Las calles bullen con el ambiente festivo y las altas temperaturas obligan a dejar las ventanas abiertas, convirtiendo el murmullo y el jaleo nocturno en los peores aliados del descanso. Con las grandes fiestas veraniegas, el pulso entre la diversión en la calle y la vida en las casas se vuelve cada vez más tenso en las zonas más céntricas.
Para abordar esta delicada convivencia y tomar el pulso al ruido en el día a día, Marisa Fernández, secretaria de la Asociación Vecinal Uribitarte Anaitasuna, ha compartido la realidad que se respira en el barrio. Fernández ha retratado las molestias que aguantan a diario los vecinos y vecinas, poniendo el foco en la falta de control con los excesos de la noche y recordando la pelea que mantienen desde el colectivo para hacer oír su voz.