Actualizado hace 4 minutos
Las turbulencias son uno de los fenómenos que más inquietud genera entre los pasajeros del avión, aunque son algo muy normal en la aviación que no supone riesgo.
Su percepción, sin embargo, no es igual en todas las zonas del avión. La piloto Savina Paül explica que la posición elegida dentro de la cabina puede influir en la intensidad con la que se perciben los movimientos provocados por las alteraciones de la atmósfera.
Según señala Paül, el centro de gravedad de un avión no se encuentra exactamente en el centro físico del fuselaje, sino en una zona próxima a las alas.
Esta característica hace que, cuando la aeronave se mueve debido a una turbulencia, pueda producirse un efecto similar al de una palanca. El avión pivota alrededor de esa zona y el desplazamiento puede percibirse con mayor intensidad cuanto más lejos se encuentre el pasajero de ese punto.
Un avión aterrizando
La zona con menos movimientos
Por este motivo, la parte trasera del avión suele experimentar movimientos más acusados que las zonas situadas cerca de las alas.
La cabina de mando, situada en la parte delantera, se encuentra más próxima al eje alrededor del cual se producen determinados movimientos de cabeceo, por lo que la sensación puede ser menor que en la parte posterior: "Nosotros en cabina notamos menos las turbulencias que una persona que pueda estar en la cola".
La explicación es comparable, de forma simplificada, al movimiento de un balancín: un desplazamiento angular produce un recorrido menor cerca del punto de apoyo y uno mayor en los extremos. En un avión intervienen además otros factores, como el tipo de movimiento, la intensidad de la turbulencia y la propia configuración de la aeronave, pero la ubicación del pasajero influye en cómo se perciben determinadas oscilaciones.
Por ello, Savina Paül recomienda a las personas a las que les desagrada especialmente el movimiento durante el vuelo elegir, cuando sea posible, asientos situados en la parte delantera o en la zona central del avión. En concreto, aconseja ubicarse "entre las alas y la cabina", una zona en la que los movimientos asociados a ese efecto de palanca suelen ser menos perceptibles que en la cola.