Euskadi se ha consolidado como un importante polo de emprendimiento, con más de 1.000 empresas emergentes de base tecnológica e innovadoras, que generan empleo a cerca de 9.000 personas y presentan una tasa de supervivencia superior al 80%, según los datos de la plataforma UP! Euskadi, publicados en el último informe 2024-2025 'Global Entrepeneurship Monitor' (GEM), del Observatorio Vasco del Emprendimiento (EEB-OVE).
En las últimas dos décadas, el ecosistema emprendedor de la CAV ha evolucionado de manera desigual influenciado por el contexto económico de cada momento. Así, la crisis financiera de 2008 supuso un descenso brusco en la tasa de actividad emprendedora (TEA), que se extendió prácticamente a lo largo de una década.
A partir de 2017, se inició un proceso de recuperación, lo que ha hecho que este indicador en el territorio haya mantenido una senda de estabilidad con indicios de un crecimiento lento pero gradual que alcanzó el 6% en 2024, superando a la media en la serie histórica desde 2004 (4,7%).
Internacionalización de empresas vascas
Con una media de 25.500 euros iniciales para la puesta en marcha de un negocio en la CAV - 15.000 en el caso del Estado -, el documento recoge un cambio cualitativo importante en lo que respecta a las principales características de la actividad emprendedora, y que incluyen la innovación en los proyectos, su alta internacionalización y unas mayores aspiraciones de crecimiento.
Este es el caso de Landatu Solar, empresa ubicada en Bilbao que se dedica desde 2022 a diseñar soluciones innovadoras para la energía solar flotante. Su objetivo es facilitar el uso y transporte de instalaciones solares en espacios como tejados y superficies sobre el agua principalmente.
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La compañía, con diez personas en plantilla, se encuentra actualmente en proceso de expansión con una cartera de clientes estatal y a nivel internacional que incluye ventas en Italia, Cuba, Suiza, Alemania e Irlanda. "Ahora estamos intentando expandirnos y nos encontramos en una fase de internacionalización enfocada en países como Italia, Grecia y Portugal", explica su fundador Cristian Martín.
En lo que respecta al mapa del emprendimiento vasco, Cristian opina que la situación ha mejorado mucho en los últimos años, especialmente en Bizkaia. Sin embargo, considera que existe margen de mejora en ámbitos como las ayudas a la contratación - uno de los costes más importantes que tiene que asumir una empresa - por parte de las administraciones públicas o la disponibilidad de fondos de inversión, bien sea de la mano de entidades, o de otros emprendedores, al igual que ocurre en lugares de referencia como Silicon Valley.
"Allí hay muchos fundadores que cuando hacen dinero lo invierten en empresas de la zona que están empezando por lo que se genera un ecosistema que hace que todas las 'start ups' vayan allí porque hay posibilidades y facilidades para ellas", afirma el fundador.
Innovación en el entorno rural vasco
En este sentido, BIC Araba es un 'hub' de empresas de innovación situado en Gasteiz que presta apoyo a personas emprendedoras y compañías con el objetivo de promover nuevas iniciativas empresariales innovadoras y/o de base tecnológica y fomentar su desarrollo en territorio alavés.
Un ejemplo reciente es el lanzamiento la semana pasada de 'Wanderpad', una aplicación móvil diseñada específicamente para dar respuesta al auge del estilo de vida de las personas que trabajan en remoto por todo el mundo. Así, esta 'app' permite a los profesionales itinerantes geolocalizarse, conectar entre sí a través de comunidades activas y acceder a un blog con guías útiles para el viaje.
El proyecto, impulsado por su fundadora Miriam Ojembarrena, no solo está concebido para grandes destinos internacionales, sino también para potenciar el entorno rural vasco como un refugio idóneo para el teletrabajo.
"Queremos que 'Wanderpad' sea el mapa definitivo y el punto de encuentro real para los profesionales remotos en cualquier rincón del mundo, rompiendo el aislamiento que a veces sufren y potenciando a su vez las comunidades y los espacios locales", explica su creadora.
“ El 6,8% de la población vasca afirma que tiene la intención de emprender en los próximos tres años ”
Máximo de proyectos industriales
Por otro lado, el documento enfatiza un descenso - de los 44 a los 38 años - en la edad media de la población emprendedora en fase inicial, uno de los datos más bajos de la última década. En cuanto al sexo, el 58,6% de las personas que emprenden en la CAV son hombres y el 41,4% mujeres, que también son las que más se vinculan a servicios tradicionales (70,3% frente al 55,5% de ellos).
También destaca un máximo histórico en la proporción de TEA vinculada a proyectos industriales, que alcanza el 12%, prácticamente el doble de años anteriores. En este sentido, Immersia Data Visualization es una empresa de Donostia enfocada en las aplicaciones inmersivas (soluciones 3D) para el desarrollo de gemelos digitales en el ámbito industrial.
Fundada en 2018 por dos mujeres, Seda Tosun y Samara Ruiz, se encuentra actualmente en fase de expansión y 'scale-up'. Desde sus inicios ha cerrado todos los años con ganancias, ampliando equipo - actualmente cuentan con una plantilla de 13 personas - y facturación, y con unos ingresos que en 2025 rondaron el medio millón de euros.
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"El emprendimiento en Euskadi es un camino acompañado. Desde el principio nos han abrazado entidades que apoyan a las 'start ups' abordando retos, sacando proyectos y facilitando el contacto con las empresas y el talento de la zona a través de eventos o programas como 'Bind 4.0'. También hay ayudas económicas y de acompañamiento para los primeros proyectos con los clientes", afirma Seda Tosun.
Respecto a los posibles obstáculos que hayan tenido que sortear dos mujeres jóvenes a la hora de liderar un proyecto en un sector masculinizado como el industrial, la fundadora argumenta que es un camino que pasa por demostrar la capacidad técnica y de gestión de un negocio pero es algo que "al final se hace", concluye.
Por comunidades y países
Aunque la tasa de actividad emprendedora en Euskadi prosigue una senda de estabilidad y lento crecimiento, sigue siendo algo baja en comparación con otros países y regiones de referencia.
A nivel estatal, su posición en el ranking ha mejorado significativamente en lo que respecta a la percepción del miedo al fracaso, pasando a ocupar el puesto más bajo en la clasificación de 2024 (48,9%). Sin embargo, este cambio se ha visto acentuado por el deterioro significativo de este indicador en el conjunto del Estado, que ha aumentado hasta situarse en el 52,1%.
GEM CAPV (APS, 2024) y Observatorio de Emprendimiento de España (2025)
En el ámbito europeo, la CAV presenta por primera vez una proporción de miedo al fracaso como barrera para poner en marcha un negocio entre el 48,9% de su población, homologable a la media de la UE (50,6%) o a países como Alemania (48,8%) o Estados Unidos (49,5%). Este porcentaje se reduce aún más en la población emprendedora (38,6%), bajando notablemente respecto al año anterior.