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El Ayuntamiento de Ordizia ha retirado las cinco parrillas situadas en el bosque superior del parque Oiangu con el objetivo de preservar el valor ecológico de este espacio y reforzar su función como refugio climático frente a los efectos del cambio climático. La zona continuará abierta al público y mantendrá las mesas, la fuente y las papeleras existentes, aunque ya no estará permitido hacer fuego.
De las cinco parrillas retiradas, el Consistorio estudia reubicar en las campas inferiores la más reciente, al ser la que se encuentra en mejor estado de conservación. Las otras cuatro presentaban un importante deterioro y no garantizaban un uso seguro. Por el momento, las parrillas situadas en la campa central del parque seguirán disponibles, aunque no podrán utilizarse cuando existan avisos o alertas por altas temperaturas o riesgo de incendio.
La decisión responde tanto a la necesidad de proteger este entorno natural como al aumento del riesgo de incendios asociado a los episodios de calor extremo. La semana pasada, la activación de la alerta roja por altas temperaturas volvió a poner de manifiesto el riesgo que conlleva el uso del fuego en espacios naturales. Además, el Ayuntamiento recuerda que este tipo de instalaciones son cada vez menos habituales en los parques de Gipuzkoa debido al peligro que pueden suponer.
Cabe destacar que está prohibido introducir parrillas particulares o hacer fuego fuera de las infraestructuras expresamente habilitadas para ello.
Un pulmón verde
La concejala de Medio Ambiente, Maitane Álvarez, visitó recientemente el parque Oiangu para explicar las actuaciones que el Ayuntamiento está llevando a cabo en este espacio natural. Según señaló, el objetivo es compatibilizar el uso recreativo del parque con la conservación de un entorno de gran valor ambiental. Además, destacó que Oiangu constituye un pulmón verde para Ordizia y subrayó la importancia de preservar su arbolado para que continúe desempeñando su función como refugio climático.
El bosque superior está formado principalmente por robles americanos, un bosque sobre el que el Consistorio ha realizado diversos estudios para conocer su estado y su valor ecológico. Según esos trabajos, aunque algunos ejemplares presentan signos de envejecimiento o decaimiento, no representan un riesgo para las personas, ya que los árboles que podían suponer un peligro fueron retirados con anterioridad.
Paralelamente, el Ayuntamiento continúa trabajando en la recuperación del roble autóctono. Los estudios realizados también ponen de relieve la riqueza biológica de este bosque, donde habitan numerosas especies de insectos que contribuyen a la biodiversidad del entorno. Para el Consistorio, estos informes refuerzan la necesidad de proteger este enclave y garantizar su conservación.
La retirada de las parrillas también responde a las conclusiones del proceso participativo impulsado en la localidad goierritarra para reflexionar sobre el futuro del parque Oiangu.