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Mas afianza el liderato

El mallorquín, impulsado por un excelente Raúl García Pierna, somete a Roglic, que concede tiempo en La Pandera, donde se estrena Brenner desde la fuga
Mas deshilachó a Roglic en La Pandera.
Mas deshilachó a Roglic en La Pandera. / Movistar / Sprint Cycling

Actualizado hace 3 minutos

Andaluces de Jaén / aceituneros altivos / pregunta mi alma: ¿de quién, de quién son estos olivos? No los levantó la nada / ni el dinero, ni el señor /sino la tierra callada / el trabajo y el sudor relataban los versos de Miguel Hernández, poeta, de su obra Aceituneros de Jaén.

El espíritu que late en los olivos ungió a Enric Mas, dorada su Vuelta, reluciente. Enrojece el mallorquín, que enfatizó el liderato tras deshilachar a Primoz Roglic en 25 segundos en la agónica ascensión a La Pandera. El esloveno perdió el hilo de la carrera.

Colapsado ante el empuje de Mas, remolcado por Raúl García Pierna y animado por Felix Gall, ahora segundo en el recuento.

El líder y el austriaco compartieron foco, temerosos de la crono del esloveno. Roglic concedió más tiempo, destemplado por el ritmo del García Pierna, que le electrocutó. El mejor aliado del líder.

Mas, que pasó un momento delicado, parcheado por Raúl García Pierna, descolgado desde la fuga, dispone de una renta de 2:06 respecto a Felix Gall.

El esloveno palpita a 2:10 del mallorquín, feliz en las cumbres de la Vuelta, donde está exprimiendo la dicha de carrera. Sonríe Mas en cada cima que hola la carrera desde que superó a Pogacar en El Bartolo.

Mas es el rayo que no cesa. Antes del duelo de los mejores, Marco Brenner celebró la victoria ante Santiago Buitrago en el mano a mano que dejó una fuga ventruda, de 44 dorsales, que se expuso a la lucha por la supervivencia en La Pandera. Para él también fue la tierra. Otro poeta telúrico en una jornada de dura prosa.

Brenner celebra la victoria en La Pandera.

Brenner celebra la victoria en La Pandera. Efe

En paisajes de sudor, esfuerzo, sacrifico y severa contención, se impone en lo alto, en la Sierra Sur de Jaén, apelmazada por el calor, aplastada por el bochorno, La Pandera, un puerto con antenas que rascan al cielo, azul que duele, puro, contrastaba con el verde de los olivos, que trataban de alzar el cuello para presenciar la autopsia por un puerto acuartelado. Un base militar ondea en el pináculo. A ese fortín se subía a gatas, rezando, desoladora la sensación de una trinchera infinita.

Los ojos de los nobles, a varios minutos de los fugados, enmascarados en gafas de sol que se asemejan a caretas de soldador, latía la espera, la expectativa cuando emergiera La Pandera. En el muro de Valdepeñas, entre sus casas, el público animoso, arengó a Vermaerke, atrapado por Steinhauser.

La danza por la victoria tomaba cuerpo entre los huidos, encaminados a una ascensión epidérmica. La carretera ancha abría las fauces para entrar en la boca del lobo.

Steinhauser parecía pedalear en el aire a pesar del rostro de esfuerzo, de la mueca. Guillaume Martin, el ciclista filósofo, estoico, llegó al alemán.

En el pandemónium, revolotearon varios. Resopló entonces Mario Aparicio, la cadena colgando, la medalla bamboleante. El aviso para Buitrago, Paret-Peintre, Cristián Rodríguez, y Brenner, que conquistó la cumbre.

En las entrañas de La Pandera no se avanzaba, aplomadas las bicis sobre el asfalto. Dolían las piernas, se arenaban los pulmones, ardía la piel, los riñones empujando. ante una visión desasosegante.

Iván Romeo, el mastín de Enric Mas, pastoreó el grupo de los mejores, encogido, solo aliviado el paso por el agua, a chorros sobre los ciclistas. El líder pasó revista de inmediato. Roglic, Carapaz, Gall, Onley...

En las laderas, despellejada la vegetación, floreció el nervio de Carapaz. Constantes las rampas, puntiagudas y rudas, Mas, Roglic y Gall se tachonaron al ecuatoriano.

El podio de la Vuelta cosido en las distancias mínimas, las rocas, mudas, duras, observando el resquemor. Emparejados. Rebañando migas.

En ese escenario, en el que mantenerse en equilibrio, sin desfallecer era un arte, se iluminó Raúl García Pierna, un sol para Enric Mas. Todo estaba emparejado.

Empastados en las rampas el cuarteto. Se resquebrajó Carapaz. Brotó, volcánico, Raúl García Pierna, empujando en cada pedalada como si no hubiera mañana hasta que llevó al punto de no retorno a Roglic, que no pudo cicatrizar la brecha. Una bendición para Mas.

Entre olivos, los corazones de aceite que bombean el oro de Andalucía, sobresalían las cicatrices de tierra, el camino de los recolectores de olivas. La ruta del esfuerzo y la dedicación.

Los olivos son los centinelas de esa sendas, vigilantes como los espigados cipreses, pero pequeños y anchos con la nariz chata de los boxeadores que se fajan para sacarse el jornal a golpes de vara. Verde que te quiero verde, verdes los olivos y dorado su néctar.

Mordía el asfalto añejo las piernas en un recorrido áspero, exigente, montañoso, extenuante, un velcro de fatiga arengado por el calor de la parrilla de la Vuelta, recostada al sur, prensada por el bochorno y el agobio, siempre puñetero, espeso.

Denso como el plomo. Las nubes echaron un capote, aunque la sensación de asfixia, no remitía. El hielo y el agua fresca eran el mejor tesoro.

La Vuelta recorta el recorrido por el calor

La organización de La Vuelta 26 ha decidido modificar el recorrido de la etapa 15, prevista para este domingo, 6 de septiembre, entre Palma del Río y Córdoba, ante las altas temperaturas previstas durante la jornada.

Con el objetivo de preservar la salud de los ciclistas y garantizar las mejores condiciones posibles para el desarrollo de la competición, se activa el protocolo climatológico para la etapa 15. En consecuencia, se han tomado las siguientes medidas:

  • La etapa contará con un recorrido de 110,2 kilómetros, frente a los 189,7 kilómetros previstos inicialmente.
  • La salida neutralizada se retrasa a las 14:50 y la salida lanzada a las 15:00.
  • El cambio de recorrido se aplicará a partir del kilómetro 52, donde la carrera tomará la CO-3402 en dirección a Santa María de Trassierra, en lugar de continuar por la A-3075 hacia Villaviciosa de Córdoba, como estaba previsto inicialmente.

La decisión ha sido tomada tras la activación del protocolo por temperaturas extremas y previa reunión entre los representantes del Colegio de Comisarios, los equipos, los corredores y la dirección de La Vuelta, una vez atendidas todas las consideraciones realizadas por las partes y circunstancias climatológicas previstas para la etapa de este domingo.

Una tortura en distintos actos, con El Puerto de los Villares, 10,5 kilómetros, al 5,5%, Puerto de Locubín, 8,8 kilómetros al 5%, y la redención en la Sierra de La Pandera, 11.8 kilómetros al 7.5%.

Una fuga de 44 dorsales, un pelotón, dio rienda suelta a la libertad en un paisaje monótono, tensado por la presencia infinita de olivos y de algún cortijo caprichoso, una anomalía en el almacén de aceite mundial.

Sin distracciones solo quedaba mirar al frente o al suelo. Otros eligieron entretener la vista, cansada de tanto olivar, con el potenciómetro, que al menos cambiaba y servía para aliviar el tono monocorde de la ruta.

De vez en cuando asomaban en la barandilla de la monotonía las fachadas blancas de los pueblos hilados por los olivos. El olor penetrante aromatizaba una ruta hacia las cumbres

La escapada cogió aire de inmediato. Cometa al viento. Nadie tiraba del sedal para controlarla entre los jerarcas, pensando todos ellos en el juicio de La Pandera, en su hilo de asfalto, carretera estrecha, tensa, gastada.

En el interludio, en vías secundarias, Vermaerke rodó en solitario. El ritmo de la fuga tenía un deje cansino. Aires de vals. El rock&roll permanecía ovillado.

Las sacudidas eléctricas irrumpieron en La Pandera. Punzante el sol, la gloria del jornal tintineaba en la mirada de Brenner, de estreno, incrédulo ante su logro en La Pandera, donde elevado a hombros por Raúl García Pierna, Enric Mas enfatiza el liderato.

2026-09-05T17:36:45+02:00
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