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Navarra

Un balcón y dos mundos

En marzo de 2020, en pleno estado de alarma, Ana María Pinillos fue retratada mientras su hija le pasaba la compra con una cuerda. Este viernes su nieto le plantaba un beso en el inicio de fiestas
Ana Mari Pinillos, en su balcón con dos años y medio de diferencia: en pleno confinamiento y con su nieto después del chupinazo.
Ana Mari Pinillos, en su balcón con dos años y medio de diferencia: en pleno confinamiento y con su nieto después del chupinazo.

Es el mismo lugar pero dos mundos. Entre balcón y balcón media una distancia de dos años y cinco meses, desde los duros inicios de la pandemia, en pleno Estado de Alarma, hasta el día en el que Estella revienta de fiesta. Las imágenes de Ana Mari Pinillos, vecina de 88 años de la plaza de San Francisco de Asís y “estellica de toda la vida”, reflejan lo que ha sido y lo que es. La mutación de una ciudad que tres años después vuelve a respirar y a disfrutar de un chupinazo.

El 24 de marzo de 2020 Estella celebraba el pleno en el que EH Bildu recuperó la Alcaldía. Ana María vive frente al Consistorio y fue retratada cuando su hija le mandaba “los recados” con una cuerda. “Venían a verme y me decía un nieto, ‘es que estoy harto de estar todo el tiempo mirándote y no poder subir’. Pues qué vas a hacer. La pasé bastante gibada, y me pasaban la comida por ahí”. Este viernes, sin cuerdas ni distancias de seguridad, ha disfrutado con su nieto Xabier del primer día de fiestas. “Después del chupinazo ha venido a verme, viene todos los días”. Nada que ver con la pandemia. “Ha cambiado todo completamente. Entonces solo iba de casa a la iglesia y de la iglesia a casa. Y aún así lo cogí. Fíjate cómo estaba que no podía ni asomarme de la tos que tenía. Estaba hablando con mis hijos y me tenía que meter, que me oían desde abajo toser de lo mal que lo pasé. Pero bueno, ya pasó aquello y ahora cuando veo a mis nietos ya mozos por ahí, me da mucha alegría”, relata.

También bromea diciendo que se va a hacer “más famosa que el Alcoyano”. Porque aquella escena en el balcón “de cuando la pandemia salió hasta en la televisión. Qué vergüenza, Dios mío. Casualidad, salgo porque me llama mi hija y enfrente era el día que iban a escoger alcalde, y no me di cuenta. Y todo el mundo pendiente de la foto de la Pinillos, la Pinillos...”.

Ana Mari Pinillos en su balcón de Estella, durante el confinamiento y este viernes.

Ana Mari Pinillos en su balcón de Estella, durante el confinamiento y este viernes. Javier Bergasa

La emoción del cohete

La Pinillos ha vivido el estallido festivo con la lágrima asomada. “Me he emocionado muchísimo cuando he oído el cohete, y lloro y todo. Porque me acuerdo de mi marido, que también era muy estellica”, rememora sobre Javier Azanza. En octubre hará dos años de su fallecimiento. “Es muy reciente todavía”. Por eso las fiestas ya no son lo mismo para ella. “Desde que se ha muerto mi marido nada. Estoy en el balcón, es lo único que hago. Salgo un poco a las mañanas con los hijos pero nada, para mí las fiestas se han terminado”, cuenta.

En realidad, sus hijos José Javier, Juan y Yolanda se van a encargar de que sí haga algo. “Yo me dejo llevar. Me llevo muy bien con los hijos y con la familia. Saldré a mediodía a tomar un vermú con ellos, pero me da mucha emoción por el marido. Y también por las hermanas. Éramos 7, 6 hermanas y un hermano, y estábamos muy unidas. En fiestas salíamos a todo, no dejábamos nada. Y eso deja mucha huella”.

Ha disfrutado “mucho, y mi marido también”. Tanto que no duda en afirmar que esas fiestas son “lo mejor del mundo entero. Yo soy muy estellica, me gusta mucho”. Las ha vivido “todas, desde la mañana hasta la noche. Hasta la noche a ver si me entiendes, después de la bajadica corriendo a casa. No es como ahora. Aquí entonces las fiestas se vivían de día. Éramos una cuadrilla maja y lo hemos pasado de maravilla”, apunta.

Ella cuenta “todo lo de antes con una alegría que no verás. Ahora ya porque sabe toda mi vida, pero mi hija me tenía siempre, ‘cuéntame más, cuéntame más’, de todas las cosas que hemos vivido”. Ana María destacaba este viernes “un ambiente que no te puedes hacer una idea. Ha estado el cohete muy bien, no ha habido ningún tropiezo, que es lo que queremos, que no haya nada, y ya está. Y bien”. Opina que lo que toca ahora es “que disfruten los jóvenes”, y desea “unas felices fiestas al pueblo, y que lo pasen todos los jóvenes y todos los mayores bien, eso es lo que yo quiero. Y que no haya jaleo de ninguna clase”. Ella disfrutará de los vermús con los suyos. Y seguirá asomándose al balcón.

2022-08-06T19:18:02+02:00
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