Vida y estilo

Carlos González, de 'La bola negra': “Poder amar sin tener que esconderte es algo muy valioso”

El actor navarro interpreta a Alberto en la nueva película de Los Javis
Carlos González, en la imagen aplaudiendo, interpreta a Alberto en la película ‘La bola negra’ de Los Javis.
Carlos González, en la imagen aplaudiendo, interpreta a Alberto en la película ‘La bola negra’ de Los Javis. / Europa Press

Carlos González (Cintruénigo, Navarra) vive entre la ilusión y el vértigo la acogida de La bola negra de Javier Calvo y Javier Ambrossi. En ella interpreta a Alberto, un hombre que investiga el pasado mientras huye de sus propios conflictos. El intérprete, de veintinueve años, que ha recibido el Premio a Mejor Actor en el Festival de Cinéma Espagnol de Marseille por dicho filme, nos habla en esta entrevista de la exigencia y la libertad que encontró trabajando con Los Javis y de la emoción de compartir la película con el público. Una experiencia que le ha hecho mirar de otra manera la memoria y valorar la libertad de vivir sin esconderse.

El actor navarro Carlos González.

El actor navarro Carlos González. Marina de Luis

¿Cómo está viviendo todo lo que está sucediendo con La bola negra?

-Tenía muchas ganas de ver la reacción del público, que es lo importante. La película ha pasado por festivales y la ha visto gente acostumbrada a ver cine, pero yo quería que pudieran verla mis amigas, las amigas de mi abuela, y saber qué ocurría con ese tipo de espectador. Y la verdad es que emociona. No es una película fácil, pero, de alguna manera, cala en todo tipo de espectadores. Los Javis tienen la capacidad de generar empatía con un público muy amplio. Estoy viviendo todo esto con paciencia, intentando protegerme un poco del ruido. Sigo con mi vida y dentro de poco empiezo a rodar otra película. Intento hacer un ejercicio de respiración y de concentración para poder continuar, porque el ruido es bastante grande.

Cuando piensa en todo lo que aún está por llegar, ¿siente ilusión o vértigo?

-Ambas, sí. Creo que van de la mano. Siento vértigo ante lo que no conozco, porque también está relacionado con el miedo a lo desconocido. Y, al mismo tiempo, siento mucha ilusión por formar parte de este proyecto.

¿Qué fue lo primero que le atrapó de Alberto, su personaje, y qué parte de él le costó más comprender?

-Lo primero que me atrapó fue su contradicción. Es un personaje que parece estar buscando una historia, investigando algo que pertenece al pasado, pero, en realidad, también está huyendo de sí mismo, de su relación, de su familia y de muchas cosas que todavía no sabe cómo colocar. Me interesaba mucho esa mezcla entre curiosidad intelectual y desorden emocional. Lo que más me costó fue precisamente no explicar demasiado todo eso. Alberto no es un personaje muy expansivo y muchas veces lo importante está en lo que calla. Tuve que aprender a contener, a confiar en el silencio, a respirar… 

¿Han acertado Los Javis con el reparto de la película?

-Hay actores muy distintos, con maneras de trabajar y presencias muy diferentes, y creo que eso aporta muchísima riqueza a las distintas épocas y tonos de la historia. Cada personaje parece venir de un mundo propio, pero, cuando juntas todas esas piezas, la película tiene una identidad muy clara. Los Javis han tenido mucha intuición al no buscar que todos encajaran en el mismo molde, sino al abrazar precisamente esas diferencias.

¿Cómo consiguen Calvo y Ambrossi sacar lo mejor de cada actor? 

-Porque trabajan con lo que necesita cada actor. Conocen muy bien los personajes que han escrito y observan muchísimo a quien tienen delante. No intentan dirigir a todo el mundo de la misma manera: a veces te dan una indicación muy concreta; otras, confianza, y otras te incomodan un poco para llevarte a un lugar que no habías previsto. Tienen algo muy importante: te hacen sentir que puedes arriesgar. Creo que sacan lo mejor de cada actor porque no intentan convertirnos en otra cosa, sino detectar qué hay de particular en cada uno y llevarlo un poco más lejos.

Ya conocía a Los Javis de otros trabajos. ¿Qué ha descubierto de ellos en este rodaje?

-He descubierto que tienen una capacidad enorme para sostener mundos muy grandes sin perder lo íntimo. Pueden estar pensando en la película entera, en su tono y en su dimensión visual y, al mismo tiempo, estar pendientes de una mirada o de la respiración de un actor. También he descubierto que confían mucho: te acompañan, te dan referencias, te provocan, pero no intentan encerrarte en una única manera de hacer una escena. Para un actor eso es muy valioso, porque sientes que puedes proponer y equivocarte. Lo que más me llevo de ellos es esa mezcla de exigencia y libertad. Saben muy bien qué quieren hacer con la película, pero dejan espacio para que aparezcan cosas que quizás ni ellos mismos habían previsto.

La música de la película mezcla temas originales íntimos con piezas tradicionales, coplas y temas pop contemporáneos que representan las tres épocas de la trama. Si tuviera que elegir una de las canciones para explicar lo que ha significado para usted, ¿cuál sería? 

-Elegiría una canción griega que suena al principio, titulada I’m Becoming a Man, de Roza Eskenazy. La letra cuenta la historia de una mujer que, harta de las limitaciones impuestas a su sexo, proclama su decisión de convertirse en un auténtico mangas, el pícaro de los bajos fondos griegos.

La bola negra podría optar a la candidatura a Mejor Película Internacional en los premios Oscar. Si finalmente esto sucede, ¿qué representará para usted?, ¿se permite imaginarlo o prefiere mantener los pies en el suelo?

-Pues las dos. A veces uno fantasea y, cuando lo hace demasiado, intenta volver a la tierra. Para mí tendría también un significado personal: ellos son muy amigos míos y me emocionaría mucho por ellos, quizá más que por mí, y también, de alguna manera, por nuestro país. Que el cine español esté llegando adonde está llegando me parece motivo suficiente para dejar de hablar de nuestra profesión como si recibiera unas subvenciones exageradas. Creo que es muy importante la conversación que está abriendo esta película sobre nuestro contexto histórico, sobre nuestro pasado y, sobre todo, sobre nuestro futuro.

Cuando acaba la película y el público termina emocionado, entre lágrimas y aplausos, ¿qué siente? 

-Siento una emoción que me traspasa. Cuando hemos visto esta película con público, se crea en la sala una energía de comunidad y de conexión de verdad. Hay gente llorando, a la que se le cae el moco, que apenas puede respirar porque la historia la atraviesa. Al fin y al cabo, el cine está para eso: para salir diferente de la sala. Entonces sientes que perteneces a algo grande, más grande incluso que ser actor o hacer un buen personaje.

De todos los premios y reconocimientos que están recibiendo, ¿hay alguno que le haya hecho especial ilusión?

-A mí, personalmente, me emocionó mucho cuando les entregaron a Los Javis el premio a mejores directores en Cannes. Estaban allí su familia, sus amigos, estábamos todos. Creo que no hay mejor premio que ese para empezar a despegar a lo grande.

¿Hay algo que ahora entienda de otra manera gracias a esta película?

-Creo que ahora entiendo la memoria de otra manera. Antes podía pensar en ella como algo que pertenece al pasado, pero la película me ha hecho comprender hasta qué punto seguimos viviendo sobre historias que no conocemos, silencios familiares, amores que no pudieron nombrarse y decisiones que todavía tienen consecuencias en nosotros. También he entendido que recordar no es quedarse atrapado en el pasado. A veces, mirar hacia atrás es precisamente lo que te permite vivir el presente con más libertad. En lo personal, me ha hecho valorar mucho más cosas que quizá damos por hechas: poder amar, decir quién eres y construir una vida sin tener que esconderte es algo muy valioso.

¿Cree que debería proyectarse en los colegios?

-Sí, porque una película consigue acercarte emocionalmente a una parte de la historia de una manera que un libro de texto no siempre puede. Si después de verla un adolescente sale haciéndose preguntas, me parece muy valioso. Estoy muy a favor de que los colegios organicen excursiones al cine. También deberían ofrecer más actividades de teatro, porque es una herramienta para aprender a expresarse y a trabajar con las emociones. Creo que debería tener más presencia en la educación emocional. 

Durante años se hablaba del deseo de ser chico o chica Almodóvar, ¿cree que ahora trabajar con Los Javis despierta esa misma ilusión entre los actores de su generación?

-Imagino que sí. Le desearía a cualquier actor o actriz trabajar con Los Javis, pero no por una cuestión de adónde hay que llegar ni por buscar la fama o el reconocimiento, sino por la experiencia vital y de aprendizaje que supone. Por lo que te aporta por dentro.

2026-10-25T06:05:21+01:00
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