Gipuzkoa

Jesús Mujika: el James Dean de Urretxu

Al igual que el actor, fue un ídolo y murió con 24 años en un accidente de coche
La presentación de Urretxu.
La presentación de Urretxu. / Asier Zaldua

El actor estadounidense James Dean se convirtió en un mito del cine por su trabajo como actor y porque falleció siendo muy joven (con solo 24 años) en un accidente automovilístico. De Jesús Mujika se puede decir que fue el James Dean de Urretxu y del ciclismo. Fue un ídolo para los aficionados al ciclismo y, al igual que Dean, murió en un accidente de automóvil cuando solo tenía 24 años.

Mujika nació en 1926 en Urretxu, en el seno de una familia trabajadora. Emigraron a Francia en busca de una vida mejor y allí les alcanzó la Segunda Guerra Mundial. Mujika se enroló en el maquis para luchar contra los nazis y, al finalizar la guerra, retomó su gran pasión: el ciclismo. En 1949, con solo 23 años, fue proclamado mejor ciclista del año en Francia. Aquel año ganó la prestigiosa Burdeos-París y fue tercero en la París-Roubaix (carrera que podía haber ganado si un gendarme no llega a desviarle) y en la París-Bruselas. El chaval nacido en Urretxu acabó la temporada siendo el jefe de filas de la selección francesa en el mundial de Copenhague.

Al igual que a Dean, le esperaba la gloria (su director, el doble ganador del Tour Antonin Magne, dijo que ganaría el Tour), pero al año siguiente falleció en un accidente de automóvil. Toda Francia lloró su muerte. El funeral fue impresionante y en el pueblo donde residió su familia, Boulogne-sur-Gesse, una calle lleva su nombre.

Las similitudes entre el actor estadounidense y el ciclista urretxuarra no se limitan a que los dos fueron ídolos y murieron con 24 años en sendos accidentes de tráfico. Además de eso, los dos eran grandes aficionados a los coches.

De hecho, Dean compitió en pruebas de automovilismo. Mujika no pudo hacerlo porque murió demasiado joven. Sentía pasión por la velocidad y su mayor sueño era pilotar un coche de carreras. Residiendo en París, le gustaba frecuentar el autódromo de Montlhéry (Essone), situado unos 30 kilómetros al sur de la capital francesa, para observar los entrenamientos de los ases del automovilismo. En ocasiones, conversaba con ellos.

Era su distracción favorita y, para disgusto de su familia y de su director, solía cambiar de coche con mucha frecuencia. Sus familiares y amigos le rogaban que condujera despacio.

Sin embargo, al contrario de lo que sucedió con Dean, no era él quien conducía el coche en el que encontró la muerte:lo conducía el manager René Galley, que solía advertir a Mujika acerca de la importancia de ser prudente al volante.

Mujika, Jean Rey y Galley (manager de Rey) se dirigían de Saint-Etienne a Aviñon en un Opel Cabrio (Dean murió en un Porsche, también alemán). Era una noche lluviosa y, tras dejar dejar atrás Montélimar, el Opel chocó contra la parte trasera de un camión que estaba estacionado en el arcén de la carretera porque se le había roto un buje. Galley solo sufrió unas contusiones, pero Mujika y Rey fallecieron al poco de ser trasladados al hospital.

La vida de Mujika da para escribir un libro y eso es precisamente lo que ha hecho el periodista alavés Emilio Quílez Parra. El viernes de la semana pasada, el día en el que Mujika hubiese cumplido 100 años, lo presentó en el ayuntamiento de su localidad natal. Ayer lo presentó en el santuario de Dorleta: la madre de Mujika era de Leintz Gatzaga, ella y el padre del ciclista se casaron allí y la Virgen de Dorleta es la patrona de los ciclistas.

2026-09-26T13:44:47+02:00
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