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Fue el 1 de julio cuando una docena de familias del portal número 13 de la calle San Bartolomé, en el barrio gernikarra de Errenteria, se dieron cuenta de la aparición de severas grietas en sus viviendas ocasionadas por los trabajos de edificación en el solar colindante.
Debido a ello, y por precaución, fueron desalojadas y se alojaron entre residencias de familiares, hoteles y pisos turísticos. Lo que en un principio se planteó como una medida cautelar y de corta duración se ha transformado en un calvario que roza el mes.
Hasta la fecha, los costes derivados del alojamiento provisional y la manutención de los damnificados han sido sufragados por la cooperativa Errenteria Berria, promotora responsable de las obras de construcción de las 20 nuevas viviendas en la parcela anexa. Sin embargo, ahora la promotora argumenta que, tras las últimas mediciones técnicas, no se han detectado la aparición de nuevas grietas ni variaciones estructurales, por lo que consideran que el asunto debe derivarse ya a la gestión de las compañías aseguradoras y a la mediación institucional del Consistorio.
Ante este escenario de incertidumbre y el temor de quedar en tierra de nadie, el vecindario exige una solución y no descarta iniciar las movilizaciones para resolver el problema y poder regresar a sus hogares.