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La capitana de Jaizkibel, Nora Ferreira, cumplirá este año con su cuarto y último 8 de septiembre al frente de la compañía. Con sentimientos encontrados, y reconociendo estar nerviosa, repasa en NOTICIAS DE GIPUZKOA sus años al mando, la situación de Jaizkibel en las fiestas, y el momento de las conversaciones con el Ayuntamiento de Hondarribia y el Alarde de Hondarribia.
Es su cuarto año en el cargo. ¿Cómo afronta estas fechas?
Estoy más nerviosa que nunca. No sé si es porque es mi último año, pero cada año estoy más nerviosa. Quizá el primer año, como no sabía muy bien lo que era, salí un poco a ciegas. Siempre había desfilado en Jaizkibel, pero la verdad que agradezco no haber sabido muy bien lo que era ser capitana. Si no, no sé si lo hubiera vuelto a hacer. Quiero pasármelo bien en mi último año, pero a la vez hay sentimientos encontrados al ser el último año de capitana. Y hay muchas cosas que no sabemos de momento cómo van a ser. La incertidumbre siempre pues me pone más nerviosa.
¿Después de tantos años se acostumbra a toda la gestión que hay que hacer?
Una no se acostumbra. Cada año me cuesta más, por ejemplo, pasear en los ensayos por la Marina, dar vueltas y poner la cara. El día 8 tengo más asumido que va a ser así, pero cada año me cuesta más exponerme.
Entiendo que no todo está atado para el día 8.
No, porque luego hay millones de factores que nunca sabes cómo se van a desarrollar por cualquiera de las partes. Es incertidumbre, y espero que salga bien todo. Es lo que queremos, y afortunadamente para Jaizkibel siempre ha salido todo bien y nos lo hemos pasado muy bien. Pero hay que ir preparados y con un poquito de cautela.
Me habla de por dónde pueden salir las dos partes, no sé a qué se refiere con eso.
Nosotras hemos dicho muchas veces que Jaizkibel no tiene ningún problema en reunirse con el, llamémosle así, Alarde machista. De hecho, muchas veces ha estado pidiendo que fuéramos la compañía número 22 y participar dentro del Alarde como se conoce hasta ahora. No tenemos ningún problema en juntarnos en Gernikako Arbola o ser una compañía más dentro de de las suyas. Por eso, a veces no sé qué esperar. Claramente, hay un problema en el que ellos no quieren estar juntos. Ni este año ni nunca en 30 han querido hablar. Llevamos 30 años intentando hablar y tener un diálogo, y nunca se han querido sentar a una mesa de diálogo. Creo que el problema está más por el otro lado que por nuestra parte.
Parecía que este año sí iba a haber esa oportunidad de conversar, pero todo se ha caído en las últimas semanas.
Sí. Nosotros nos lo creímos totalmente porque al estar mediando el Ayuntamiento y un grupo externo de personas que iban a hacer ese trabajo, y al haber firmado las dos partes un acuerdo, aunque no llegáramos a nada, parecía que por fin íbamos a poder sentarnos en una mesa. Para nosotras ya era un avance bastante grande. Tampoco nos ha sorprendido el giro de acontecimientos de última hora, porque siempre estamos igual. Siempre les molesta algo y lo usan de excusa para salirse de esa línea de diálogo, que creo que es la más importante para empezar a reunir a las dos partes y escucharnos entre nosotros.
Entiendo que Jaizkibel siente que no está ocurriendo.
Exactamente. Es una decepción asumida porque ya han pasado varios años, pero creo que Jaizkibel siempre ha estado dispuesta. Aunque no creamos que sea tan fácil arreglar esto, creo que es importante que las dos partes puedan tener una conversación civilizada en todos los ámbitos y aspectos.
¿Cómo valora los pasos dados en las últimas semanas por el Ayuntamiento de Hondarribia?
Con Abotsanitz hemos conseguido pequeños pasos. Tenemos cosas que antes no teníamos como el Zapatero o salir desde Gernikako Arbola, que antes era impensable. Pero, si pensamos en frío, creo que no hemos conseguido nada respecto a la única petición de hace 30 años: que las mujeres salgan en el Alarde y que sea público. Si lo miramos así, no hemos conseguido nada. Hemos estado cuatro años esperando un avance real, y lo único que ha habido es pequeños avances que nos han dado para calmar las aguas y hacernos ver que algo iba a cambiar. No ha sido suficiente. Está muy bien que haya una ayuda, son mínimos que creemos que nos correspondían. Pero cuando te quedas esperando, y además creo que desde Jaizkibel siempre se le ha dado un apoyo al Ayuntamiento, creemos que su respuesta ha sido bastante floja.
Entiendo que por su parte no habría ningún problema en retomar esas conversaciones.
Siempre hemos estado dispuestas. En 30 años se ha intentado por nuestra parte de manera individual, y también con mediadores. No tenemos ningún problema en asistir a una reunión, estamos abiertas al diálogo con todas las partes y grupos que se han formado durante estos años, y que formen parte de esa mesa de diálogo.
¿Notan más apoyo ciudadano en los últimos años?
Sí, creo que hay mucha gente que ya lo tiene aceptado y lo ve como algo natural. Quizá no en el formato que ellos querrían, pero lo ven como algo que en 2026 tiene que pasar y que acabará pasando. Creo que el apoyo es cada año mayor, tanto en las calles como dentro de Jaizkibel, que ya es una compañía gigante. Se ve en las calles, tanto en gente mayor, en niños y niñas, o en gente que tiene familia. Se ve que es algo más naturalizado. Y aunque no sean partícipes de Jaizkibel como compañía, sino de que las mujeres participen en la fiesta, creo que cada año está más aceptado.
¿Da tiempo a disfrutar de las fiestas con todo el trabajo que hay detrás?
Si te dijera que no, mentiría. El día 8 me lo paso muy bien. Sobre todo a la tarde con la gente, con los mandos y con mi equipo. Pero es verdad que toda la comisión estamos en tensión durante todo el día. Queremos que todo salga bien, llevamos mucha gente a nuestro cargo y, aunque salga todo bien al final, hay muchos momentos en los que tenemos cosas que mirar y preparar. Entonces, creo que no se disfruta al cien por cien.
Este año la gente que desfile en Jaizkibel podrá ir con el traje de la compañía con la que se sienta más representada. ¿Cómo surgió esa medida?
Se ha concedido la oportunidad de que la gente del pueblo dentro de Jaizkibel pueda desfilar con el color de la compañía con la que se sienta representada. Cada uno tiene su querer y su tradición con su barrio o compañía, por tradición familiar o por lo que sea. Por ello, hemos querido dar esa oportunidad, ya que el Ayuntamiento no lo hace y no se puede celebrar un Alarde público, que es lo que pedimos desde hace 30 años. Damos esa oportunidad para que desde fuera se pueda apreciar que, más allá de participar en Jaizkibel, hay un deseo de verdad de muchas mujeres de salir en cada compañía del pueblo.
Me ha dicho antes que es su último año de capitana. ¿No piensa repetir mandato?
Es mi último año de capitana, pero siempre saldré en Jaizkibel. Es mi compañía, y cuando deje de ser capitana volveré a las filas de Jaizkibel. Siempre la he apoyado y es la que me ha permitido cumplir ese deseo de participar en la fiesta. Por eso siempre saldré en Jaizkibel.
¿Cuál ha sido el momento más especial de su trayectoria como capitana?
Es una pregunta difícil. He tenido muchos momentos bonitos, pero tampoco quiero darles mucha importancia. Sí te puedo decir que en nuestro grupo de trabajo está Ixabel Alkain, la primera capitana de Jaizkibel. Compartir con ella mis experiencias, y ella las suyas, me ha ayudado a entender muchas cosas, a vivirlas de otra forma y a entender la historia de Jaizkibel más allá del Alarde. Por ejemplo, a ese grupo de mujeres que salieron hace 30 años de aquel portal a pedir unos derechos, más allá del Alarde como tradición, como se conocía hasta entonces por barrios, y que ellas lo que deseaban era participar en las fiestas. Poder trabajar con ella todos estos años, y que me haya apoyado, me ha hecho estar un poco más segura de mí misma. Muchas veces me ha costado exponerme al público, tener que hablar en público o pasearme por la calle. También he tenido alguna mala experiencia en la que alguien me ha faltado el respeto. E Ixabel me ha ayudado mucho a tomármelo desde otro punto de vista. Compartir esta época con ella, que es una referente para mí, es muy bonito.
¿Qué le pide al día 8?
Pediría respeto, sobre todo a la gente joven. Entiendo que cuando eres joven, y tus amigos piensan una cosa, tú también la piensas. Pero pediría que se acuerden de lo que les han enseñado en casa y en el colegio, y que haya un mínimo de respeto. Estés del lado que estés y veas el Alarde que veas. Que haya un mínimo respeto porque creo que, sobre todo a la gente joven, le hemos dejado un lugar mejor. No solo en fiestas, sino en cuanto a educación, sociedad o derechos de las mujeres. Les pediría que piensen que tienen mucha suerte de estar en la generación en la que están, y que por favor tengan respeto en las calles, especialmente hacia sus vecinas, que somos nosotras, y que podríamos ser su compañera de clase, su profesora, la amiga de su madre o su prima. Pediría también que todo el mundo se lo pase bien y que haya respeto. Pero reitero ese mensaje hacia la gente joven, que es la clave del futuro. Llegan unos mensajes un poco feos a través de canales como las redes sociales, y me gustaría que pensaran de verdad cómo les han educado en su casa y qué educación les estamos dejando, que es muy potente pero también muy buena. Que cojan esos avances y los hagan un poco suyos.