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Por primera vez en los últimos tiempos, el PSE ha especulado con que el nuevo estatus de autogobierno "se vaya al traste". Su secretario general, Eneko Andueza, culpa de ello no solo a EH Bildu, sino también al PNV, y los acusa de tensionar el debate en público y de romper el compromiso de discreción que habían acordado los tres partidos, aunque en realidad no han llegado a trascender las fórmulas de autogobierno que han pactado. El propio PNV hizo un llamamiento a la discreción la semana pasada, pero Andueza va un paso más allá, y dice que su "paciencia" tiene "un límite", y que el PSE "se está empezando a cansar de estos juegos de Otegi y Esteban", como ha declarado en Radio Euskadi. Este golpe sobre la mesa llega tras unas declaraciones de Otegi que defendían el derecho a decidir gradual. Nadie ha confirmado que este concepto aparezca como tal en los papeles, pero salta a la vista que esta situación incomoda al PSE y le puede generar cierta indefensión que salgan conceptos a la luz sin derecho a réplica o desmentido, o sin poder resituar el foco sobre otro concepto que interese más a los socialistas. Si el PSE cumple con el compromiso de discreción, no puede dar su versión sobre un derecho a decidir que, en teoría, rechaza. Ahora bien, el propio PSE lleva un tiempo defendiendo la consigna de la "prioridad social" frente a la "prioridad nacional de PNV y EH Bildu", y no está muy claro cómo encaja en ese lema electoral el debate del nuevo estatus de autogobierno, ni si es compatible con su estrategia para los comicios de mayo.
Todo comenzó con unas palabras del líder de EH Bildu. A finales de agosto, Arnaldo Otegi propuso un ejercicio gradual del derecho a decidir, un anuncio que en sí mismo no era novedoso: la izquierda abertzale ya comenzó hace años su viraje hacia planteamientos más posibilistas y no unilaterales en materia de autogobierno, y ha empleado la palabra "gradual" incluso en sus celebraciones del Aberri Eguna. Lo que sí sorprendió al PNV es que Otegi lo planteara como si fuera una condición y, por tanto, como si ese capítulo no hubiera quedado cerrado ya en sus conversaciones. El presidente del EBB del PNV, Aitor Esteban, había dado a entender en julio a Grupo Noticias que los tres partidos han conseguido desbloquear la relación con el Estado, que "era capital para que hubiera una diferencia con el Estatuto actual y que verdaderamente supusiera un paso". Este fin de semana en El Correo, repetía que esa carpeta está "pasada" y mostraba su sorpresa por las palabras de Otegi. Es decir, confirmó que se ha alcanzado un acuerdo sobre ese nudo gordiano, pero no dijo de qué manera o con qué términos. Sin embargo, se ha generado una bola de nieve en los medios de comunicación, y a eso se agarra el PSE.
"No es una competición"
Andueza coloca en el mismo plano a su socio Aitor Esteban y a Otegi, y los acusa a ambos de quebrar la discreción. "No seré yo quien desvele el contenido de lo que se está debatiendo porque somos un partido serio, y reclamo la misma seriedad al señor Otegi y al señor Esteban. No es una competición para que intenten llevarse el gato al agua. La única condición que pone el PSE es que sea perfectamente constitucional y no nos metamos en ninguna aventura. Pero que dejen de hablar sobre si hay agua o no, sobre derechos a decidir graduales, sobre si la carpeta está cerrada o no...", exigió. Pidió actuar "con la máxima discreción para que esto no se vaya al traste". "Si se trata de que cada cual venda lo que le interese, podríamos hacerlo", amagó. Andueza avisó de que "su paciencia tiene un límite", y el PSE "se está empezando a cansar de estos juegos de Otegi y Esteban". Añadió que hace 10 años "tuvimos la oportunidad" de reformar el Estatuto, y "la echó el PNV al traste cuando se arrojó en brazos de EH Bildu". "No volvamos a perder la gran oportunidad de tener un texto que garantice la convivencia. Queremos un Estatuto de derechos y no de identidades", resumió. Añadió que espera y desea que el acuerdo llegue mientras el socialista Pedro Sánchez esté en La Moncloa.