a cualquiera, y más si cabe jugando en casa.
La presencia española se amplía con el Real Betis y el Villarreal. Los verdiblancos parten desde el bombo 2, una posición que les asegura una hoja de ruta con dos rivales de primera fila mundial y otros dos oponentes de entidad similar a la suya, como Borussia Dortmund, AS Roma o Manchester United. El equipo verdiblanco accedió a esta edición europea gracias a la quinta plaza en el campeonato estatal, pero deberán mejorar mucho sus prestaciones en Europa, territorio que se le ha resistido históricamente.
Por su parte, el Villarreal regresa a la competición desde el bombo 3. El cuadro castellonense conoce bien los códigos europeos y sabe que su pase a las rondas eliminatorias dependerá de su eficacia en La Cerámica. Competir de tú a tú frente a clubes como Napoli, Lille o Leipzig y rascar puntos ante los favoritos del primer bombo marcará la diferencia entre seguir vivos en febrero o despedirse prematuramente del torneo como en la edición pasada, donde rozaron el ridículo con un penúltimo puesto.