Con la llegada del calor, el cuerpo se ve obligado a realizar un mayor esfuerzo para mantener su temperatura corporal.
Durante el verano es habitual perder más líquidos y minerales, por lo que seguir una alimentación equilibrada y mantenerse hidratado es fundamental.
La dieta en verano debe priorizar alimentos frescos y ricos en agua, vitaminas, minerales y antioxidantes.
Hidratación y nutrientes
Entre ellas, la remolacha es una de las opciones más destacas, ya que contiene alrededor de un 87% de agua.
Además, aporta fibra, vitamina C, folatos y minerales como el potasio, un nutriente clave en el equilibrio de los líquidos corporales y en el funcionamiento normal de los músculos y del sistema nervioso.
Uno de los componentes más estudiados de la remolacha son los nitratos naturales. Una vez ingeridos, el organismo los transforma en óxido nítrico, una molécula que favorece la dilatación de los vasos sanguíneos y mejora el flujo de sangre.
Diversas investigaciones han señalado que este efecto contribuye a una mejor oxigenación de los tejidos y favorece el rendimiento físico.
Rico en antioxidantes
Otro de sus puntos fuertes es su elevado contenido en antioxidantes, especialmente las betalaínas.
Estos compuestos ayudan a proteger las células frente al daño oxidativo provocado por los radicales libres, cuya producción puede incrementarse por la exposición solar y el ejercicio físico.
La remolacha también es un alimento muy versátil, ya que puede consumirse cocida, rallada en ensaladas, en gazpachos y cremas frías, en batidos o incluso asada para acompañar carnes y pescados. Su sabor combina perfectamente con numerosos platos.
Encurtido de remolacha, acompañado con un agridulce de fresa y manzana, con queso azul de Iparralde y nueces.
En definitiva, mantener una alimentación variada, rica en frutas y verduras, es una de las mejores estrategias para afrontar el calor, e incorporar remolacha en el día a día aporta hidratación, antioxidantes y nutrientes beneficiosos para la salud.