Hasta ahora, la arquitectura de la aplicación ha estado vinculada al número de teléfono personal de cada uno, lo que obligaba a mostrar nuestro número privado a cualquier miembro de un chat grupal o contacto. Con la introducción de los nombres de usuario, un sistema de alias con el que ya operan plataformas como Telegram o X, la compañía busca ofrecer una alternativa que no comprometa la información personal de las personas.
Cómo funciona el sistema
El funcionamiento de este nuevo sistema es sencillo pero cambia por completo la gestión de nuestra identidad dentro de la aplicación. Una vez que la función se encuentra activa en los ajustes de perfil, el usuario puede elegir un alias único e irrepetible que lo identificará en los servidores de la plataforma, permitiendo que otras personas lo agreguen a sus listas de chat introduciendo simplemente ese nombre en el buscador. Esto implica que, a partir de ese momento, ya no será necesario tener el número de teléfono de nadie para iniciar una conversación.
Icono de la aplicación Whatsapp.
Esta tecnología, además, tiene un sistema de doble capa para preservar el control de la cuenta por parte del titular. La vinculación con el número de teléfono sigue existiendo internamente como el identificador principal de seguridad para el inicio de sesión y la verificación en dos pasos, pero queda oculto de cara a los nuevos contactos que inicien un chat a través de nuestro nuevo alias. Asimismo, los contactos que ya tenían guardado nuestro número de teléfono en sus agendas seguirán viéndolo todo de forma normal.
Los nuevos peligros de seguridad
A pesar de las ventajas en cuanto a privacidad, esta transición hacia un modelo basado en alias trae consigo nuevos desafíos de ciberseguridad que los usuarios tienen que aprender a gestionar. El principal riesgo está en la suplantación de identidad y en el robo de nombres de usuario codiciados, un fenómeno muy común en otras redes sociales donde muchos se ocupan de elegir nombre populares para posteriormente extorsionar a sus legítimos dueños o vender los perfiles en el mercado negro. Es por ello que al entrar en una red social encontramos muchos perfiles con nombres y derivaciones de los nombres propios de muchos personajes públicos como futbolistas, actores o políticos.
Del mismo modo, este cambio abre una nueva vía para campañas de fraude automatizadas. Al no depender de un número de teléfono real para contactar con una persona, los atacantes pueden generar perfiles falsos con alias que imiten a entidades bancarias, servicios de mensajería o soporte técnico oficial con el objetivo de ganarse la confianza de las víctimas mediante técnicas de phishing. La falta de un número de teléfono visible hace más difícil que el usuario pueda verificar el origen y la fiabilidad del interlocutor de un vistazo, lo que incrementa el riesgo de caer en engaños para robarnos datos bancarios o códigos de acceso a nuestras cuentas privadas.
Protocolos de protección
Para sobrellevar estos peligros y hacer un uso seguro de esta nueva característica, es fundamental adoptar medidas preventivas desde el primer momento en que la opción esté disponible en el menú de configuración. La primera recomendación de los expertos en seguridad digital consiste en registrar nuestro alias personal o corporativo de forma inmediata para evitar que terceros se apropien del nombre del usuario.