Perú revive el libreto de sus últimos procesos electorales y se encamina a un agónico escrutinio voto a voto para definir a su próximo presidente. Tras la celebración de la segunda vuelta este domingo, los resultados oficiales confirman un virtual empate técnico entre la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez. Con el 93% de las actas de votación contabilizadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), la ventaja de Fujimori, líder del partido Fuerza Popular, se ha reducido a apenas 0,17 puntos porcentuales sobre Sánchez, representante de Juntos por el Perú, lo que augura una espera que podría prolongarse por días o semanas.
La última actualización oficial otorga a la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori el 50,08% de los sufragios (8.750.166 votos), frente al 49,91% de Sánchez (8.719.223 votos). La diferencia real entre ambos contendientes es de apenas 30.943 votos en el cuarto intento de Fujimori por alcanzar la jefatura del Estado. El desarrollo del cómputo responde a la dinámica habitual del país: las primeras actas procesadas correspondieron a Lima —donde reside un tercio del electorado y Fujimori domina con un 66,1%—, mientras que el voto de las zonas rurales del interior, donde Sánchez concentra su mayor respaldo con el 56,1%, ingresa al final del recuento y estrecha el margen de forma progresiva.
Aún quedan pendientes de contabilizar 4.954 actas (el 5,3% del total), procedentes del extranjero y de las regiones más apartadas del territorio como la Amazonía, además de 1.512 actas impugnadas que han sido derivadas a los Jurados Electorales Especiales (JEE) para resolver las quejas de la jornada. Dos proyecciones privadas difundidas en la noche del domingo por las empresas Ipsos y Datum —con márgenes de error del 1,9% y 1% respectivamente— anticiparon que la brecha se reduciría al mínimo, otorgando una levísima ventaja final a Sánchez de hasta el 50,3%, revirtiendo los sondeos a pie de urna que inicialmente favorecían a la candidata de Fuerza Popular.
La jornada electoral transcurrió bajo una normalidad generalizada en los 10.000 locales de votación, con una participación ciudadana del 72,4%, un 0,8% de votos en blanco y un 5,7% de nulos. Más de 27,3 millones de peruanos acudieron a las urnas con el objetivo de elegir al gobernante para el periodo 2026-2031, quien se convertirá en el noveno presidente del país en los últimos diez años, marcados por una severa inestabilidad política y constantes destituciones parlamentarias.
Ante el ajustado panorama, ambos líderes llaman a la cautela. Keiko Fujimori, quien en los comicios de 2021 denunció un fraude sin pruebas sólidas frente a Pedro Castillo, adoptó esta vez una postura de prudencia y anticipó que respetará la decisión final de las urnas. "Hasta el momento no hay ningún ganador en esta contienda, por tal razón, serán días largos hasta conocerlo. Sería irresponsable definir el resultado en base a una muestra", declaró. Por su parte, Roberto Sánchez, quien hizo campaña portando el sombrero del encarcelado expresidente Castillo, celebró los datos desde la Plaza San Martín. "Nadie puede decir 'ya gané' (...) queremos con mucho entusiasmo, con mucha esperanza que llegue ahora el momento de la defensa del voto de los pueblos profundos", exclamó el candidato de izquierda.
Pese a que la disputa sigue abierta, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, se anticipó al resultado oficial definitivo y celebró en redes sociales una supuesta victoria de Sánchez. "El progresismo acaba de ganar la presidencia del Perú y ha derrotado la fuerza más de extrema derecha de ese país", publicó Petro, asegurando además que restablecerá completamente las relaciones diplomáticas con Lima tras la crisis derivada de la destitución de Pedro Castillo en 2022.