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Los socorristas reclaman más prudencia ante el aumento del número de ahogamientos

La Federación Española de Salvamento y Socorrismo propone ampliar la vigilancia hasta septiembre, reforzar el papel de los socorristas y extremar las medidas de prevención tras un inicio del verano marcado por cifras históricas de fallecidos
La corriente arrastra aguas adentro a un menor, que intenta mantenerse a flote como puede.
La corriente arrastra aguas adentro a un menor, que intenta mantenerse a flote como puede. / E. P.

Más prudencia por parte de los bañistas, más recursos para el salvamento y una mayor autoridad para los socorristas. Esas son las principales reclamaciones que lanza la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS) después de un inicio del verano marcado por un récord histórico de ahogamientos no intencionales en junio y una tendencia que continúa agravándose durante el mes de julio.

Este mes nos deja ya tres fallecidos en Nafarroa por ahogamiento. Ocurrió el pasado miércoles, 15 de julio. Las víctimas son una madre de 29 años y sus hijos de 7 y 11 que llevaban 3 años en Roncal. Según las primeras hipótesis la madre intentó salvar o ayudar a uno de sus hijos, lo que pudo provocar un ahogamiento en cadena de los tres.

En la CAV, unos surfistas rescataron el sábado 11 a un hombre de 39 años que estaba flotando en la playa de Orio, y que falleció en la orilla. Se trata de la cuarta persona que pierde la vida en la región en mes y medio.

La vicepresidenta de la RFESS, Nuria Rodríguez, atribuye este incremento a una combinación de factores. "Hay dos factores que explican este aumento de los ahogamientos. El primero es que las olas de calor llegan cada vez antes, incluso en el norte, y eso hace que la gente acuda antes a playas, ríos o piscinas. El segundo, y quizá el más preocupante, es que cada vez detectamos menos precaución y educación a la hora de disfrutar del medio acuático. Se asumen riesgos que hace unos años eran impensables".

Nuria lamenta que la población esté perdiéndole el respeto al medio acuático. "Muchas personas creen que el agua no entraña riesgos hasta que ocurre una tragedia, y esa falsa sensación de seguridad está detrás de muchos de los ahogamientos", relata.

Un junio de récord y un julio que sigue dejando víctimas

Hay un dato que resume la dimensión del problema: los ahogamientos están creciendo a un ritmo inédito. El Informe Nacional de Ahogamientos (INA) contabilizó 92 fallecimientos por ahogamiento no intencional durante junio en el Estado, el peor registro para ese mes desde que comenzó la serie histórica en 2015. Son 19 víctimas más que en junio del año pasado, cuando ya se había alcanzado el anterior máximo con 73 fallecidos. El balance del primer semestre asciende ya a 217 muertes, seis más que en el mismo periodo del año pasado.

La tendencia también se deja sentir con fuerza en la Comunidad Autónoma Vasca. Junio cerró con tres ahogamientos mortales y julio ha sumado ya un cuarto fallecimiento. Con ello, la CAV acumula 11 víctimas mortales en lo que va de 2026, una cifra que se aproxima peligrosamente a las 14 registradas durante todo el año pasado, cuando todavía queda por delante buena parte del verano, el periodo de mayor riesgo en playas, ríos, embalses y piscinas.

La evolución en Nafarroa resulta aún más llamativa por la rapidez con la que se han disparado los casos. A las tres personas fallecidas la pasada semana se suman otras dos muertes registradas en junio, lo que eleva el balance anual a siete víctimas mortales. La Comunidad Foral ya ha rebasado ampliamente las cuatro registradas en todo 2025, un incremento que evidencia cómo la sucesión de incidentes en apenas unas semanas ha cambiado por completo el escenario y ha encendido las alarmas entre los especialistas en prevención y salvamento.

En conjunto, Euskal Herria suma ya 18 personas fallecidas por ahogamiento en apenas seis meses y medio. Una cifra que preocupa especialmente a los socorristas porque el periodo de mayor afluencia a los espacios acuáticos acaba prácticamente de comenzar y las semanas con mayor exposición al riesgo todavía están por llegar.

Rescatada una mujer tras sufrir un ahogamiento en una playa de Ibiza.

Rescatada una mujer tras sufrir un ahogamiento en una playa de Ibiza. E. P.

Un problema que se repite cada verano

La preocupación de los socorristas se apoya también en la evolución de los últimos años. 2025 cerró con 472 fallecimientos por ahogamiento no intencional, el segundo peor dato de toda la serie histórica del INA, solo por detrás de 2017. En ese ejercicio, la CAV registró 14 víctimas mortales y Nafarroa cuatro.

Los ahogamientos constituyen una de las principales causas de muerte accidental, algo que podría cambiar haciendo caso a las indicaciones, según apuntan desde la Federación Española de Salvamento y Socorrismo. “Cada verano repetimos el mismo mensaje porque sabemos que muchas vidas podrían salvarse simplemente respetando las recomendaciones básicas de seguridad”.

Las playas concentran el mayor número de ahogamientos debido a la enorme afluencia de bañistas durante el verano. Tras ellas se sitúan las piscinas, los embalses, los ríos y los lagos. "Precisamente porque las playas son los espacios más frecuentados durante el verano, es donde más importante resulta respetar todas las medidas de seguridad", insiste.

Los menores, una preocupación creciente

El aumento de los ahogamientos infantiles constituye otro de los aspectos que más inquietan a la RFESS. “Es una realidad que nos obliga a insistir todavía más en la vigilancia constante”, advierte Rodríguez. La portavoz del INA recuerda que los niños nunca deberían permanecer solos en el agua, ni siquiera durante unos segundos, ya que la supervisión permanente por parte de un adulto continúa siendo la medida preventiva más eficaz para evitar tragedias. "Cuando aumenta el número de menores fallecidos sabemos que algo está fallando en la vigilancia y en la percepción del riesgo", afirma.

En su opinión, cada ahogamiento infantil debería servir para reflexionar porque, “en la inmensa mayoría de los casos, hablamos de accidentes evitables”. La vicepresidenta de la RFESS insiste en que la vigilancia de los menores no admite distracciones y recuerda que basta con descuidarse un instante para que una jornada de ocio termine en tragedia.

La portavoz del INA recuerda además que los ahogamientos mortales representan únicamente la parte visible del problema. "El problema no es únicamente que aumenten los ahogamientos. También existen muchas lesiones medulares y accidentes graves que apenas trascienden porque no acaban en fallecimiento. Todo eso demuestra que todavía queda muchísimo trabajo por hacer en prevención y educación".

Tres menores disfrutan de un baño en una piscina durante un caluroso día de verano.

Tres menores disfrutan de un baño en una piscina durante un caluroso día de verano. E. P.

Más de un centenar de rescates antes del inicio oficial de la temporada

La preocupación de la Federación Española de Salvamento y Socorrismo no se basa únicamente en el aumento de los fallecimientos sino en la premura con la que estos suceden. Los equipos de rescate ya comprobaron antes del inicio del verano que la presión sobre playas y zonas de baño había aumentado notablemente. A finales de mayo, los surfistas rescataron a más de un centenar de bañistas en apenas cuatro días en la costa vasca, cuando muchas playas todavía carecían de servicio de socorrismo.

Nuria Rodríguez considera que el cambio climático ha dejado obsoleto el calendario de vigilancia estival y apuesta por aumentar el periodo en que los socorristas vigilan playas y piscinas. “Las olas de calor han llegado cuando todavía muchas playas no tenían servicio de socorrismo. Si las altas temperaturas empiezan en mayo y se prolongan hasta septiembre, no podemos seguir manteniendo una temporada de vigilancia pensada para otro clima”.

Por ello, la federación propone que se amplíe la temporada de vigilancia, de modo que playas y piscinas cuente con un equipo de socorristas del 1 de junio al 30 de septiembre como mínimo, lo que permitiría mejorar la seguridad de los bañistas y facilitaría además la contratación y estabilidad de los profesionales del sector. “Eso supondría más seguridad para los bañistas, permitiría reducir el número de ahogamientos y también facilitaría que hubiera más profesionales interesados en trabajar como socorristas”, explica la vicepresidenta de la Federación Española de Salvamento y Socorrismo.

Crecen las imprudencias

La federación subraya que contar con servicios de socorrismo resulta determinante para mejorar la seguridad en playas, piscinas y otros espacios acuáticos. No obstante, recalca que la principal barrera frente a los ahogamientos sigue siendo la prudencia de quienes disfrutan del agua. "Estamos comprobando que mucha gente no hace caso de las banderas, de las recomendaciones de los socorristas ni de las normas básicas de seguridad. Se bañan donde quieren, cuando quieren y creen que nunca les va a pasar nada. Esa falta de concienciación termina reflejándose en las estadísticas", lamenta Nuria Rodríguez.

Para Rodríguez, “no estamos ante una casualidad ni ante un hecho aislado. Existe una tendencia que debemos abordar desde la prevención”. La federación insiste en que prevenir los accidentes es una tarea colectiva en la que administraciones, profesionales y usuarios desempeñan un papel esencial. Mantener hábitos responsables continúa siendo la herramienta más eficaz para frenar el incremento de los ahogamientos durante el verano.

Por ello, la entidad insta a la población a actuar con la máxima precaución: atender en todo momento las indicaciones de los socorristas, evitar conductas imprudentes, no perder de vista a los menores y adaptar el baño o cualquier actividad acuática tanto al estado del mar o de la instalación como a la experiencia y capacidad de cada persona.

Más recursos y más autoridad

La RFESS reclama que la prevención vaya acompañada de un mayor respaldo institucional. "Necesitamos muchas más campañas de concienciación, pero también más recursos por parte de las administraciones. Los socorristas no pueden limitarse a recomendar; hace falta que la ciudadanía los perciba como una verdadera autoridad en materia de seguridad".

En ese sentido, Rodríguez lamenta que muchos bañistas ignoren las indicaciones del personal de salvamento. "Hoy en día mucha gente ignora las indicaciones del socorrista porque sabe que no tiene capacidad para obligarle a cumplirlas. Esa falta de autoridad dificulta enormemente nuestro trabajo. Necesitamos una mejor coordinación con las administraciones y con las fuerzas de seguridad para que las normas realmente se respeten".

2026-07-20T23:22:08+02:00
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