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Unas vacaciones sin playa ni hoteles: se va sola a un monasterio y su experiencia se hace viral

Se va sola de vacaciones a un monasterio y descubre una forma de viajar que sorprende a las redes
Viaja sola por primera vez y elige un monasterio de Navarra: "No me podía imaginar lo que iba a encontrar".
Viaja sola por primera vez y elige un monasterio de Navarra: "No me podía imaginar lo que iba a encontrar". / x.com/todofoba

Actualizado hace 3 minutos

Es verano y para muchos es sinónimo de vacaciones, viajes y desconexión. Sin embargo, no todo el mundo consigue cuadrar sus días libres con los de familiares o amigos. Las obligaciones laborales, los compromisos personales y las distintas agendas hacen que, a medida que pasan los años, organizar una escapada conjunta se convierta en una auténtica odisea.

Ante esta situación, cada vez hay más personas que deciden no renunciar a sus vacaciones y se lanzan a viajar solas. Una experiencia que puede generar cierto respeto al principio, pero que también permite descubrir lugares nuevos y, sobre todo, disfrutar de un tiempo de desconexión sin depender de nadie.

Es lo que le ha ocurrido a la usuaria de X @todofoba, que ha compartido su experiencia después de realizar su primer viaje sola. Y lo ha hecho con una propuesta muy alejada de los destinos turísticos habituales: se alojó en un monasterio.

Su destino: un monasterio en Navarra

Puede que pasar unos días en un monasterio no sea lo primero que viene a la cabeza cuando pensamos en vacaciones. Sin embargo, esta alternativa ofrece precisamente algo que muchas personas buscan durante el verano: silencio, tranquilidad y tiempo para uno mismo.

El destino elegido por la joven fue la hospedería del Monasterio de Santa María de la Caridad, conocido como Monasterio de Tulebras, en la localidad navarra de Tulebras.

El monasterio está habitado por religiosas de la orden cisterciense, integrada en la tradición benedictina, y cuenta con una hospedería destinada a quienes buscan disfrutar de unos días en un entorno diferente.

No hace falta ser religioso para alojarse allí

Una de las cuestiones que más ha llamado la atención de esta experiencia es que no es necesario ser católico ni llevar una vida religiosa para hospedarse en el monasterio.

La estancia tampoco implica renunciar a las comodidades habituales. No se confisca el teléfono móvil ni existe la obligación de participar constantemente en actos religiosos.

El principal atractivo es precisamente el entorno: un espacio tranquilo y alejado del ruido y del ritmo frenético de la vida cotidiana, donde poder descansar, pensar y desconectar.

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488072699 2230986843984152 7157374055847852922 n Monasterio Cisterciense de Tulebras/Facebook

Además, quienes prefieran salir al exterior pueden encontrar diferentes rutas y caminos para practicar senderismo o simplemente dar largos paseos rodeados de naturaleza.

Otro de los aspectos que hacen diferente este tipo de alojamiento es su funcionamiento. Las religiosas mantienen horarios muy estructurados, por lo que algunas rutinas, como la hora de las comidas, están perfectamente establecidas.

Lejos de ser un inconveniente, para muchas personas puede convertirse en una ventaja: no tener que organizar cada comida, buscar restaurantes o decidir constantemente qué hacer permite reducir todavía más la sensación de estrés asociada a unas vacaciones tradicionales.

El resultado es una estancia en la que la planificación pasa a un segundo plano y el objetivo principal es descansar.

Un viaje para conocerse mejor

La experiencia de @todofoba no se limitó a descubrir un lugar diferente. Su viaje tuvo también un componente de introspección. Viajar sola le permitió enfrentarse a sus propios pensamientos y disponer de un tiempo que habitualmente queda relegado por las obligaciones del día a día. Además, durante su estancia tuvo la oportunidad de conocer a otras personas de diferentes edades, lo que convirtió el viaje en una experiencia mucho más enriquecedora de lo que esperaba.

Su entusiasmo tras regresar ha terminado contagiando a otros usuarios de la red social, que han comenzado a plantearse esta alternativa como una forma diferente de desconectar y cuidar el bienestar emocional.

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Viajar solo no tiene por qué significar sentirse solo. Cuando viajas en solitario descubres aspectos de tí misma que no conocías. Viajar sola es una manera de autodescubrir lo que quieres y reflexionar sobre tus complejos, anhelos y sueños sin la intervención de tu zona confort.

Y quizá ahí esté el verdadero atractivo de este tipo de escapadas: unas vacaciones en las que apenas hay que planificar nada y en las que el mayor viaje puede producirse en el interior de uno mismo.

2026-08-14T19:03:25+02:00
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