Gipuzkoa

Lalikrea: la tienda de Andoain que nació para celebrar la vida

Andelis Aguilera transformó hace casi dos años una idea largamente aplazada en un negocio especializado en globos para la decoración de eventos
Andelis Aguilera, con una de sus creaciones personalizadas.
Andelis Aguilera, con una de sus creaciones personalizadas. / Aitziber Muga

Hay proyectos que nacen de una oportunidad de mercado y otros que surgen de la necesidad de empezar de nuevo. La historia de Andelis Aguilera y su tienda Lalikrea en Andoain pertenece a este segundo grupo. Lo que hoy es un establecimiento especializado en decoración de celebraciones personalizadas y artículos de repostería comenzó a gestarse en un momento de inflexión en su vida: el desempleo.

Durante años trabajó como cuidadora a domicilio, un oficio que le proporcionó estabilidad, pero también un importante desgaste físico y emocional. La muerte de una de las personas a las que atendía y el posterior despido tras sufrir una lesión en una pierna fueron definitivas para decidir tomar un nuevo rumbo. “Yo ya no quiero trabajar más en domicilios”, se dijo entonces.

Fue en ese contexto cuando una idea que llevaba tiempo rondándole la cabeza encontró el momento adecuado para hacerse realidad. Desde la ventana de su casa observaba cómo un local cercano se dividía en dos espacios más pequeños. Aquella imagen despertó un pensamiento que pronto se convirtió en objetivo. “Un local de esos me vendría bien para poner una tiendita, algo pequeño, por lo menos para empezar”, recuerda.

Los comienzos

Con la ilusión intacta, aunque sin conocimientos empresariales, acudió al Ayuntamiento en busca de orientación. Allí fue derivada a un servicio de asesoramiento para personas emprendedoras, donde comenzó a elaborar un plan de viabilidad. Entre previsiones económicas, cálculos de gastos y estudios de rentabilidad descubrió todo lo que implicaba poner en marcha un negocio. “Yo quería la tienda, pero no tenía ni idea de nada”, admite.

Superado ese primer paso, llegó uno de los mayores obstáculos: la financiación. Dos entidades bancarias rechazaron concederle un préstamo, una negativa que parecía condenar el proyecto antes incluso de comenzar. La solución llegó gracias a una conversación con su marido, que decidió solicitar él mismo el crédito al contar con un empleo estable. Apenas dos días después obtuvieron una respuesta favorable.

A partir de ese momento, todo sucedió a gran velocidad. “Nos fuimos al IKEA, compramos muebles, compramos todo y el proyecto prácticamente lo montamos en tres días”, explica. La agilidad administrativa también jugó a su favor. Una vez presentado el proyecto técnico, recibió autorización para abrir prácticamente de inmediato. Lalikrea abrió sus puertas el 18 de diciembre de 2024 en la calle Agustin de Leitza de Andoain y al día siguiente ya atendía a sus primeros clientes.

Poco después llegaron también las ayudas públicas para personas emprendedoras. Tras presentar todas las facturas de la inversión inicial, las subvenciones fueron aprobadas, un respaldo económico que permitió afrontar con mayor tranquilidad los primeros meses de actividad mientras el negocio comenzaba a darse a conocer.

Consolidar la clientela

Pero levantar la persiana era solo el principio. El verdadero reto consistía en consolidar una clientela en un mercado donde las grandes superficies y el comercio electrónico parecen monopolizar buena parte del consumo. La respuesta fue apostar por la especialización y el trato personalizado.

Su establecimiento ofrece artículos para cumpleaños, comuniones, bautizos, baby showers, fiestas de revelación de género y todo tipo de celebraciones, además de una amplia gama de productos de repostería creativa. A ello se suma un servicio de personalización inmediata, capaz de entregar en apenas una hora una taza con fotografías, nombres o diseños exclusivos. “Los clientes suelen decir que nuestras creaciones tienen mucho mimo”, afirma. Ese carácter artesanal constituye, precisamente, uno de los principales elementos diferenciadores frente a las grandes superficies.

Todos los días alguien celebra algo es la filosofía de la tienda que se caracteriza por sus diseños exclusivos y personalizados

La decoración con globos es otra de sus especialidades. Diseña arcos, composiciones y montajes completos para eventos tanto en domicilios como en restaurantes preparando estructuras listas para instalar. También asesora a quienes prefieren realizar ellos mismos la decoración, ofreciendo las indicaciones necesarias para lograr un acabado profesional.

Consciente de que cualquier pequeño comercio necesita atraer público de forma constante, incorporó además un servicio de recogida de paquetería. La estrategia ha resultado eficaz: muchas personas entran por primera vez para recoger un paquete y descubren una tienda que desconocían, convirtiéndose posteriormente en clientes habituales. Otro de los servicios que ofrece la tienda es el de fotocopiadora. “Me di cuenta de que cerca no había ningún establecimiento que sacara fotocopias y es un servicio muy demandado, sobre todo por la personas mayores”, asegura.

Hoy, cerca de dos años después de aquella decisión, Andelis contempla el camino recorrido con satisfacción. “Todos los días alguien celebra algo”, afirma convencida. Esa sencilla reflexión resume la filosofía sobre la que ha construido su negocio: ofrecer productos y servicios para acompañar los momentos felices de otras personas. Su historia demuestra que emprender nunca está exento de incertidumbre, pero también que la perseverancia, el asesoramiento adecuado y la capacidad para ofrecer un servicio diferente pueden convertir una idea aparentemente modesta en un comercio consolidado. De hecho, está pensando en ampliar el negocio con una cafetería. 

2026-08-11T06:24:04+02:00
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