Actualizado hace 6 minutos
El verano invita a pasar más tiempo al aire libre, viajar o disfrutar de la playa y la piscina, pero también introduce factores que pueden alterar el equilibrio natural de la zona vaginal. El calor, la humedad, el sudor o el uso continuado de prendas húmedas favorecen la aparición de molestias en algunas mujeres. Adoptar unas sencillas medidas de prevención y mantener unos hábitos de cuidado diario ayuda a proteger la salud íntima durante esta época del año.
Los síntomas de alerta más frecuentes ante los que debemos reaccionar son la irritación, escozor y enrojecimiento en la zona vulvar; picor persistente o sensación de tirantez; cambios inusuales en el color, textura u olor del flujo vaginal; y molestias o dolor durante las relaciones sexuales.
Siete consejos
Para prevenir estas alteraciones y asegurar un confort total en el día a día, el doctor Juan José Escribano, ginecólogo de IML CLINIC, recomienda pautas muy sencillas, pero de alto impacto:
1. Enemigo número uno: la humedad. No permanezcas con el bikini o bañador mojado tras salir del agua, acostúmbrate a llevar siempre una muda de repuesto.
2. Tejidos que respiran: prioriza la ropa interior de algodón transpirable, las fibras sintéticas retienen el sudor y aumentan la temperatura local.
3. Cuidado con las prendas ajustadas: evita pantalones o shorts demasiado ceñidos que generen rozaduras. Si practicas deportes como el ciclismo o la equitación, opta por braguitas cómodas y evita el uso de tangas.
4. Atención a los protectores diarios: actúan como una barrera que acumula calor. Si necesitas usarlos, elige los de algodón 100% transpirable y renuévalos constantemente.
5. Higiene íntima inteligente: usa geles específicos con pH neutro, hipoalergénicos y sin perfumes. Limita la limpieza a la zona externa; las duchas vaginales están contraindicadas ya que barren las defensas naturales.
6. Barreras en la playa y piscina: nunca te sientes directamente sobre la arena o el borde de la piscina. Usa siempre tu propia toalla limpia para evitar bacterias y hongos del entorno.
7. Refuerza tu microbiota desde dentro: incorpora a tu dieta alimentos ricos en probióticos (como el yogur, el kéfir o los encurtidos) que potencian el sistema inmunitario y protegen la flora vaginal.
Además de estos consejos, la regla de oro es que si aparecen molestias como picor, escozor, flujo anormal o mal olor, conviene evitar la automedicación y no recurrir a tratamientos comerciales sin un diagnóstico previo. Aunque algunos síntomas pueden parecer similares, sus causas no siempre son las mismas y un tratamiento inadecuado puede retrasar la recuperación o incluso empeorar el problema. Por ello, los especialistas aconsejan acudir al ginecólogo, que podrá realizar una valoración clínica y, si es necesario, pruebas como el test de pH vaginal para indicar el tratamiento más adecuado en cada caso.
Ginecología regenerativa
Cuando las molestias afectan el confort diario y afectan la calidad de vida, más allá de los meses de verano, la ginecología regenerativa aborda desde asuntos relacionados con sequedad hasta la disfuncionalidad vulvar, disminución de la elasticidad y tonicidad de toda la zona íntima mediante tratamientos ambulatorios con terapias y tratamientos avanzados. Uno de ellos es el láser vaginal de CO₂ fraccionado, ideal para rejuvenecer y recuperar la mucosa vaginal, ya que estimula la producción natural de colágeno y elastina, mejorando la calidad del tejido, la lubricación y la sensibilidad. Otro son las inyecciones de ácido hialurónico específico, que aportan una hidratación y soporte celular profundo de forma inmediata, siendo excelentes para devolver el confort en la entrada vaginal y mejorar la elasticidad general.
Las soluciones regenerativas que explica el especialista están diseñadas para acompañar a la mujer en diferentes etapas vitales. En el postparto, para recuperar el tono del suelo pélvico, regenerar los tejidos y eliminar la flacidez o falta de sensibilidad tras dar a luz. Ante una incontinencia urinaria leve, el tratamiento con láser refuerza la pared vaginal y el soporte de la uretra, solucionando de forma eficaz esas incómodas pérdidas de orina al hacer deporte, reír o estornudar. Por último, en relación con la salud sexual, puede ayudar a mejorar la calidad del tejido íntimo, reducir el dolor en las relaciones, e incrementar el placer y la seguridad en una misma.