Vida y estilo

Mal de altura: los signos de alerta que no se deben pasar por alto

Un conjunto de síntomas cuya probabilidad de aparición aumentan conforme más rápido se ascienda a una mayor altitud

Actualizado hace 50 minutos

El mal de altura, también conocido como mal de las montañas o mal agudo de montaña (MAM), "es un conjunto de síntomas que se producen cuando una persona asciende rápidamente a altitudes elevadas, generalmente por encima de los 2.500 metros sobre el nivel del mar, sin dar tiempo al cuerpo para adaptarse a la disminución de oxígeno", tal y como definen desde la Clínica Universidad de Navarra.

Ascender a grandes altitudes con demasiada rapidez

Una condición que afecta principalmente, tal y como indican desde este mismo organismo, "a personas no aclimatadas y puede variar en severidad, desde síntomas leves hasta complicaciones graves como el edema pulmonar o cerebral de altitud. Una respuesta fisiológica al descenso de la presión de oxígeno que ocurre a medida que se asciende a mayores altitudes. En condiciones normales, el cuerpo humano se adapta gradualmente a la falta de oxígeno (hipoxia) aumentando la frecuencia respiratoria, el ritmo cardíaco y la producción de glóbulos rojos. Sin embargo, cuando el ascenso es demasiado rápido, estos mecanismos de compensación no son suficientes, lo que provoca los síntomas característicos del mal agudo de montaña".

También es interesante tener en cuenta que hay determinados factores que aumentan la probabilidad de desarrollar mal de altura. Hablamos del ascenso rápido, subir a altitudes elevadas sin períodos de aclimatación, altitudes extremas, mayor riesgo a partir de los 3,000 metros, historial previo, personas que han sufrido mal de altura anteriormente tienen mayor susceptibilidad, el esfuerzo físico intenso, esto es, realizar actividades extenuantes en altitud y la deshidratación, reduce la capacidad del cuerpo para adaptarse.

Cómo identificar los síntomas del mal de altura

Unos síntomas cuya probabilidad de aparición aumentan conforme más rápido se ascienda a una mayor altitud. Los síntomas del mal de altura pueden aparecer entre 6 y 12 horas después de llegar a una altitud elevada. Los más comunes incluyen, según detallan desde la CUN, "dolor de cabeza, generalmente leve a moderado, empeora con la actividad física, náuseas y vómitos, sensación de malestar estomacal que puede interferir con la alimentación, fatiga, sensación de cansancio extremo sin causa aparente, dificultad para dormir, insomnio o despertares frecuentes, y falta de apetito, relacionado con náuseas persistentes".

Pero los síntomas del mal de altura pueden no quedarse ahí. En casos más severos pueden llegar a darse complicaciones graves como "Edema pulmonar de altitud (EPA): Acumulación de líquido en los pulmones que provoca dificultad respiratoria y tos con esputo espumoso. Edema cerebral de altitud (ECA): Hinchazón del cerebro que puede causar confusión, pérdida de coordinación y coma".

Consejos para evitar el mal de altura

Pero como bien dice una popular expresión, más vale prevenir que curar. De ahí la importancia de tomar medidas para evitar el mal de altura. La mejor recomendación, según sostienen desde Sanitas, "es realizar un ascenso gradual. Lo primero y más importante es subir relativamente despacio, realizando periodos adecuados de aclimatación de 2 a 3 días a una altura determinada (empezando desde los 2.000 m). Son aconsejables los siguientes ritmos de ascenso: hasta los 5.000 metros ascender un promedio de 340-400 metros como máximo, a partir de los 5.000 m y hasta los 6.000 m, ascender 250 metros por día; y por encima de los 6.000 m, ascender un máximo de 150-200 m por día".

Tampoco se debe pasar por alto el descanso y la hidratación, sobre lo que desde la compañía de seguros de salud señalan que "en caso de aparecer problemas, es fundamental descender a una cota inferior a la que estaba aclimatado y descansar durante 24 o 48 horas antes de reanudar el ascenso. Si los síntomas son graves, iniciar el descenso inmediatamente, siempre acompañado. En estas situaciones hay que beber mucho líquido (al menos 3 o 4 litros diarios), evitar beber alcohol y seguir una dieta hiperglucídica, rica en azúcares e hidratos de carbono".

Asimismo, cabe recalcar que aquellas personas con enfermedades cardiacas y pulmonares tienen mas riesgo de de sufrir mal de altura, incluso habiendo sido tratados con éxito. También las mujeres embarazadas, niños, personas con hipertensión arterial, tendencia a la apnea durante el sueño y aquéllas que han tenido mal de altura con anterioridad.

"A pesar de que el mal de altura no depende de la forma física de la persona y puede afectar incluso a los atletas más experimentados, lo que sí es cierto es que, como en cualquier otro deportista, un exhaustivo reconocimiento médico-deportivo nos servirá para detectar una serie de patologías que predisponen y aumentan la gravedad del mal de altura. Entre ellas destacan enfermedades cardiacas y pulmonares crónicas como angina de pecho, bronquitis crónica, enfisema, y algunas personas con asma grave, anemia, incluida la anemia drepanocítica (bajo contenido de hemoglobina en sangre)", detallan desde Sanitas.

2026-09-12T17:04:03+02:00
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