Los electrodomésticos son un imprescindible de los hogares. Contribuyen de manera significativa a mejorar la calidad de vida y optimizar las actividades diarias. En la línea con lo que comentan desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) hay aparatos sin los que no podemos pasarnos, es decir, que son imprescindibles. Los electrodomésticos a los que hacen alusión son frigorífico, lavadora, lavavajillas, placa de cocina y horno. Junto a estos, hay otros que, en la línea con lo que comentan, completan el equipamiento de nuestra cocina y pueden ser de gran utilidad, aunque su uso está menos generalizado. Son la secadora, el microondas, el robot de cocina, la cafetera y la freidora de aire.
De 8 a 16 años: la horquilla de vida útil de los electrodomésticos
Tal es la presencia y protagonismo de los electrodomésticos en los hogares que, en la línea con lo que mencionan los especialistas de esta entidad, el consumo de estos aparatos supone el 55% de la energía eléctrica que se gasta en un hogar. Los electrodomésticos que más consumen son la secadora, el lavavajillas, el frigorífico, la lavadoras, la televisión y el horno.
Contar con un electrodoméstico abre un abanico de implicaciones económicas que conviene tener en cuenta. Una de ellas son las averías. Y es que hay que tener en cuenta que por mucho que se esté habituado a ellos, no son eternos y, tarde o temprano, van a empezar a presentar algún que otro achaque. También es fundamental saber cuál es la vida útil de estos aparatos. La lavadora, por ejemplo, dura entre 10 y 15 años; el frigorífico, entre 10 y 20 años; el lavavajillas, entre 10 y 12 años; la secadora, entre 8 y 10 años; la vitrocerámica, entre 12 y 15 años; el microondas, entre 8 y 10 años, y el horno, entre 13 y 16 años.
Además de la vida útil, también hay que conocer la garantía con la que se cuenta al adquirir un electrodoméstico. Al comprar un producto nuevo, se abre un periodo de garantía de 3 años. "Si en ese tiempo aparecen 'faltas de conformidad', no tienes que soportarlas. Nos referimos a que el producto presente defectos, se desgaste de forma anormalmente rápida, funcione mal o deje de funcionar, no cumpla las funciones que le atribuía la publicidad, no coincida con lo anunciado... Es decir, no se trata solo de la típica avería, sino también de cosas menos obvias. Además, durante los primeros 2 años tras la compra, se entiende que el defecto es de origen, salvo que el vendedor se tome la molestia de demostrar lo contrario; sin embargo, en el tercer año, el consumidor podría verse obligado a probar que el defecto es de origen y no obedece, por ejemplo, a un mal trato. Por último, se debe garantizar que existirán piezas de reparación y un servicio técnico adecuado hasta 10 años a contar desde la fecha en la que el producto deje de fabricarse".
¿El seguro de hogar cubre averías de electrodomésticos?
Pero, ¿el seguro de hogar cubre averías de electrodomésticos? Según relatan desde BBVA, "el seguro de hogar no suele cubrir averías por uso o desgaste de los electrodomésticos. Sin embargo, sí puede hacerse cargo de los daños cuando estos se deben a un siniestro cubierto en la póliza. Es decir, la clave no está en el aparato en sí, sino en cuál es la causa del daño. Si ocurre por un fallo interno por antigüedad o uso, no estaría cubierta, mientras que si el daño accidental o externo, si está provocado por un evento o situación incluida en póliza, sí lo cubriría.
En base a la información que ofrecen, en el seguro se cubrirán todos los electrodomésticos que se declaren parte del contenido. Por lo general, suelen ser: frigorífico, lavadora, lavavajillas, horno, microondas, televisor y campana extractora. Por tanto, la cobertura dependerá de las garantías contratadas sobre el contenido.
Existen situaciones en las que la aseguradora no asume el coste de la avería del electrodoméstico, tales como el desgaste por uso normal, la falta de mantenimiento, las averías internas sin causa externa, los defectos de fábrica o los daños intencionados. En estos casos, el gasto que supone su reparación o sustitución recae en el propietario.