A quienes han crecido en Bilbao y en el entorno de la Ría no hace falta explicarles qué es El Gasolino. Forma parte de la memoria colectiva de Bizkaia, de una época en la que cruzar de una margen a otra de la Ría dependía de estas pequeñas embarcaciones.
Antes de que los puentes y el Metro transformaran la movilidad, llegaron a existir hasta once líneas de gasolinos. Hoy, la imagen de estas embarcaciones permanece especialmente vinculada al trayecto entre Portugalete y Las Arenas, pero su historia es mucho más amplia: son parte del patrimonio vivo de la Ría de Bilbao.
Ahora, un grupo de socios ha decidido recuperar ese legado y devolverlo al agua.
Una historia que vuelve a navegar
El servicio tradicional de los gasolinos terminó desapareciendo, entre otros motivos, por la construcción de nuevos puentes, la llegada del Metro y la profunda transformación económica de la Margen Izquierda, con el cierre de grandes industrias como Altos Hornos.
Pero el recuerdo permaneció. Y también las embarcaciones.
Desde mayo de 2024, los impulsores de El Gasolino Bidaiak trabajan en este proyecto, que comenzó a navegar de nuevo el 13 de marzo de 2026. Una aventura empresarial y sentimental que pretende mantener vivo un elemento inseparable de la historia de la Ría.
Una de las embarcaciones, además, ha quedado vinculada al Ayuntamiento de Erandio, mientras el proyecto continúa avanzando y completando los trámites administrativos necesarios para ampliar sus puntos de embarque.
La Ría, vista desde dentro
El Gasolino Bidaiak ha convertido la embarcación en un servicio a la carta. Grupos de amigos, cumpleaños, team buildings, celebraciones o incluso una noche diferente para disfrutar de los fuegos artificiales de Aste Nagusia son algunas de las posibilidades.
El barco también se puede alquilar por horas y el recorrido se adapta a las preferencias de cada grupo. La embarcación está preparada para navegar por toda la Ría, desde Zierbena hasta San Antón, y se han recuperado incluso antiguas escaleras de acceso al agua en Bilbao.
En Getxo, Santurtzi y Portugalete los desembarcos se realizan con normalidad.
Pero más allá de la actividad turística, sus promotores tienen claro cuál es su público principal.
"Queremos que la gente disfrute de lo que es suyo"
Esta es, quizá, la idea que mejor resume el proyecto. Aunque ya han realizado alguna salida para agencias turísticas con grupos de visitantes polacos o franceses, el objetivo de El Gasolino Bidaiak es, sobre todo, la ciudadanía vasca.
La propuesta busca que quienes viven aquí redescubran un paisaje que conocen, pero que cambia radicalmente cuando se contempla desde el agua.
Quien lleva toda la vida caminando por la Ría puede embarcar, mirar hacia las dos orillas y descubrir una perspectiva completamente diferente. Y, al mismo tiempo, contemplar la enorme transformación que ha experimentado el entorno tras la desindustrialización.
"Queremos poner en valor nuestro paisaje y nuestra historia", explican sus impulsores. Una historia que también quieren transmitir a las nuevas generaciones.
Que los niños y las niñas conozcan la Ría
Uno de los proyectos de futuro pasa precisamente por organizar excursiones con colegios. La experiencia pretende ir mucho más allá de un simple paseo en barco: que los niños conozcan la Ría, aprendan conceptos básicos de navegación y descubran cómo se ha transformado su entorno.
Popa, proa, babor, estribor… y, sobre todo, una historia que muchos chavales no han tenido la oportunidad de contemplar desde el agua.
La intención es que después puedan volver a casa y contar a sus amamas y aitites lo que han visto. Que la Ría vuelva a ser un lugar de encuentro entre generaciones.
El recuerdo del ANE
La recuperación del Gasolino también está ligada a una historia reciente que emocionó especialmente a sus protagonistas: la del ANE, una de estas embarcaciones que se hundió y posteriormente fue reflotada.
Inicialmente estaba previsto su desguace, pero la movilización de la Asociación de Vecinos de Erandio y el interés del Ayuntamiento abrieron la puerta a darle una segunda vida como elemento patrimonial. La idea pasa por restaurarlo, al menos exteriormente, y buscarle un emplazamiento que permita conservarlo como recuerdo de la historia del municipio.
Para los socios de El Gasolino Bidaiak fue un momento especialmente intenso, además, porque coincidió con el fallecimiento de Óscar Suárez, antiguo propietario de los gasolinos y amigo muy querido.
Conservar el ANE sería, por tanto, mucho más que mantener un barco: sería preservar un pequeño pedazo de la memoria de Erandio y de toda la Ría.
Una aventura que acaba de empezar
Los impulsores reconocen que recuperar los gasolinos está siendo una auténtica "embarcada" -nunca mejor dicho- de trabajo, tiempo y recursos. Pero el comienzo está siendo muy positivo.
Un barco ya está navegando y el objetivo es que un segundo pueda incorporarse al proyecto el próximo año. Ahora miran también hacia el invierno, mientras siguen trabajando en nuevas propuestas: excursiones, celebraciones, planes de mañana, tardeos y, especialmente, las salidas para disfrutar de los fuegos artificiales desde un lugar privilegiado.
Porque, en definitiva, El Gasolino no pretende únicamente llevar pasajeros por la Ría. Quiere devolver a la ciudadanía un paisaje que forma parte de su identidad y demostrar que hay historias que, aunque parecían destinadas a desaparecer, todavía pueden volver a navegar.
Para conocer las propuestas y reservar una salida se puede contactar con El Gasolino Bidaiak a través de su página web, elgasolinobidaiak.com, y de sus perfiles en Instagram y Facebook.