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Una experta en salud advierte sobre los complementos: "Natural no significa inocuo"

Mezclar productos, superar las dosis o tomarlos sin comprobar que existe una carencia puede provocar toxicidad e interferir con algunos medicamentos
Los complementos alimenticios pueden provocar efectos adversos e interacciones cuando se combinan o consumen sin comprobar que existe una necesidad.
Los complementos alimenticios pueden provocar efectos adversos e interacciones cuando se combinan o consumen sin comprobar que existe una necesidad. / Magnific

Actualizado hace 6 minutos

La profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), María José Alonso, ha advertido de que consumir complementos alimenticios sin conocer su composición, combinar varios productos o modificar su forma de administración puede reducir su eficacia, provocar efectos adversos e interferir con tratamientos médicos.

"Los complementos funcionan cuando son necesarios, así que debemos comprobar si realmente los necesitamos", ha señalado Alonso. La especialista ha recordado que un producto se venda sin receta o se presente como natural no significa que sea inocuo ni que resulte necesario.

Uno de los errores más habituales consiste en recurrir a estos productos para sustituir una alimentación equilibrada. "Una buena alimentación aporta fibra, proteínas y otros nutrientes esenciales que no se obtienen de una cápsula", ha explicado.

Sustituir los alimentos por complementos puede provocar desequilibrios y empeorar el estado nutricional. Como recuerda la experta, el propio nombre del producto establece el límite: complementa la dieta, pero no la reemplaza.

También es frecuente comenzar a consumir hierro, vitamina D u otros nutrientes ante síntomas como el cansancio o la caída del cabello, sin comprobar previamente si existe alguna carencia. Alonso recomienda no utilizar estos productos sin una valoración adecuada.

Otro riesgo aparece cuando se combinan complementos comercializados con finalidades diferentes. Una misma persona puede tomar un producto para el cabello, otro dirigido a la práctica deportiva y un tercero para proteger la piel. Sin embargo, sus fórmulas pueden contener las mismas vitaminas, minerales o antioxidantes, lo que aumenta el riesgo de superar las cantidades recomendadas.

La especialista alerta, además, de que consumir dosis superiores a las indicadas o prolongar el tratamiento durante demasiado tiempo puede causar toxicidad hepática y renal, interacciones y efectos secundarios graves.

Las vitaminas liposolubles A, D, E y K pueden almacenarse en el organismo, por lo que su consumo excesivo facilita que se acumulen hasta alcanzar niveles perjudiciales.

La forma de tomar el producto también importa

Las instrucciones sobre cómo y cuándo consumir un complemento no son un simple trámite. La hora, su relación con las comidas, la cantidad de agua y la duración del tratamiento pueden condicionar tanto la absorción como la tolerancia del producto.

Alonso pone como ejemplo los suplementos de hierro, que suelen absorberse mejor con el estómago vacío. No obstante, algunas personas necesitan tomarlos con alimentos para reducir las molestias digestivas.

La experta también desaconseja abrir, triturar o romper cápsulas y comprimidos sin comprobar previamente si puede hacerse. El recubrimiento puede proteger el ingrediente frente al ácido gástrico, evitar irritaciones, ocultar un sabor desagradable o controlar la velocidad y el lugar en el que se libera.

Los complementos también pueden aumentar o disminuir el efecto de los tratamientos habituales. Las interacciones más delicadas afectan a los medicamentos anticoagulantes.

La vitamina K puede modificar la acción de los fármacos antagonistas de esta vitamina. A su vez, las dosis elevadas de otras vitaminas y algunos productos vegetales, como el ajo, el jengibre o el hipérico, pueden alterar la coagulación o el metabolismo de determinados medicamentos.

Alonso también recomienda desconfiar de los productos que prometen adelgazar sin esfuerzo, curar enfermedades o conseguir resultados extraordinarios en pocos días. Estas afirmaciones suelen carecer de respaldo científico y pueden llevar a abandonar hábitos eficaces o tratamientos prescritos por profesionales sanitarios.

Cuándo pueden resultar útiles

Los complementos sí pueden desempeñar una función cuando la dieta no cubre las necesidades nutricionales, existe una carencia comprobada, aumenta la demanda de determinados nutrientes o hay problemas de absorción.

Las personas que siguen una dieta vegana, por ejemplo, necesitan suplementarse con vitamina B12. Durante el embarazo y la lactancia también pueden indicarse nutrientes como ácido fólico, hierro, yodo o DHA, dependiendo de la etapa y de las necesidades individuales.

Asimismo, algunas personas con intolerancias alimentarias, trastornos de malabsorción o exigencias nutricionales elevadas, como determinados deportistas de élite, pueden necesitar suplementación.

En periodos de estrés, fatiga física o mental y alteraciones del sueño también puede valorarse si existe alguna necesidad concreta. Sin embargo, estos síntomas no justifican por sí solos empezar a consumir productos al azar.

La recomendación general consiste en identificar primero la necesidad, escoger el ingrediente y la dosis adecuados, comprobar posibles duplicidades e interacciones, respetar las instrucciones y limitar el consumo al tiempo indicado. "Un complemento bien prescrito puede corregir una carencia; uno innecesario no mejora automáticamente la salud y, mal utilizado, puede perjudicarla", ha concluido Alonso.

2026-08-11T14:51:41+02:00
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