Tras más de tres décadas de trayectoria profesional, Margarita Esteban defiende una práctica médica basada en el rigor científico, la prudencia y la atención individualizada. Con esta experiencia y su compromiso con la atención a pacientes oncológicos, reivindica poner a las personas en el centro, entendiendo el cuidado de la imagen desde el respeto, la libertad de elección y el bienestar integral.
QUIÉN ES
Margarita Esteban, especialista en Medicina Estética, está licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad del País Vasco, con Posgrado en medicina estética, envejecimiento, calidad de vida del paciente oncológico y tricología. Es la directora de la Clínica ME, con centros en Bilbao, Vitoria y Pamplona y consulta en Madrid, y preside GEMEON (Grupo de Expertos en Medicina Estética Oncológica), desde donde promueve tratamientos y cuidados para el bienestar y la calidad de vida de las personas con cáncer. Combina su actividad clínica con la docencia, la investigación y la divulgación. Colabora con la Fundación Sandra Ibarra y fue incluida por Forbes Women entre las 50 mujeres más relevantes del negocio de la estética en España en 2024.
La medicina estética regenerativa está en auge. ¿En qué se diferencia de la medicina estética tradicional?
La medicina estética regenerativa supone una evolución importante; no busca solo corregir los signos visibles del envejecimiento, sino mejorar la calidad de los tejidos y estimular los mecanismos naturales de reparación del organismo. En mi experiencia profesional he vivido una extraordinaria transformación de nuestra especialidad, que ha pasado de centrarse en la corrección estética a una visión más integral, preventiva y personalizada, orientada también al bienestar y la calidad de vida. Esta es una de las ideas que defendemos desde el Grupo de Expertos en Medicina Estética Oncológica (GEMEON). En los pacientes oncológicos, cuidar la piel, el cabello y la imagen corporal adquiere un significado que va mucho más allá de lo estético. La medicina estética no debe buscar transformar a las personas, sino ayudarlas a sentirse mejor, respetando siempre su identidad.
¿De buscar cambiar solo la apariencia transitan a una medicina estética que estimula al propio organismo para mejorar la calidad de los tejidos?
Absolutamente. Los pacientes ahora acuden buscando mejorar la calidad de su piel y una apariencia saludable, pero sin modificar sus rasgos. Hay técnicas avanzadas que estimulan el colágeno, mejoran la textura cutánea y favorecen la renovación de los tejidos, pero el cambio más profundo no es solamente tecnológico, sino cultural. Evolucionamos hacia una manera más saludable y libre de entender la belleza, lo que conecta con mi compromiso con las asociaciones de mujeres. Desde Mujer Siglo XXI y ASEME, Asociación Española de Mujeres Empresarias, defiendo que debemos tener libertad para decidir cómo queremos vivir, trabajar, cuidarnos y envejecer. Durante demasiado tiempo se nos ha exigido responder a un prototipo de belleza y ha llegado el momento de cambiar esa mirada. No buscar parecerme a alguien diferente, sino seguir siendo yo misma en cada etapa de mi vida.
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Algunos tratamientos de medicina estética regenerativa cuentan con evidencia científica, pero otros siguen siendo una promesa.
Vivimos una etapa científica apasionante, pero es fundamental distinguir los tratamientos con evidencia clínica de aquellos que se encuentran en investigación. Los bioestimuladores de colágeno, tratamientos con plasma rico en plaquetas y tecnologías láser han demostrado resultados en indicaciones concretas, aunque su eficacia varía según el procedimiento. Por otra parte, exosomas y otras terapias celulares representan líneas de investigación prometedoras, aunque todavía requieren mayor respaldo científico y garantías regulatorias antes de estandarizar su utilización. Los médicos no podemos confundir innovación con evidencia científica. La investigación-innovación es imprescindible, pero debe ir acompañada de prudencia, formación y ética profesional. La verdadera innovación no es ofrecer lo último del mercado, sino aquello que aporta un beneficio demostrado y seguro al paciente.
La piel tiene memoria y capacidad de reparación. ¿Podemos ayudarla a recuperar lo que pierde con la edad, el estrés, el sol o la contaminación?
Sí. Aunque el envejecimiento sea un proceso natural que no podemos detener, la piel tiene mecanismos propios de reparación, pero con los años disminuyen sus capacidades y la radiación solar, el estrés, la contaminación y ciertos hábitos de vida pueden acelerar su deterioro. La medicina estética puede mejorar la calidad cutánea, estimular la formación de colágeno y tratar determinadas alteraciones, pero la piel puede reflejar las consecuencias de una enfermedad y sus tratamientos, en cuyo caso cuidarla no es un simple deseo estético. Ahí podemos contribuir a aliviar molestias, recuperar el confort y mejorar la relación con la propia imagen, porque la piel forma parte de nuestra salud, historia y también de nuestra identidad.
¿La medicina estética regenerativa consigue resultados naturales sin que el paciente pierda expresión y rasgos propios?
La naturalidad debe ser un objetivo fundamental y un buen resultado no debe transformar a una persona, sino ayudarla a verse/sentirse mejor sin dejar de reconocerse. La expresión, los gestos y particularidades del rostro son parte de nuestra identidad y no debemos eliminarlos. Esta idea adquiere una dimensión especialmente relevante cuando hablamos de pacientes oncológicos. Una enfermedad grave y sus tratamientos pueden provocar cambios físicos que afecten a la forma en que una persona se reconoce y, en determinados casos, nuestra intervención puede contribuir a recuperar parte de su imagen. Algo semejante ocurre con el envejecimiento femenino. Desde las asociaciones defendemos que no tenemos que justificar nuestras arrugas ni sentirnos obligadas a eliminarlas; la libertad consiste en poder decidir cómo queremos vernos, sin presiones ni modelos impuestos.
Prevenir es curar. ¿Conviene empezar a cuidarse la piel antes de que aparezcan signos evidentes de envejecimiento?
La prevención es esencial, pero no la obsesión por tratamientos estéticos a edades cada vez más tempranas. Prevenir significa educar en salud: protección solar, descanso, alimentación equilibrada, actividad física y buenos hábitos de cuidado de la piel; realizar un diagnóstico adecuado y aceptar únicamente aquellos procedimientos que realmente estén indicados, porque las mujeres hemos sufrido durante demasiado tiempo una presión estética excesiva. No podemos promover el empoderamiento de las mujeres y al mismo tiempo transmitirles que deben empezar a luchar contra el envejecimiento desde la juventud. Tenemos que enseñarles que su valor no depende de su apariencia. Cuidarse debe ser una elección saludable, nunca una obligación social.
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Más allá del rostro. ¿En qué otras partes del cuerpo tiene especial interés la medicina regenerativa?
Despierta gran interés en ámbitos como la salud capilar, la reparación de tejidos, las cicatrices, la calidad de la piel corporal y algunas aplicaciones en salud íntima femenina, siempre valorando la evidencia científica y la seguridad de cada técnica. Y destaco especialmente la medicina estética oncológica. Desde GEMEON, junto a magníficos profesionales, impulsamos la formación, la investigación y la colaboración multidisciplinar para integrar el cuidado de la piel, el cabello y la imagen corporal en la atención al paciente oncológico. El cáncer y sus tratamientos afectan no solo a la salud física, sino también a la autoestima, la identidad y la imagen personal; en las mujeres, pueden repercutir especialmente en su percepción de la feminidad, aunque cada paciente lo vive de manera diferente. Recuperar el cabello, mejorar una cicatriz o aliviar una alteración cutánea puede contribuir al bienestar y la confianza. No se trata de sustituir los tratamientos oncológicos, sino de ofrecer cuidados complementarios, seguros y basados en la evidencia. Tratar la enfermedad es fundamental, pero atender a la persona en todas sus dimensiones también lo es.
Está cambiando la forma de entender la belleza. ¿Apostamos más por envejecer bien en vez de aparentar menos edad?
Sí, el cambio cultural es especialmente importante para las mujeres. Durante generaciones, la belleza femenina se asociaba casi exclusivamente con la juventud y debíamos esforzarnos en ocultar años. Hoy, muchas mujeres reivindican envejecer bien, cuidar su salud y sentirse atractivas sin renunciar a su edad ni a su experiencia. Considero la madurez una etapa extraordinaria, llena de conocimiento, seguridad e independencia. Debemos valorar a las mujeres por su talento, su trayectoria y su contribución a la sociedad, no por su capacidad para aparentar menos años. Esa fortaleza también es belleza. Podemos acompañar este cambio con tratamientos que respeten la identidad individual y promuevan un envejecimiento saludable, sin imponer estándares de belleza inalcanzables.
Los mitos en medicina estética regenerativa están muy extendidos, ¿cuáles desmontaría?
El primer mito es que todo lo que se presenta comercialmente como regenerativo es natural, inocuo y eficaz. Necesitamos investigación, evidencia científica, formación y criterios rigurosos de seguridad, sin dejarnos llevar por tendencias ni promesas comerciales. El segundo es considerar la medicina estética una disciplina superficial. Detrás de una preocupación por la imagen puede haber mucho más que una cuestión de belleza: recuperar la confianza tras una enfermedad, reconciliarse con los cambios físicos o simplemente cuidar la salud y sentirse mejor, sin que los tratamientos sean una condición para alcanzar la autoestima o el bienestar emocional porque debemos evitar transmitir que sea necesario recurrir a tratamientos estéticos para tener autoestima o alcanzar el bienestar emocional. Como médica, empresaria y mujer comprometida con GEMEON y asociaciones de mujeres empresarias defiendo una medicina centrada en la persona, que respete su libertad y entienda la belleza desde una perspectiva amplia, diversa y saludable. La medicina estética no debería enseñarnos a luchar contra el tiempo, sino ayudarnos a vivir cada etapa de nuestra vida con salud, confianza y dignidad.