Actualizado hace 7 minutos
Gau Beltza se está convirtiendo en una celebración que gana cada vez más espacio en distintas comarcas del País Vasco, y los pueblos de Urola Erdia como Azpeitia, Azkoitia y Zestoa no son ajenos a este fenómeno.
Una celebración en auge
El año pasado, Azpeitia acogió la primera edición de esta fiesta, en la que las ánimas abandonan su retiro para hacerse presentes en los pueblos y transitar entre sus vecinos.
Este año se suma Azkoitia, que, al igual que Azpeitia y Zestoa, ha preparado una animada agenda en la que las figuras fantasmales serán las protagonistas.
Una adaptación a los nuevos tiempos
Josu Ozaita es antropólogo y conoce bien Gau Beltza, a raíz de un estudio que realizó sobre esta celebración junto a Jaime Altuna, también antropólogo.
A su juicio, más que recuperar una tradición, el impulso que está adquiriendo esta fiesta responde a una adaptación de antiguos ritos a los nuevos tiempos.
“La Gau Beltza actual es más bien una reinterpretación o reinvención basada en distintos elementos de la cultura vasca. Una de las cosas más importantes que aprendí con esta investigación es que las tradiciones están vivas, cambian constantemente y se transforman”.
Tránsito de la vida a la muerte
La muerte y la forma de acercarse a ella son elementos presentes en esos ritos del pasado, tanto en la cultura vasca como en otras comunidades.
Afrontar el tránsito de la vida a la muerte ha dado lugar a numerosas creencias que también están presentes en la celebración de Gau Beltza.
“Gau Beltza guarda elementos de la tradición vasca que le parecen interesantes: la recogida de aguinaldo (puska biltzea), dar forma de rostro a las calabazas de la huerta, comer castañas, relatar historias de miedo... y también pasar de considerar la muerte un tabú a hacerla parte de la vida y una oportunidad para tenerla más presente”.
De la luz a la oscuridad
La celebración también está relacionada con el paso del tiempo y, más concretamente, con el periodo del año que antiguamente anunciaba el final de la época de luz y la entrada en la oscuridad del invierno.
“En muchos lugares el año se dividía en dos: la época de claridad y la de oscuridad, el verano y el invierno. Los ganaderos y pastores, por ejemplo, hacían su vida en el monte durante la época estival. Permanecían con los animales desde mayo hasta finales de octubre, tal y como se hace ahora en Aralar o Urbia, y bajaban a las zonas bajas cuando llegaba el tiempo de la oscuridad. Gau Beltza también reproduce ese rito de entrada en la oscuridad: anochece antes, estamos menos tiempo en la calle, cenamos antes...”.
Apropiación y consumismo
Gau Beltza coincide en el calendario con la celebración católica de Todos los Santos.
Ozaita ve en ello una apropiación destinada a extender el cristianismo frente a ritos paganos preexistentes en los territorios a los que llegaba la nueva fe y sustituirlo.
Sin embargo, no es la única creencia que ha buscado nuevos seguidores a través de celebraciones anteriores.
Ozaita considera que hoy esos cambios en las tradiciones vienen avalados por la religión del consumismo.
“Primero existía un calendario vinculado a la tierra y al sol y, con la llegada del cristianismo, se estableció el calendario de los santos, con sus ritos y creencias. El Día de Todos los Santos y el Día de los Difuntos los fijó el papa Gregorio III en el siglo VIII. Pero esto también ha ocurrido con otras celebraciones: el solsticio de invierno se convirtió en el nacimiento de Jesús, a pesar de que no nació el 24 de diciembre, y otro tanto se puede decir de la hoguera de San Juan, heredera del solsticio de verano. Hoy se ha establecido el calendario de consumo: el día de los enamorados, el día del padre, el día de la madre, las vacaciones de primavera, Halloween, el Black Friday, los regalos de Navidad... La sociedad cambia y las tradiciones con ella”.
Decenas de niños y adultos se sumarán a la celebración.
Una iniciativa popular
En ese calendario de celebraciones ha irrumpido con fuerza Gau Beltza.
Ozaita atribuye su auge al impulso popular, que está dotando a la fiesta de un significado propio hasta el punto de que, según afirma, no hay dos celebraciones iguales.
“En muchos pueblos se está trabajando mucho: está naciendo desde el tejido popular. Hay gente que se ha informado, que reflexiona y quiere dotar a la fiesta de contenidos, de valores... Esto no ha sucedido con otras fiestas. No hay dos Gau Beltza iguales; cada pueblo tiene sus propias características y ha adaptado Gau Beltza a su localidad”.
Agenda en Urola Erdia
Este sábado habrá prueba de ello en distintos pueblos de Urola Erdia.
La agenda de Azpeitia arrancará a las 19.00 con una kalejira desde la plaza, en la que los participantes recorrerán las calles disfrazados y con calabazas, acompañados por los trikitilaris de la escuela de música Juan Antxieta.
Durante el recorrido habrá castañas y narraciones de cuentos y, una vez en la plaza, los participantes protagonizarán una danza antes de arrojar al fuego papeles con sus miedos. La jornada continuará con la representación de un cuento dedicado al descanso de la tierra. y una cena popular en Azoka Plaza amenizada por Xabifest DJ de 20.30 a 22.00. Cada asistente deberá llevar su propia comida y bebida.
Las celebraciones en Azkoitia comenzarán a las 18.15 con una kalejira desde el caserío Ugarteigaran hasta la Plaza del Mercado, al ritmo de los panderojoles de la escuela de música Bizkargi.
A las 19.00, la Plaza del Mercado acogerá una sesión de cuentos con Josune Gorostegi. Además, se repartirán castañas y, al igual que en Azpeitia, habrá ocasión de quemar los miedos en el fuego.
Zestoa acogerá una marcha silenciosa con velas desde el cementerio a las 18.30, que dará paso a una sesión de cuentos con Amelie en Alondero.
La jornada finalizará con el reparto de castañas en la plaza.