Cuidar del corazón es clave para mantener una buena salud a largo plazo, y aunque pueda parecer lógico pensar que, cuando el corazón está enfermo, lo más recomendable es hacer reposo, un estudio presentado en el Congreso Europeo de Cardiología y compartido por el cardiólogo José Abellán ha concluido que en determinados pacientes con problemas cardiovasculares el ejercicio adaptado es fundamental.
"El ejercicio no es el enemigo del corazón, sino una de las herramientas más potentes para entrenarlo", señala el especialista, que pone como ejemplo a las personas con fibrilación auricular, un tipo de arritmia frecuente, en las que un programa de ejercicio individualizado consiguió reducir aproximadamente un 50% el tiempo que los pacientes permanecían en arritmia frente al tratamiento habitual.
Los resultados no se limitaron al control de la arritmia. Según explica Abellán en un post de Instagram, los pacientes que participaron en el programa también mejoraron su capacidad física y presentaron menos hospitalizaciones.
Estos datos apuntan a que, bajo las condiciones adecuadas, mantener una actividad física puede ser una de las mejores estrategias para cuidar la salud cardiovascular.
Cada deporte ofrece unos determinados beneficios al cuerpo
Ejercicios adaptados a cada paciente
Abellán advierte de que estos resultados no deben interpretarse como una recomendación para que cualquier persona con una enfermedad cardíaca comience por su cuenta un programa de ejercicio intenso: "Esto no significa que todo el mundo deba empezar mañana a hacer ejercicio de alta intensidad".
La clave está en la adaptación a las características de cada persona. El objetivo del estudio no era simplemente aumentar la cantidad de actividad física, sino determinar qué tipo de ejercicio y qué intensidad eran adecuados para cada paciente.
"La clave no es hacer más, sino hacer el ejercicio adecuado para cada persona", explica el doctor.
La idea supone un cambio respecto a la percepción de que el reposo es siempre la opción más segura cuando existe una enfermedad cardíaca. Según Abellán, permanecer inactivo no protege al corazón y, en determinadas circunstancias, un programa de ejercicio controlado puede contribuir a mejorar la condición física y el control de la enfermedad.
"Tener un problema de corazón no implica que quedarse quieto sea siempre la opción más segura. Muchas veces, el corazón no necesita más reposo: necesita estar entrenado", sentencia el especialista.