Lejos de la visión sombría y gris que a menudo se proyecta sobre la Edad Media, el entretenimiento ocupó un lugar central en la vida cotidiana de todos los estamentos sociales. En las calles y tabernas proliferaron los juegos de pelota con vejigas de cerdo, las apuestas de dados y naipes, y las partidas de ajedrez entre las élites; mientras, en las plazas y recintos acotados, la población disfrutaba de exhibiciones ecuestres como el estafermo o de multitudinarios torneos y justas de caballería.
Esta semana hemos analizado las diversas formas de ocio medieval en "La Historia detrás de la Historia", junto a Juan de Aragón, el divulgador e ilustrador al frente de El Fisgón Histórico. En el espacio de esta semana, el colaborador ha descubierto desde los altercados públicos derivados de las apuestas hasta los peligros reales que entrañaban los combates de honor, pasando por las curiosas costumbres infantiles de la época.