Con motivo del Día de la Diáspora Vasca, Maite Bengoa, integrante de la colectividad vasca en Montevideo, ha compartido en Onda Vasca los detalles sobre la vitalidad de esta comunidad en el país sudamericano. Hija de un vizcaíno de Mungia y una guipuzcoana que se conocieron tras emigrar a Uruguay, Bengoa encarna una historia familiar común dentro de la migración vasca.
En Uruguay, que se sitúa como el segundo país de Sudamérica con mayor cantidad de centros vascos después de Argentina, el arraigo identitario de la diáspora destaca por su fuerza singular. Así, nos explica que, para muchos uruguayos de este origen, "la diferencia es esa, decirte yo soy, no desciendo de, yo soy". Esta profunda convicción identitaria se mantiene viva incluso entre quienes no asisten formalmente a las instituciones de la colectividad.
Preservar la identidad vasca
El Centro Vasco al que pertenece Bengoa funciona como un núcleo de preservación cultural activo en Montevideo, donde se imparte euskera, se mantiene un grupo de danza con casi 40 años de trayectoria y se realizan visitas escolares para divulgar la mitología y las tradiciones vascas entre los niños. Asimismo, la labor de esta institución se complementa con una intensa vinculación digital que conecta a los centros de Uruguay con colectividades de Colombia o Estados Unidos, tejiendo una red global de apoyo mutuo. Bengoa, quien se define como una "ciudadana del mundo", señala que "nos sentimos conectados con una red que es tan grande que muchas veces cuando vamos al País Vasco no la ven".
La actual celebración del Día de la Diáspora en la capital uruguaya cuenta, además, con la participación de unos 60 pasantes provenientes de Euskadi que se encuentran temporalmente en el país estudiando o trabajando. La comunidad local se encarga de acogerlos ofreciéndoles un espacio familiar donde aplacar la nostalgia con platos tradicionales como la "sopa de ajo" o adaptándose a sus propuestas de danza contemporánea.