Actualizado hace 10 minutos
El chocolate es uno de los mayores placeres del mundo para mucha gente, pero también uno de los más delicados y difíciles de conservar. Muchas veces, al comprar una tableta de calidad o unos buenos bombones, cometemos el error de guardarlos en cualquier parte de la cocina sin prestar atención a sus necesidades. El chocolate es una estructura de cristales de grasa muy inestable que absorbe los olores y reacciona según su entorno. Un mal almacenamiento no solo destruye sus matices, aromas y altera su textura crujiente, sino que puede llegar a transformar por completo su apariencia.
El error más común
El impulso inmediato de casi todo el mundo cuando aprieta el calor es meter el chocolate en el frigorífico para evitar que se derrita. Sin embargo, este es el peor error que puedes cometer. El frío de la nevera destruye la manteca de cacao y provoca un fenómeno conocido como 'sugar bloom' o afloramiento del azúcar. Al meter el chocolate en frío y luego sacarlo a temperatura ambiente, la humedad del aire se condensa sobre la superficie de la tableta. Esta humedad disuelve los azúcares microscópicos del chocolate y, al evaporarse el agua, el azúcar se recristaliza en la superficie, creando una capa blanquecina, rugosa y de aspecto polvoriento.
Onzas de chocolate negro apiladas sobre una mesa.
Además de arruinar su aspecto, este proceso altera la textura en boca del producto, haciendo que el chocolate se vuelva arenoso o pastoso. Por si fuera poco, la manteca de cacao funciona como una esponja para los aromas externos. Por lo tanto, si guardas el chocolate en la nevera sin un aislamiento, absorberá el olor del queso, las cebollas o los restos de comida.
El envoltorio
Otro fallo habitual es descuidar el envoltorio una vez que abrimos la tableta. Dejar el chocolate en contacto directo con el aire acelera su oxidación y hace que pierda potencia aromática. Tampoco es buena idea envolverlo directamente en plástico film transparente, ya que este material no bloquea la luz y favorece la retención de una humedad interna perjudicial. El mejor aliado del chocolate es su propio envoltorio original de papel de aluminio, que bloquea la luz y el oxígeno, cubierto después por una bolsa con cierre hermético o un bote de cristal.
La temperatura ideal para conservar el chocolate se sitúa entre los 15 y los 19 grados, con una humedad ambiental inferior al 50%. El lugar perfecto en el hogar es una despensa o un armario oscuro, fresco y alejado de fuentes de calor directas como el horno, el microondas o el sol que entra por las ventanas.
Cómo salvar el chocolate en verano
Cuando llega el verano y las temperaturas dentro de casa superan los 25 grados, mantener el chocolate en la despensa se vuelve imposible porque empieza a derretirse y la grasa se separa de la masa y sube a la superficie en forma de manchas grises.