Actualizado hace 1 hora
Es pequeña, ocupa poco espacio y puede convertirse en una alternativa al bidé cuando se busca aprovechar mejor los metros disponibles en el baño. La ducha higiénica, también conocida como ducha de bidé, es un accesorio que cada vez aparece con más frecuencia en baños de nueva construcción y en reformas de baño. Su funcionamiento es sencillo, pero antes de instalarla conviene conocer sus ventajas y algunos aspectos prácticos.
¿Qué es exactamente una ducha higiénica?
Se trata de una pequeña ducha de mano conectada a la instalación de agua y colocada normalmente junto al inodoro. Cuenta con un mando o gatillo que permite controlar la salida del agua y dirigir el chorro hacia la zona que se quiera limpiar.
A diferencia del bidé tradicional, no necesita una pieza sanitaria independiente. Por eso resulta especialmente interesante en baños pequeños, donde cada centímetro cuenta.
Su uso no se limita únicamente a la higiene personal. Dependiendo del modelo y de la instalación, también puede resultar práctica para limpiar determinadas zonas del propio baño o facilitar algunas tareas de limpieza.
Primer plano de una ducha higiénica.
Una solución para ganar espacio
Uno de los principales motivos por los que está ganando presencia es precisamente el espacio. El bidé necesita su propia superficie y, además, hay que dejar una distancia suficiente respecto al resto de elementos para poder utilizarlo cómodamente. La ducha higiénica, en cambio, queda recogida junto al inodoro y apenas ocupa espacio cuando no se utiliza.
Esta característica puede marcar la diferencia en un aseo pequeño. En una reforma en la que se quiere prescindir del bidé, sustituirlo por una ducha higiénica permite liberar una zona que puede quedar despejada o utilizarse para incorporar un mueble, ampliar la zona de paso o disponer de más espacio de almacenamiento.
También puede ser una opción en baños grandes
Que ocupe poco no significa que esté pensada únicamente para cuartos de baño pequeños. En un baño amplio puede instalarse como complemento del resto de sanitarios y aportar una opción adicional de higiene sin necesidad de incorporar otro elemento voluminoso.
Además, existen modelos de ducha higiénica con diferentes acabados y diseños, por lo que es posible buscar una solución que se integre con la grifería y el resto de accesorios del baño. Los acabados cromados siguen siendo habituales, aunque también pueden encontrarse propuestas en negro, blanco o tonos metálicos.
Ducha higiénica junto al inodoro.
Antes de instalarla hay que tener en cuenta algo importante
Aunque su instalación puede parecer sencilla, no conviene elegir el modelo únicamente por su aspecto. La ubicación y la conexión a la red de agua deben estar correctamente planteadas, especialmente si se incorpora durante una reforma.
También es importante contar con un sistema que permita cerrar correctamente el paso del agua. La ducha queda conectada a la instalación y, por seguridad, hay que evitar que la presión permanezca de forma innecesaria sobre la propia manguera cuando no se está utilizando.
Por eso, si se instala desde cero, lo recomendable es consultar con un profesional para comprobar las conexiones disponibles y determinar cuál es la solución adecuada para ese baño.
¿Es mejor que el bidé?
No existe una única respuesta. La elección depende del espacio disponible, de las preferencias de quienes utilizan el baño y del tipo de reforma que se quiera realizar.
El bidé ofrece una superficie específica y puede resultar cómodo para quienes están acostumbrados a utilizarlo. La ducha higiénica, por su parte, ocupa mucho menos espacio y permite mantener libre la zona que ocuparía un sanitario adicional.
Precisamente esa combinación de poco espacio, facilidad de uso y posibilidad de sustituir el bidé explica que se haya convertido en una opción cada vez más habitual en reformas de baños.
Una tendencia ligada a los baños más funcionales
En los últimos años, la decoración del baño ha evolucionado hacia espacios más despejados y funcionales. Se buscan muebles con capacidad de almacenamiento, duchas amplias y soluciones que permitan aprovechar cada rincón sin sobrecargar la estancia.
En ese contexto, la ducha higiénica encaja especialmente bien. No pretende convertirse en el elemento protagonista del baño, sino resolver una necesidad ocupando el mínimo espacio posible.
Para quienes están pensando en reformar el baño y apenas utilizan el bidé, puede ser una alternativa que permita mantener una función de higiene y, al mismo tiempo, recuperar unos centímetros que pueden resultar muy valiosos, especialmente en los baños de dimensiones reducidas.