Gipuzkoa

Buruntzaldea: de la Prehistoria al grito de txotx

La comarca atesora un rico patrimonio en el que conviven dólmenes, bosques, sidrerías, tradición bertsolari y una gastronomía de primer nivel
Imagen correspondiente al mes de julio, diseñada por Argote, que el calendario de NOTICIAS DE GIPUZKOA dedica a la comarca de Buruntzaldea. / N.G.

Buruntzaldea es una de esas comarcas que sorprenden a quienes deciden abandonar las rutas más transitadas. Situada entre las cuencas de los ríos Urumea y Oria, combina montañas, bosques, caseríos y pueblos con una marcada personalidad. Un territorio donde la huella de la Prehistoria convive con la cultura de la sidra, el bertsolarismo, la alta gastronomía y un patrimonio natural que conserva intacto gran parte de su encanto.

Lasarte-Oria alberga uno de los grandes templos de la gastronomía vasca: el restaurante de Martín Berasategui. Su prestigio internacional ha contribuido a situar al municipio entre los destinos de referencia para los amantes de la alta cocina. En sus inmediaciones se encuentra el Hipódromo de Donostia, también conocido como Hipódromo de Lasarte, una centenaria instalación inaugurada en 1916 que acoge de forma regular prueba hípicas.

'Txirrita', ingenio del arte oral

Buruntzaldea ocupa, asimismo, un lugar destacado en la historia del bertsolarismo. En el barrio de Ereñotzu, en Hernani, nació José Manuel Lujanbio, 'Txirrita' (1860-1936), considerado uno de los bertsolaris más influyentes de todos los tiempos. Su ingenio, su ironía y su capacidad para la improvisación marcaron una época y contribuyeron a transformar este arte oral, convirtiéndolo en una figura imprescindible de la cultura vasca cuyo legado continúa muy presente.

Hablar de Astigarraga es hablar de sidra. Cada temporada, las kupelas vuelven a abrirse al grito de txotx y miles de personas acuden a sus sidrerías para participar en un ritual que trasciende la gastronomía y forma parte de la identidad cultural vasca.

Sumergirse en los tesoros de la naturaleza

El paisaje adquiere un protagonismo especial en el valle de Leitzaran, uno de los espacios naturales más emblemáticos vinculados a la comarca. Recorrido por una vía verde que aprovecha el antiguo trazado ferroviario, invita a caminar entre túneles, puentes y frondosos bosques siguiendo el curso del río. En este mismo entorno se encuentran las Mil Escaleras (Mila Eskailera), una espectacular sucesión de peldaños construidos bajo el antiguo canal hidráulico que conforman uno de los itinerarios senderistas más singulares de Gipuzkoa.

El patrimonio industrial también preserva valiosos testimonios de los antiguos oficios ligados al aprovechamiento de los recursos naturales. Los caleros de Berrasoeta y Montefrío recuerdan la importancia que tuvo durante siglos la producción de este material para la construcción tradicional.

El gigante Sansón

Mientras tanto, en el macizo Adarra-Mandoegi puede contemplarse la estación megalítica de Onyi-Mandoegi, uno de los conjuntos prehistóricos guipuzcoanos más importantes, con un buen número de dólmenes, túmulos y cromlechs que testimonian la presencia humana desde hace miles de años. Muy cerca, la roca de Sansonarri recuerda una antigua leyenda según la cual el gigante Sansón la arrojó desde el monte Buruntza con la intención de destruir la aldea de Arano, aunque la piedra cayó a medio camino. Y en Hernani, ese mismo paisaje encuentra una nueva expresión en Chillida Leku, donde las esculturas de Eduardo Chillida dialogan con robles y hayas, integrando el entorno natural en parte esencial de la visita.

Gastronomía, naturaleza, historia, cultura y tradiciones se funden en una comarca que llama a descubrir su rico patrimonio.

25/07/2026