Vida y estilo

Donibane Garazi, una joya amurallada al pie de los Pirineos

Situada en Iparralde, Donibane Garazi (San Juan de Pie de Puerto) es la capital de Nafarroa Beherea (Baja Navarra) y debe su nombre a su ubicación estratégica, al pie de los puertos pirenaicos. El enorme valor histórico y arquitectónico de la localidad la
El río Nive a su paso por Donibane Garazi. / Jean-Marc Decompte

Rodeada por murallas y dominada por una imponente ciudadela, la villa invita a recorrer siglos de historia a través de cada rincón. Monumentos como la puerta de Santiago, la iglesia gótica, la antigua prisión de los obispos o la casa Mansart reflejan la importancia que tuvo esta pequeña ciudad. Sus calles conservan, además, una marcada identidad arquitectónica. La piedra arenisca rosada que decora las fachadas, los dinteles tallados sobre las puertas y los entramados de madera de las plantas superiores forman parte del encanto de esta localidad de alrededor de 1.500 habitantes.

Peregrinos en una de las calles principales. Jean-Marc Decompte

Los orígenes de Donibane Garazi se remontan a la Edad Media. En el siglo XII, tras la destrucción de la antigua capital navarra de Donazaharre (Saint-Jean-le-Vieux) por las tropas de Ricardo Corazón de León, los reyes navarros promueven la fundación de una nueva villa fortificada en este enclave estratégico situado a los pies de los Pirineos. Su ubicación, en una de las principales rutas de comunicación entre la península ibérica y Europa, convirtió rápidamente a la localidad en un punto clave para el control del territorio y del tránsito comercial y militar.

La pequeña ciudad fue protegida con murallas y puertas defensivas. Entre sus accesos destacaba la puerta de Santiago, atravesada durante siglos por miles de peregrinos que recorrían el Camino de Santiago rumbo a Compostela antes de afrontar la subida hacia el puerto de Ibañeta (Orreaga/Roncesvalles). Alrededor de esta ruta jacobea crecieron hospitales, posadas y pequeños comercios, consolidando a San Juan Pie de Puerto como uno de los principales lugares de acogida y descanso para los caminantes.

Oficina del Camino de Santiago en Donibane Garazi. Jean-Marc Decompte

Hasta mediados del siglo XVI, la villa ejerció como centro administrativo de las tierras de Ultrapuertos. Sin embargo, la conquista castellana de la Alta Navarra en 1512 marcó un antes y un después en su historia. Ese mismo año, Donibane Garazi fue ocupada por las tropas de Fernando el Católico y se convirtió en escenario de numerosos enfrentamientos que no lograron devolver la ciudad a sus legítimos soberanos, Catalina I de Navarra y Juan de Albret. 

La presencia militar española se mantuvo de forma intermitente en la Baja Navarra hasta 1529-1530, cuando Carlos I de España decidió abandonarla debido al enorme coste logístico y militar que suponía mantenerla. Siguiendo el consejo del duque de Alba, las fortalezas fueron destruidas antes de la retirada.

Iglesia de la Asunción

La visita puede comenzar en la iglesia de la Asunción de la Virgen, también conocida como Nuestra Señora del Final del Puente. Fue mandada construir por Sancho VII de Navarra para conmemorar la victoria en la batalla de las Navas de Tolosa.

El edificio actual es fruto de distintas reconstrucciones y reformas. Su exterior destaca por su sobria arquitectura de piedra arenisca rosa procedente de la cercana cantera de Arradoi, su fachada gótica y su elevada torre campanario. Uno de los elementos más llamativos son las galerías de madera situadas en los laterales y en la parte superior del templo.

La nave principal presenta una estructura sencilla, con altos muros de piedra y techos que aportan verticalidad al conjunto. El altar mayor concentra gran parte de la atención visual, acompañado por una decoración religiosa discreta y detalles de estilo barroco incorporados en reformas posteriores. También destacan algunas imágenes religiosas, vitrales y pequeños elementos ornamentales.

Una escalinata que da acceso a la zona amurallada y la ciudadela. J.M. Decompte

Murallas y ciudadela

A continuación, toca recorrer las murallas. Estas defensas fueron construidas en el siglo XIII por orden de Sancho VII de Navarra para proteger a la población civil y a los comerciantes. Están construidas con la misma piedra de arenisca rosa que la iglesia y fueron reforzadas en siglos posteriores, especialmente en el XVII.

A lo largo de las murallas hay varias puertas que dan acceso al interior del recinto. Entre todas destacan la de Notre Dame y la de Santiago. La de Notre Dame, en realidad una puerta-torre, tiene en su parte más alta un reloj y un campanario, además de una imagen de la Virgen con el Niño y otra de san Juan Bautista.

La piedra arenisca rosa decora muchas fachadas. Jean-Marc Decompte

La de Santiago, construida en piedra y protegida por potentes muros, era el acceso tradicional de los peregrinos del Camino de Santiago antes de emprender la travesía hacia Orreaga/Roncesvalles. Su importancia histórica es tal que forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO dentro de los Caminos de Santiago. Por su parte, el camino de ronda de las murallas ofrece, además, una visión privilegiada tanto del casco antiguo como del entorno montañoso. Desde allí pueden contemplarse tejados de casas tradicionales, calles empedradas y vistas del río Nive.

Otro de los puntos imprescindibles es la ciudadela. Iniciada en torno a 1620, con reformas posteriores, este bastión militar se encuentra situado en la colina de Mendiguren, sobre los restos del antiguo castillo navarro. Se accede a el subiendo una empinada cuesta desde la puerta de Santiago. Su función era puramente militar, es decir, controlar el paso natural hacia los Pirineos y la Alta Navarra. La construcción presenta gruesos muros de piedra, bastiones defensivos y una estructura sobria y funcional.

Detallesf en piedra. J.M. Decompte

Arquitectura tradicional

Dentro del casco antiguo no hay que perderse el barrio español. Su arteria principal es la calle de España y su edificio más importante, la Casa de los Estados de Navarra, del siglo XVII. Aquí, en 1789, tras la Revolución Francesa, se celebró la última reunión de los Estados Generales de Navarra, que reclamaban la independencia de la Baja Navarra de Francia. A medida que nos adentramos por sus calles, se suceden cada vez más las típicas casitas blancas con contraventanas de madera pintadas de rojo y verde.

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Donibane Garazi cuenta, además, con numerosas construcciones señoriales. Entre las más conocidas destacan la Casa Arcanzola, por su arquitectura tradicional vasca y sus elementos de piedra labrada; la Casa Mansart, por su elegancia y proporciones clásicas; y la Prisión de los Obispos, que fue residencia episcopal y posteriormente cárcel. A lo largo del casco histórico también pueden verse varias casas nobiliarias con escudos heráldicos, dinteles grabados y fachadas históricas que reflejan la prosperidad de antiguos comerciantes y familias influyentes vinculadas al Camino de Santiago y al comercio transpirenaico. Del mismo modo, todavía se conservan antiguas residencias militares y administrativas relacionadas con la presencia francesa en la Baja Navarra durante los siglos XVII y XVIII.

Para terminar, hay que ver los tres puentes que cruzan el río Nive: el Principal, el de Notre Dame y el de Eyheraberry. De todos ellos, el de Eyheraberry (molino nuevo en euskera bajonavarro) es el que más encanto tiene. Construido en piedra en 1640, este robusto viaducto formó parte durante siglos de la red de accesos que comunicaba la villa con las rutas comerciales y los caminos de peregrinación.

29/08/2026