Gipuzkoa

"Si no se ha perdido ya, Gomestio está a un paso de perder cinco siglos de historia"

Arrasate Zientzia Elkartea cuestiona las condiciones en las que se conservan las vigas de este caserío-lagar del siglo XV, que fue desmontado pieza a pieza para preservar su valor patrimonial y cuyos elementos llevan meses expuestos a la intemperie
La maderas de la estructura de Gomestio apiladas en Atxabalpe en una imagen tomada este mes.
La maderas de la estructura de Gomestio apiladas en Atxabalpe en una imagen tomada este mes. / Alfonso Donnay.

Actualizado hace 9 minutos

Más de medio milenio de historia ha resistido en las vigas de Gomestio. La estructura de madera de este caserío-lagar de Arrasate, una joya de la arquitectura tradicional vasca fechada a mediados del siglo XV, fue desmontada pieza a pieza para preservar su valor patrimonial. Sin embargo, las condiciones a las que ha estado expuesta durante meses preocupan a Arrasate Zientzia Elkartea (AZE). Uno de sus integrantes, Alfonso Donnay, advierte de los riesgos que los cambios de humedad y temperatura entrañan para unas maderas históricas cuya recuperación ha requerido un importante esfuerzo técnico y económico.

Del frío del invierno al calor del verano

El 24 de mayo, AZE publicó un informe en el que denunciaba lo que consideraba una situación de abandono de la estructura. Según recuerda la asociación, desde diciembre de 2025 las piezas han permanecido en el suelo de Atxabalpe, expuestas a la lluvia, la nieve y el frío sin protección. A esas condiciones se sumaron durante el verano varios episodios de calor intenso y, ya en lo que va de otoño, "un par de tormentas, incluido el granizo".

La sucesión de cambios ambientales plantea dudas sobre cómo puede haber afectado a una madera que permaneció durante siglos en el interior de un edificio. Tal y como explica Donnay, el riesgo no reside únicamente en que las piezas se mojen, sino también en las variaciones bruscas de humedad al pasar de un entorno relativamente estable a la intemperie.

Entre el 21 y el 27 de junio, Euskadi registró, según Euskalmet, el episodio de calor más prolongado para un mes de junio. "Durante varios días consecutivos se alcanzaron temperaturas de 40 grados a la sombra. En julio y agosto se produjeron otros episodios cálidos, aunque menos extremos" señala Donnay.

AZE cuestiona, asimismo, las condiciones térmicas que ha podido generar la cubierta de plástico negro colocada sobre las vigas de madera con posterioridad a su llegada a Atxabalpe. En una fotografía tomada a comienzos de julio, la asociación apreció lo que parecía ser humedad bajo el material. La exposición prolongada al sol de una superficie negra y la posible acumulación de aire bajo ella suscitan interrogantes sobre el calor al que pudo quedar sometida la madera y sus posibles efectos en su conservación.

"¿Puede la temperatura del propio plástico superar facilmente los 60 grados o más? ¿Qué temperatura pudo alcanzar el aire atrapado debajo? ¿Pudo la estructura, en función de factores como su masa, humedad, separación del suelo y ventilación, permanecer durante muchas horas a temperaturas de entre 50 y 60 grados, o incluso superiores, en las zonas más expuestas?". Donnay se pregunta, además, si el calor pudo afectar a la madera y favorecer la aparición o el desarrollo de organismos potencialmente perjudiciales, como bacterias y hongos, ya presentes de forma latente o aparecidos posteriormente.

AZE no presenta sus observaciones como "un estudio técnico" de conservación de madera. Como precisa en su informe, no dispone de datos de medición y control ni es experta en esta materia. No obstante, considera que la secuencia de condiciones por las que ha pasado la estructura de Gomestio pudo resultar especialmente delicada y que la madera puede haber sufrido un deterioro importante.

"Lamentablemente, si no hemos perdido ya este patrimonio, estamos a un paso de ello. A un paso de que todo el trabajo realizado y el dinero invertido se queden en nada", advierte Donnay.

Un legado excepcional del siglo XV

La importancia de preservar Gomestio radica en su valor patrimonial. Un estudio dendrocronológico realizado por Arkeolan en 2020 fechó su estructura en torno a mediados del siglo XV. El conjunto conservaba prácticamente intacto el entramado original de roble y constituye un testimonio singular de la arquitectura rural vasca y de las formas tradicionales de producción.

El caserío tuvo una importante función como lagar de sidra y espacio de almacenamiento de grano. La manzana se prensaba en la parte superior y el zumo se recogía en la zona inferior, donde se almacenaba para su fermentación. La construcción permite acercarse a las técnicas y actividades que formaron parte de la vida económica de Arrasate durante siglos.

El deterioro del edificio obligó a buscar una solución para preservar su estructura. La Diputación Foral de Gipuzkoa y la familia Atxa, propietaria del inmueble, optaron por desmontarla cuidadosamente en lugar de recurrir a una demolición convencional. Cada pieza fue documentada, el conjunto se escaneó y los elementos se retiraron uno a uno para trasladarlos al depósito de patrimonio que el ente foral tiene en Agorregi, en Aia, donde estaba previsto continuar con su estudio y conservación.

La operación de desmontaje costó más de 90.000 euros, a los que se sumaron los gastos de tratamiento, preservación y transporte. Una vez completados los trabajos, las maderas debían regresar a Arrasate. Además, se había planteado instalar la estructura, ya en manos de las instituciones, en un espacio visible para que la ciudadanía pudiera conocerla y valorar su importancia patrimonial.

Evitar que cinco siglos de historia desaparezcan

Los elementos recuperados volvieron a ‘casa’ a finales de 2025 y quedaron almacenados en Atxabalpe. El traslado se completó en dos fases por motivos logísticos, de modo que las piezas de madera de mayor longitud de este caserío-lagar del siglo XV llegaron a comienzos del pasado enero. Para reducir el contacto con la humedad del suelo, se colocaron sobre rastreles, con las vigas y los postes en la parte inferior y los componentes más pequeños encima, según detalló en su momento la Diputación.

Para AZE, el temor es que el esfuerzo realizado para salvar Gomestio acabe siendo en vano. Después de una intervención que permitió recuperar cuidadosamente un conjunto excepcional del siglo XV, su adecuada protección sigue siendo una cuestión pendiente. "Si no hemos perdido ya este patrimonio, estamos a un paso de ello", reitera Donnay. La asociación reclama medidas que garanticen la preservación de este legado histórico de Arrasate y permitan que la madera cumpla el objetivo por el que fue desmontada: evitar que más de cinco siglos de historia desaparezcan.

2026-10-18T10:15:35+02:00
En directo
Onda Vasca En Directo