La británica Jayne Hardman pasó de sentirse acomplejada por su nariz durante su adolescencia a perderla prácticamente por completo debido a una enfermedad rara. Años después, varias prótesis nasales personalizadas le han permitido recuperar buena parte de su autoestima y volver a disfrutar de una vida social que durante mucho tiempo había quedado aparcada.
De las burlas por su nariz a una enfermedad inesperada
Durante su juventud, Hardman reconocía que "odiaba" su nariz, que describía como prominente y puntiaguda. Su aspecto llegó a convertirla en objetivo de burlas en el colegio, donde algunos compañeros utilizaban el término "Concorde", en referencia al célebre avión supersónico.
Janey Hardman, en el programa británico 'This Morning' el pasado mes de julio.
Lo que nunca imaginó es que aquella nariz que tanto le preocupaba acabaría desapareciendo como consecuencia de una enfermedad autoinmune poco frecuente.
El proceso comenzó en 2012, cuando paseaba cerca de su vivienda en Redditch, en Reino Unido, junto a su perro Cece. En un momento dado, el animal saltó sobre ella y le golpeó en la cara.
"Saltó sobre mí y me golpeó la nariz", relató al Daily Mail. Aunque inicialmente sintió dolor, no pensó que hubiera sufrido una lesión importante. "Me dolía, pero no estaba rota", explicó.
La mujer mostró sus prótesis en el magacín de ITV2.
Con el tiempo, Hardman desarrolló granulomatosis con poliangeítis, una enfermedad autoinmune que provoca inflamación de los vasos sanguíneos y puede afectar a diferentes órganos, entre ellos las vías respiratorias y la nariz.
Pese a seguir el tratamiento médico, la enfermedad continuó avanzando y provocó un deterioro progresivo de su nariz. "Mi nariz comenzó a derrumbarse sobre sí misma", recordó la británica al describir cómo su rostro fue cambiando.
La evolución de la enfermedad hizo necesaria una intervención quirúrgica para extirpar la estructura nasal dañada.
Alto impacto en su salud emocional
El impacto físico tuvo también consecuencias importantes sobre su salud emocional. Tras la operación, Hardman aseguró que perdió gran parte de su autoestima, evitaba mirarse al espejo y apenas quería abandonar su domicilio.
Durante más de cinco años redujo al mínimo sus salidas y su vida social, mientras intentaba adaptarse a su nueva imagen.
"La gente me miraba horrorizada", contó. En otras ocasiones, incluso llegó a recibir comentarios relacionados con el consumo de drogas: "Me preguntaban si era adicta a la cocaína".
Su familia fue uno de sus principales apoyos durante aquella etapa, pero el cambio definitivo llegó con la posibilidad de utilizar prótesis nasales.
Jayne Hardman usa prótesis nasales personalizadas que incluyen diferentes estilos para diferentes situaciones.
Siete prótesis para recuperar su confianza
Hardman quedó bajo el cuidado de una especialista en prótesis, cuyo trabajo contribuyó a cambiar radicalmente su día a día. La solución consistió en crear distintas prótesis nasales removibles adaptadas a su rostro y a diferentes situaciones.
"Le dije: 'Me gusta mucho tu nariz, hazme una igual'", recordó entre risas.
Para sujetarlas, se colocaron tres pequeños imanes en su rostro, que permiten fijar las prótesis y retirarlas cuando es necesario.
La británica asegura que ha llegado a tener siete modelos diferentes. "Tengo varias narices diferentes. La última vez que llevé la cuenta eran siete", explicó.
Entre ellas se encuentra incluso una prótesis diseñada para adaptarse al enrojecimiento del rostro después de beber alcohol. "Les dije que me sentía cohibida porque mi cara se sonrojaba, pero mi nariz no, y me hicieron una un poco más rosada", contó.
Una solución con pequeños inconvenientes
Las prótesis han supuesto un cambio importante para Hardman, aunque su uso no está exento de situaciones incómodas. "A veces, si uso un jersey ajustado, se me sale la nariz. Incluso un estornudo particularmente fuerte puede sacarla", explicó.