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Vida y estilo

Qué comer antes de una caminata larga o excursión veraniega

La estrategia nutricional para asegurar tu energía, evitar la fatiga y proteger tu digestión en la montaña puede ser diferencial a la hora de pasar largas jornadas al sol haciendo deporte
Las caminatas por la arena forman parte de la rutina playera de muchas personas.
Las caminatas por la arena forman parte de la rutina playera de muchas personas. / Pixabay

Actualizado hace 5 minutos

Caminar durante horas por terrenos irregulares, a menudo con desnivel y cargando una mochila, supone un gasto calórico muy grande. Si empiezas una ruta con las reservas de energía a medias o, por el contrario, con el estómago demasiado lleno, la fatiga, los tirones musculares o las malas digestiones pueden aparecer en cualquier momento.

Plato de arroz blanco.

Plato de arroz blanco. Pexels

Una clave para la comida previa a la caminata es priorizar los carbohidratos complejos de absorción lenta. Este tipo de nutrientes evitan los bajones de rendimiento a mitad de camino. Opciones como un buen plato de pasta integral, arroz, quinoa o una porción de avena son perfectas. Es fundamental combinar estos carbohidratos con una dosis de proteína limpia como pollo a la plancha, huevo o atún.

El factor tiempo

Lo ideal es comer entre dos y tres horas antes de empezar a caminar. El cuerpo necesita tiempo para hacer la digestión, y si empiezas la actividad física con el estómago en pleno proceso, la sangre se concentrará en el sistema de nutrición en lugar de ir a las piernas, lo que provoca pesadez, calambres y un cansancio mayor.

Si la excursión arranca muy temprano por la mañana y no tienes tres horas para digerir un menú completo, cabe la opción de adaptar el desayuno para que sea eficiente y ligero. Una opción a tener en cuenta es un tazón de gachas de avena con plátano y un puñado de frutos secos o un par de tostadas de pan integral con huevo cocido o aguacate. El plátano es una opción que aporta potasio para prevenir calambres, la avena da energía de calidad y los frutos secos ofrecen grasas saludables que ayudan a sostener el ritmo en los primeros kilómetros.

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Los grandes enemigos

Existen dos componentes que debes mantener lejos antes de una caminata: las grasas pesadas y el exceso de fibra. Aunque la fibra es fantástica en el día a día, un exceso de verduras crudas, legumbres o alimentos integrales justo antes de una caminata larga pueden causar gases o molestias estomacales. Por su parte, las grasas saturadas ralentizan mucho la digestión y hacen que te sientas pesado y sin energía durante la excursión.

2026-08-30T09:55:23+02:00
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