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Se llama realmente Patricio Martín, aunque todo el mundo le conocía como Don Patricio, y es precisamente el claro ejemplo de cómo la fama desmedida y repentina puede convertirse en un arma de doble filo. Nacido en La Caleta –un tranquilo y pintoresco pueblo de la isla canaria de El Hierro– comenzó su andadura musical modestamente. De hecho, sus primeros pasos en la industria datan de 2011 con su primera maqueta, Nuestra playa eres tú. Y, ojo, porque llegó a estar nominada en los Premios Goya 2012 a la mejor canción original. Fue poco después, junto a sus amigos Bejo y Uge cuando formó el grupo Locoplaya: un proyecto desenfadado que sentó las bases de su estilo fresco y veraniego.
Sin embargo, el punto de inflexión definitivo en su carrera sucedió en 2019 tras estrenar Enchochado de ti y Contando lunares, a pesar de que ya había lanzado algunos trabajos en solitario. Esta colaboración con Cruz Cafuné que comenzó como una canción de verano editada en enero (como dato curioso), y sin demasiadas pretensiones ni una gran maquinaria de marketing detrás acabó convirtiéndose en un fenómeno viral sin precedentes. En apenas 24 horas, la canción acumuló cifras astronómicas, algo que él nunca había experimentado. No solo conquistó listas de éxitos, sino que fue la catapulta que le permitió pasar de rapear frente al mar a encabezar los carteles de los festivales más importantes.
De reventar las listas a buscar el anonimato
Pero detrás de los discos de platino, las colaboraciones de primer nivel –como su sesión con Bizarrap, en la época en la que todos los artistas pegados la hacían, o sus temas con Recycled J– y los escenarios multitudinarios, se gestaba una crisis personal. El impacto del éxito y la pérdida total de privacidad comenzaron a pasarle factura, ya que la fama le llegó sin manual de instrucciones. La presión de ser uno de los artistas urbanos más demandados del momento le desbordó. De hecho, en entrevistas posteriores, el propio artista confesó que sufrió episodios de ansiedad, llegando al punto de llamar a su madre a diario por unos dolores de cabeza insoportables que sufría, originados por el mayor enemigo intangible de una persona: el estrés.
De la química con Mimi a las indirectas
2019 no fue solo el año de éxitos musicales de Don Patricio. La exitosa colaboración con Lola índigo, Lola Bunny, dio pie a un sonado y mediático romance. Pese a que jugaron al despiste, la complicidad y química en pantallas, Premios Odeón 2020 incluidos, confirmaron su relación. No obstante, el noviazgo terminó tras el confinamiento de ese 2020. Con el tiempo, surgieron rumores de infidelidad por parte del canario que inspiraron temas de Mimi como El tonto. En 2026, la historia revivió en OT tras sugerir la cantante que podían interpretar solo “la versión corta” del tema.
Por lo tanto, fue en 2022 cuando tomó la decisión de pisar el freno, justo cuando se encontraba en la cúspide de su popularidad. Se alejó de los focos mediáticos, canceló sus compromisos artísticos y dejó de publicar música. Este parón de tres años fue lo que necesitaba para reencontrarse a sí mismo, refugiándose en el anonimato de Madrid, disfrutando de los pequeños placeres de la vida como subirse a una guagua de nuevo y evadiéndose a través de los videojuegos, que incluso retransmitía a través de Twitch.
-Premios Odeón. A raíz de esta gala muchos de sus fans sospecharon de su relación con Lola índigo.
- Colaboraciones. Cruz Cafuné, Recycled J, Bizarrap..., se encuentran entre ellas.
- ‘Lola Bunny’. El tema en colaboración con Mimi se convirtió en ‘boom’ para la industrial musical.
- ‘Contando lunares’. Fue su mayor ‘hit’, la canción que le hizo despegar y que alcanzó cifras astronómicas.
‘Vuelvo’
Gracias a que su familia y sus amigos siempre fueron el pilar fundamental para recuperar su confianza, a finales de enero de 2025, el artista sorprendió al romper su silencio con el single ‘Vuelvo’. Fusionando el clásico estilo reguetonero con toques de drum and bass, metaforizó su viaje de sanación.