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Juan Carlos Sillero saldrá al balcón de la casa consistorial a las 18.00 del 14 de agosto para recibir el reconocimiento del pueblo de Deba con el lanzamiento del chupinazo que dará inicio a las fiestas patronales de la localidad costera. Sillero impulsó la práctica del balonmano y el atletismo en la localidad y lleva más de tres décadas trabajando en las secciones de ciclismo y fútbol del Amaikak Bat.
Una llamada inesperada
¿Cómo recibió la noticia de que iba a lanzar el chupinazo de las fiestas de San Roke?
Me llamó la alcaldesa al móvil y, cuando me dijo que había sido elegido para lanzar el chupinazo me quedé completamente bloqueado. No sabía si reír o llorar.
Aunque todo el mundo le identifica con Deba, sus orígenes están vinculados a Galicia. ¿Cómo fue su llegada?.
Nací en La Coruña, pero llegué a Deba con dieciséis años. Salí de casa con 14 años para trabajar de camarero en Madrid. A los dos años, el propietario del hotel Monreal de Deba me ofreció trabajo. Mis padres ya vivían en Deba y, aprovechando esta circunstancia, vine aquí.
Disciplinas deportivas
En todo este tiempo su nombre siempre ha estado ligado al deporte. De hecho, fue un agente activo en la promoción del atletismo en Deba.
Muchos chavales no terminaban de encontrar su sitio en el fútbol y pensé que el atletismo podía ofrecerles otra oportunidad de hacer deporte. Empezamos con un pequeño grupo de niños y niñas de entre nueve y once años. Al final llegamos a reunir entre setenta y ochenta chavales. Al principio era simplemente la Escuela de Atletismo de Deba. Más adelante constituimos el club, al que llamamos Gau Txori en reconocimiento a la sociedad recreativa que nos apoyaba.
Juan Carlos Sillero, junto a a la alcaldesa y miembros de la corporacion, en la presentación del programa de fiestas.
Además del atletismo, también participó en el nacimiento del balonmano en Deba.
Eso fue incluso antes de dedicarme al atletismo. Había dos personas con ilusión por poner en marcha un equipo de balonmano en Deba: Miguel Herrero, que había jugado en el Arrate, y Adriano, que desgraciadamente ya falleció. Entre los tres constituimos el Bordatxo. Estuve en el club unos cuatro o cinco años, pero el Bordatxo se mantuvo activo unos 25 años. En aquellos tiempos no solo tenía compromisos a la hora de gestionar el club. Éramos pocos y me tocó jugar, hasta que una lesión en un partido en Errenteria me llevó a retirarme de las canchas.
Ciclismo y fútbol
Otra de sus grandes pasiones es el ciclismo.
Ahora mismo soy el encargado de coordinar a los voluntarios cuando la Clásica de San Sebastián pasa por Deba y estos días pasados he tenido que estar pendiente de buscar gente para cubrir todos los puntos conflictivos del recorrido. Por suerte cuento con un grupo de personas que suelen repetir cada año.
En el fútbol ha desarrollado una labor especialmente intensa
Sí. Jugué un poco de portero, cuando era muy joven, pero mi vínculo con el Amaikak Bat ha sido como trabajador para el club, pero siempre de manera voluntaria. Acabo haciendo un poco de todo. Si hay que llamar al de las calderas, se llama; si hay que buscar al mecánico, se busca; si hay que cambiar las redes de las porterías o arreglar cualquier cosa en las instalaciones, también se hace.
Como buen seguidor del Amaikak Bat habrá vivido momentos de alegría y algunos disgustos.
En el fútbol disgustos, realmente, no he tenido. Quizá el único fue algún descenso, pero nunca he dejado de disfrutar del fútbol. A ello ayuda que tenemos un club que es modélico en Gipuzkoa y puede presumir de tener 1.100 socios, algo impensable en un pueblo con algo más de 5.000 habitantes.
Trabajo voluntario y relevo
El homenaje que recibirá en el inicio de las fiestas es, por extensión, un acto de reconocimiento al trabajo de esos voluntarios que trabajan de forma desinteresada en clubes y asociaciones y hacen posible la organización de todo tipo de actividades.
Hoy, por lo general, los clubes tienen más medios y mejores infraestructuras deportivas, pero siguen faltando personas dispuestas a dedicar parte de su tiempo para que todo funcione. Cada vez es más difícil encontrar gente que quiera asumir responsabilidades de este tipo.
Dejemos a un lado este tema por un momento y volvamos al chupinazo ¿Qué significa para usted este reconocimiento?
Estoy muy, muy feliz. Nunca he trabajado esperando nada a cambio; siempre he colaborado porque me gusta ayudar y quiero mucho a Deba y a su deporte. Que ahora hayan pensado en mí para un honor como lanzar el chupinazo es algo que jamás habría imaginado y que recordaré toda la vida.