Vida y estilo

Marta León: “Una microbiota sana influye en nuestra salud mental”

La divulgadora en salud femenina busca en ‘El equilibrio perfecto’ invitar a las mujeres a explorar la conexión entre microbiota y salud hormonal. Su misión es acercar el conocimiento científico a todas las mujeres, ayudándolas a reconectar con su cuerpo
Marta León acaba de publicar ‘El equilibrio perfecto’. / M.L.

La relación entre microbiota y hormonas en su consulta ha sido durante más de una década un tema de íntimo compromiso con la salud femenina. “Sin embargo, siempre me ha llamado la atención que a pesar de los numerosos estudios científicos que destacan esta conexión, no se abordase la microbiota desde una perspectiva general, sin especificarse en nosotras, las mujeres, con la realidad hormonal que nos define, atraviesa y que evoluciona en cada etapa de la vida”, sostiene Marta León, ingeniera química, nutricionista y experta en Salud Pública, autora de El equilibrio perfecto.

QUIÉN ES

Marta Léon (Málaga, 1981) es ingeniera química y divulgadora en salud femenina con diez años de experiencia. Su vocación investigadora y su aprendizaje constante le ha llevado a conectar la ciencia con el día a día para empoderar a las mujeres y convertirlas en maestras de los procesos propios que atraviesan a lo largo de su vida. Experta en salud hormonal femenina, se ha formado en Psico Neuro Inmuno Endocrinología (PNIE) y nutrición, también es escritora, bloguera y conferenciante. Es la creadora de @foodgreenmood.

El intestino y su microbiota son como nuestro segundo cerebro. ¿También es nuestro segundo sistema hormonal similar al eje hipotálamo-hipófisis?

Podríamos decir que sí, porque el intestino funciona algo diferente al eje hipotálamo-hipófisis. En concreto, parte de la microbiota es el estroboloma, conjunto de bacterias intestinales encargadas de regular los niveles de estrógenos, es decir, es un gestor hormonal de los estrógenos en nuestro sistema; y aunque no produce hormonas como el hipotálamo-hipófisis, sí dirige su reciclaje y reactivación reenviándolas al torrente sanguíneo o bien provocando su eliminación armónica. Esto tiene mucha importancia, porque en situaciones vitales críticas como la menopausia, con la actividad ovárica disminuyendo, un buen estroboloma ayuda a recapturar los estrógenos, manteniendo un descenso hormonal no tan abrupto, haciéndonos vivir una menopausia más tranquila y equilibrada.

Microbiota, sistema hormonal, sistema nervioso; ¿esta tríada conformaría el equilibrio perfecto que usted nos propone?

Sí. Tradicionalmente relacionamos nuestro intestino con la digestión y la eliminación de residuos, pero hay mucho más; aparte del reciclaje hormonal, si el intestino está bien y como sede del sistema inmunitario, también reduce la inflamación fruto del insidioso estrés sistémico. Además, si la conexión intestino-hormona está bien, influye en la gestión del cortisol, de modo que si junto al eje intestino-sistema nervioso-cerebro ponemos la entente microbiota-sistema hormonal, todo queda conectado en la armonía de esa triada.

Microbiota y microbioma se utilizan indistintamente. ¿Cuál prefiere?

Microbiota, porque habla de bacterias, de los actores principales; con microbioma referenciamos las propiedades e interacciones del ecosistema intestinal con las funciones de cada bacteria. El microbioma es lo que determina que una bacteria sea buena para el reciclaje de estrógenos u otros procesos, pero me gusta más utilizar microbiota porque es mentar cada uno de los microorganismos de nuestro cuerpo.

Su libro fija la diana en la salud femenina, ¿es muy diferente el microbioma en hombres y mujeres?

No, porque somos humanos, pero hay diferencias sutiles que es importante que conozcamos. Por ejemplo, el estroboloma recicla nuestros estrógenos, pero nuestras microbiotas no solo están en el intestino, sino también en la vagina, piel, boca y otros lugares, una población que fluctúa en función del ciclo menstrual. La población de bacilos no es la misma si estoy ovulando o menstruando y esto no pasa en hombres. Tras la menopausia, por ejemplo, el cambio en el contexto hormonal modifica el equilibrio de las poblaciones microbióticas del intestino. Estas pequeñas variaciones no representan grandes diferencias en salud, pero sí son matices que cambian bastante la realidad y aunque sin ciclo menstrual ya no se manifiesta ese dolor, sí aparecen cambios en la digestión e hinchazón. A los hombres no les ocurre. En el libro marco los matices diferenciadores entre hombre y mujer, porque siempre nos contaron cómo funciona la microbiota bajo el prisma estrictamente masculino.

Marta León es la creadora de @foodgreenmood. M.L.

Las hormonas marcan las etapas vitales de la mujer. ¿Funcionan mejor si el microbioma está bien?

Sí. Sabemos mucho de la microbiota, pero nos queda muchísimo más. Influye en la salud mental, digestiva, inmunitaria y también en la hormonal, porque en el cuerpo todo está relacionado. Si hay problemas dérmicos también los habrá intestinales y si hay disfunciones hormonales miremos el intestino, porque sin equilibrio microbiótico habrá desequilibrios en otros tejidos, y si no asimilamos bien los nutrientes no tendremos los metabolitos necesarios en el cuerpo. La microbiota poco saludable se manifiesta en personas con intestino irritable, Crohn o con disbiosis, observándose que tampoco tienen buena salud hormonal.

Si cuidar la microbiota es fundamental en la mujer, ¿qué importancia adquiere la nutrición, lo psíquico-emocional y el medio ambiente?

Mucha, porque la alimentación es la materia prima para que el cuerpo construya salud. Debemos tomar nutrientes saludables porque ayudan a la microbiota a realizar un buen trabajo. Nos viene bien a nosotros que somos la casa, pero también a los habitantes pequeñitos, microorganismos que viven en ella. Así que la alimentación saludable es clave porque nuestra microbiota reside en el sistema digestivo y sus componentes serán los primeros en testear si es conveniente ese puerro o ese pescado. Por otra parte, como nuestra salud está en un contexto global, hay que incluir la parte emocional, porque las emociones y las relaciones con las personas también hay que digerirlas y ver si nos hacen bien o no, porque esto genera niveles elevados de cortisol, de adrenalina, de hormonas del estrés... que pueden afectar a nuestra población bacteriana. Por su parte el medio ambiente también es clave; no es lo mismo vivir en un lugar contaminado que en zona saludable, poder hacer ejercicio físico o no. A los microorganismos del intestino les influyen los tres factores.

A veces se nos indigestan las emociones. ¿Diarreas, estreñimiento… son más frecuentes en situaciones de estrés y ansiedad?

Pues sí, y el pensamiento sobre esta realidad ha cambiado en los últimos años. Antes nadie, excepto en carreras de salud, hablaba de microbiota, aunque recuerdo los días del examen con descomposición por los nervios; pasados el estrés y tensión del examen, al día siguiente todo perfecto. Si tengo un día difícil, paso un duelo o una emoción desbordante, libero a la sangre hormonas del estrés que afectan también a la microbiota, algo que el cuerpo necesita eliminar de manera rápida. A veces se abren compuertas y hay diarrea; otras veces se generan contracciones que influyen a nivel muscular impidiendo ir al baño en días.

¿Cuán íntima e intensa es la relación intestino-ovarios? ¿La fertilidad femenina también estará afectada por la microbiota?

Sí. Muchas clínicas de fertilidad ya lo incorporan en sus protocolos, porque en una paciente con problemas intestinales también se resienten sus ciclos. Por ejemplo, las pacientes con celiaquía no tratada pueden tener problemas de fertilidad; el gluten daña su pared intestinal y destruye el equilibrio de su microbiota y salud global. Por esto, los pacientes con celiaquía no tratada presentan problemas de fertilidad. También hay daños en la fertilidad de personas con estreñimiento crónico. Explico estos aspectos para prepararnos de cara a la fertilidad y al embarazo.

¿Los ciclos circadianos y la luz también tienen su impronta en la microbiota y en consecuencia en la salud, osteoporosis, cardiovasculares…?

En realidad sí, porque los ritmos circadianos regulan los niveles de cortisol, adrenalina, testosterona, y por la noche, de melatonina, la hormona del sueño que reduce la inflamación. Si no respetamos nuestros ritmos circadianos provocamos un desequilibrio hormonal que influye en nuestro ciclo menstrual o la diabetes o la capacidad visual. Ycuando no respetamos estos ciclos todo funciona peor, porque los nutrientes no llegan a donde y cuando tienen que llegar.

Consecuente con su importancia, ¿incluiría la microbiota en los libros de histología, anatomía y fisiología como un nuevo órgano?

No sé si como un nuevo órgano, pero sí como un sistema que lo conecta todo. Para una buena salud femenina global, para la salud digestiva y bucodental, para reducir la osteoporosis o para aminorar la demencia es fundamental una biota intestinal y bucal sanas. La salud es integral y la microbiota se comporta como un superorganismo que todo lo conecta, por lo que tendría que estar incluida como tal en histología.

Prisas, comida precocinada y ultraprocesada, ¿es factible para la mujer de hoy llevar a la práctica sus propuestas nutricionales?

Cada vez disponemos de menos tiempo, se va más rápido y no queremos pasarlo en la cocina. Muchas veces delegamos nuestra nutrición en empresas que no siempre buscan nuestro bienestar, sino el beneficio. Preparan platos no siempre con el equilibrio necesario en azúcares, grasas o proteínas. Debemos reflexionar sobre nuestra salud, sobre nuestra alimentación, la jornada laboral, la cena tardía y el dormir peor y más tarde. Sí, es difícil, pero podemos buscar materia prima saludable y sin grandes recetas conseguir una buena dieta.

Aunque a todas las mujeres nos interese nuestra salud, ¿a quién dirigiría con especial dedicación su libro: jóvenes, mayores, ancianas? ¿También a hombres?

También a hombres, les sentará bien. Lo he pensado para todas, pero es superimportante para mujeres de la treintena, que todavía no se plantean la maternidad, pero que les conviene empezar a cuidarse cuanto antes. Pero el libro va dirigido para todas, incluso post menstruación, porque la microbiota trabaja desde el primer día que nacemos hasta el último. El momento del libro en sus manos será el idóneo para comenzar a cuidar la microbiota de manera más consciente.

18/04/2026