El 5 de julio de 1946, el ingeniero Louis Réard presentó en París una prenda tan pequeña y explosiva que la bautizó con el nombre de un atolón de pruebas nucleares. Aquel diseño rompedor no solo revolucionó las playas, sino que desató un absoluto rechazo social, persecuciones policiales y prohibiciones legales en varios países. A lo largo de las décadas, esta icónica pieza de tela evolucionó con la llegada de los materiales sintéticos y el impulso del cine, transformándose en un potente símbolo de liberación femenina y libertad conquistada al sol.
El responsable de indumentaria contemporánea del Museo del Traje, Juan Gutiérrez, ha analizado en Onda Vasca los ochenta años de evolución de esta prenda, detallando las divertidas anécdotas de su polémico debut, la mítica censura playera y la posterior hipersexualización del bikini en el deporte actual. Finalmente, ha recordado que detrás de este mínimo trozo de tela se esconden los grandes cambios políticos, estéticos y sociales de nuestra historia reciente.