Hoy, 8 de septiembre, se celebra el Día de la Diáspora Vasca, una jornada para conectar a la colectividad vasca en el exterior. Juega un papel fundamental para ello la labor de las Euskal Etxeak, primordiales para mantener la conexión con las raíces. Una de las más jóvenes es la de Bruselas, que este 2026 cumple 16 años. Su copresidenta, Olga Pérez, ha repasado en Las mañanas de Onda Vasca la trayectoria y el carácter particular de la delegación vasca en la capital belga.
Fundada en el año 2010 por los descendientes de los conocidos como niños de la guerra, cuenta actualmente con unos 70 socios cotizantes y un radar de influencia de entre 200 y 300 personas que participan activamente. El perfil de la comunidad ha evolucionado notablemente debido a la presencia de las instituciones comunitarias. Pérez explica: "Aquí están las instituciones europeas y esto, de alguna manera, atrae a muchos jóvenes y no tan jóvenes a trabajar aquí, con lo que tenemos unos perfiles bastante variados", que abarcan desde estudiantes hasta profesionales del sector público y privado.
La labor de este centro va más allá de dar soporte a la diáspora residente en Bélgica; también persigue divulgar la cultura e identidad vascas en el entorno local. Para lograrlo, la Euskal Etxea organiza multitud de iniciativas lúdicas y culturales que incluyen clases de euskera, proyecciones de cine, conciertos de música y un coro que, a pesar de atravesar dificultades, consideran clave para visibilizar su lengua y tradiciones. "Somos una comunidad que intentamos hacer bastante ruido", subraya Pérez. La organización celebrará su tradicional festejo este próximo sábado -trasladado del día laborable para facilitar la asistencia- mediante una cena de sidrería donde no faltarán la música, los talos y, por supuesto, las kupelas.