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Compraste una calabaza para preparar una crema y todavía tienes un buen trozo en la nevera. También quedan unos champiñones que no usaste y un par de cuñas de queso. Con unas placas de pasta y una bechamel casera, esos ingredientes pueden convertirse en una lasaña de calabaza y setas.
La receta admite pequeños cambios según lo que tengas a mano. Sirve tanto la calabaza cruda, que puedes asar antes de montar las capas, como la que ya hayas cocinado al horno. Las setas pueden ser variadas o unos sencillos champiñones, y para gratinar puedes aprovechar restos de quesos que fundan bien, como mozzarella, emmental o un semicurado rallado.
Una alternativa a la lasaña de carne que combina el dulzor de la calabaza con el sabor de las setas y una bechamel cremosa. El horno pone el broche con una capa de queso dorado, perfecta para llevar la fuente directamente a la mesa.
La clave está en que el relleno no quede demasiado húmedo: escurre la calabaza si lo necesita y saltea las setas hasta que pierdan el agua. Así, lo que empezó como unos ingredientes pendientes de usar termina convertido en un plato para compartir.
Ingredientes para 4 personas
- 12 placas de lasaña, aproximadamente, según el tamaño de la fuente.
- 800 g de calabaza pelada y sin semillas.
- 400 g de setas variadas o champiñones.
- 1 cebolla.
- 2 dientes de ajo.
- 150 g de mozzarella rallada.
- 50 g de parmesano rallado.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Sal, pimienta y tomillo.
Para la bechamel:
- 600 ml de leche.
- 45 g de mantequilla.
- 45 g de harina.
- Sal, pimienta y nuez moscada.
Preparación de la lasaña de calabaza con pasta y queso rallado.
Preparación
- Asar la calabaza. Córtala en dados pequeños y distribúyela sobre una bandeja con aceite, sal, pimienta y tomillo. Hornea a 200 °C durante 25-35 minutos, hasta que esté tierna. Aplasta ligeramente una parte con un tenedor y conserva el resto en dados.
- Preparar el relleno. Pica la cebolla y sofríela con un poco de aceite durante unos diez minutos. Añade el ajo picado y, un minuto después, las setas troceadas. Cocina a fuego medio-alto hasta que se evapore el líquido que suelten. Incorpora la calabaza, mezcla y ajusta de sal y pimienta.
- Hacer la bechamel. Derrite la mantequilla en un cazo, añade la harina y remueve durante dos minutos. Vierte la leche templada poco a poco, batiendo con unas varillas para evitar grumos. Cocina hasta obtener una salsa cremosa y ligeramente fluida. Sazona con sal, pimienta y nuez moscada.
- Preparar las placas. Sigue las instrucciones del envase: algunas necesitan cocción, otras remojo y otras se utilizan directamente. Si son de uso directo, procura que la bechamel quede bastante fluida para que se hidraten bien.
- Montar la lasaña. Extiende una capa fina de bechamel en la base de la fuente. Alterna placas de pasta, relleno, un poco de bechamel y mozzarella. Termina con pasta cubierta completamente de bechamel y reparte por encima el queso restante y el parmesano.
- Hornear y reposar. Hornea a 190 °C durante 30-35 minutos, o el tiempo que indique el fabricante de la pasta. Si se dora demasiado pronto, cubre la fuente con papel de aluminio. Deja reposar diez minutos antes de cortar.
El truco
Saltea las setas en varias tandas si la sartén es pequeña. Si las amontonas, se cocerán en su propio líquido y el relleno quedará más húmedo. Aunque cueste resistirse al queso recién gratinado, conviene dejar reposar la lasaña unos diez minutos antes de servirla. Durante ese tiempo, las capas se asientan y el relleno gana consistencia, lo que permite cortar las porciones sin que se desmoronen. Una pequeña pausa que mejora la presentación en el plato.