Vida y estilo

Calambres nocturnos: claves para combatir el enemigo invisible del descanso

Unas contracciones musculares involuntarias y dolorosas que, generalmente, se deben a una fatiga muscular o a problemas leves en los nervios
Un adulto sentado al borde de la cama experimenta calambres musculares / Magnific

El descanso nocturno es, junto con la alimentación y la práctica de la actividad física, una de las claves para mantener una vida saludable y alcanzar un bienestar integral. Tres pilares fundamentales para el correcto funcionamiento tanto del cuerpo como de la mente. En base a lo que relatan los especialistas del Instituto de Investigaciones del Sueño, "las necesidades básicas de sueño para mantener las funciones y supervivencia del organismo se sitúan sobre una media de 4 o 5 horas de sueño cada 24 horas. El resto de horas que dormimos contribuyen a mejorar nuestro bienestar y mayor calidad de vida, estimando que en una media de 8,3 horas podría encontrarse el punto optimo de descanso".

En esa misma línea, según sostienen desde este mismo organismo, "la privación voluntaria crónica de sueño, produce cambios fisiológicos que pueden precipitar enfermedades físicas como la diabetes, o la hipertensión que disminuyen ostensiblemente la calidad de vida".

¿Qué son los calambres nocturnos y por qué aparecen?

Un dolor que, en numerosas ocasiones, aparece durante la noche y es capaz de despertar a la persona que lo sufre, es el calambre nocturno, "un espasmo doloroso que se produce durante o inmediatamente después del ejercicio, contrayéndose el músculo sin posibilidad de relajarlo", tal y como así lo define el Dr. Pablo Berenguel Martínez, responsable del Grupo de Actividad Física de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

Factores que aumentan el riesgo de padecer calambres nocturnos

La mayoría de las veces, estos calambres se deben, de acuerdo con lo que argumentan los expertos de Quirónsalud, estos calambres se deben a una fatiga muscular o a problemas leves en los nervios, pero existen otros factores que pueden aumentar el riesgo de padecerlos. Entre las posibles causas están: "Deshidratación y desequilibrio de minerales: Una de las causas más frecuentes. Si tu cuerpo no tiene suficiente agua y electrolitos como el potasio, el magnesio y el calcio, tus músculos pueden funcionar de forma incorrecta. Cansancio y sobrecarga muscular: Si has realizado una actividad física intensa, has estado de pie durante mucho tiempo o, por el contrario, eres una persona con muy poca actividad, tus músculos pueden cansarse y ser más propensos a los calambres. Embarazo: Es muy habitual que las mujeres embarazadas experimenten calambres nocturnos, especialmente en el tercer trimestre, debido a los cambios en su circulación y el peso adicional. Edad: La prevalencia de los calambres en las piernas aumenta significativamente con la edad, ya que los músculos y los tendones tienden a acortarse con el tiempo. Medicamentos y afecciones médicas: Algunos fármacos como los diuréticos, las estatinas o ciertos medicamentos para la presión arterial y el colesterol pueden estar vinculados a los calambres. Además, enfermedades como la diabetes, la insuficiencia renal, problemas de circulación (como la arteriopatía periférica), y los trastornos de la tiroides también pueden ser causantes".

Las claves para deshacerse de los calambres nocturnos en las piernas

Como bien dice una popular expresión, es mejor prevenir que curar. De ahí la importancia de tomar medidas para evitar, en la medida de lo posible, que aparezcan los temidos calambres nocturnos. Desde Quirónsalud sostienen que "la mejor forma de lidiar con los calambres es evitar que aparezcan. La prevención se basa en cambios sencillos en tu rutina diaria. Mantente bien hidratado: Bebe suficiente agua a lo largo del día. Limita el consumo de bebidas que pueden contribuir a la deshidratación como el alcohol y la cafeína. Realiza estiramientos: Estirar los músculos de las piernas, especialmente las pantorrillas y los isquiotibiales, antes de ir a la cama puede ser muy beneficioso. Un estiramiento de 5 minutos es suficiente para notar la diferencia. Cuida tu dieta: Asegúrate de consumir alimentos ricos en potasio (plátanos, patatas), magnesio (nueces, semillas, legumbres) y calcio (lácteos, verduras de hoja verde). Una alimentación equilibrada es clave para un buen funcionamiento muscular. Haz ejercicio regular: El ejercicio de bajo impacto, como caminar o usar la bicicleta estática, mejora la circulación y fortalece los músculos, reduciendo la probabilidad de espasmos. Revisa tu ropa de cama: Asegúrate de que las sábanas y las mantas no estén demasiado ajustadas en los pies, ya que esto puede forzar una flexión plantar que favorece los calambres".

30/08/2026